Jony Arenas en su naturaleza poética: in memoriam (1991-2017)

Autor: Óscar Jairo González
6 mayo de 2017 - 12:00 AM

Cuatro poetas despedimos a Jony Arenas, autor de Medellín, quien fue encontrado muerto en el Parque Arví, tras sucidarse. Un adiós de letras y versos para el poeta, más allá de la muerte.

Medellín

La poesía se intenta desde lo más profundo del yo, en relación con la naturaleza misma y con la naturaleza del poeta. El poeta entonces no es poeta hasta tanto, podría decirse, no encarna la naturaleza y se encarna en sí mismo como naturaleza.

 

La profundidad de esa relación, dada por la intensidad en inescindible movimiento, en movimiento interminable, está dominada por la palabra, y por palabra que él pueda extraer de la naturaleza, de su naturaleza y de la naturaleza que intenta expresar. Expresarla y hacerla sentir a sí mismo y al lector.

 

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No es la expresión de la realidad, desde la realidad de la expresión, sino aquella en la que la expresión de la naturaleza, se hace desde la palabra misma, pero experimentada en ese abismo y en esa imantación que se provoca en el poeta, como intensidad y transparencia natural de la intensidad del sentir en los sentidos o desde los sentidos. Imantarla es vivirla antes, y después expresarla, como cuando el poeta Jony Arenas, nos dice todavía, aún en su muerte, que: "Voy a menudo a solas/paso horas y horas en silencio/a cada regreso siento que una parte de mí/se ha quedado en el monte./Sé que un día iré y/ no tendré por qué volver aquí".

 

El poeta es impuro cuando conoce lo puro en la naturaleza, o sea, la esencia misma de la pureza y la purificación por medio de la conciencia de sí, que tiene de la naturaleza al estar en contacto con ella y al sentirla moviéndose en sí mismo, se hace sí mismo y entonces la naturaleza no le es extraña y lo obsesiona de tal manera que lo purifica, que purifica lo impuro de la palabra, por medio de la expresión; la palabra en el poeta Arenas, es la que expresa, de la expresión poética de la que trata Walter Muschg, en su hermoso tratado: Expresionismo, literatura y panfleto: Lo que la vida tiene de indecible, de inexpresable constituye el motivo más profundo del que se alimenta la literatura. Arenas no describe la naturaleza, se inscribe, se instala y se posee en ella, para saciar su insaciabilidad del conocimiento que ella le muestra, que ella le dice y que ella le abre como posibilidad. La naturaleza es su libro, el libro de naturaleza como otros tienen su libro de Dios o del Demonio, es lo “mismo”. Y es y se mantiene en ella, haciendo la combustión esencial de su esencia en su naturaleza. Ese era su agón.

 

No tenía la naturaleza como un accesorio a su vida, sino como una manera de “traspasar el umbral”, entre é y al otro mundo, que la naturaleza le mostraba perturbadora. Era lo femenino de la naturaleza la que lo llamaba y también, lo hacía poetizar: He vagado en la selva espesa de mi alma/en el bosque oscuro de mi ser/en el charco fétido de mi sangre.

 

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El poeta investiga e indaga, y entonces busca a través de la frotación, de la fricción de sí mismo con la naturaleza y la naturaleza, su palabra, y ella brota del misterio del monte y del río heracliteano y del árbol del bien y del mal del conocimiento, para hacerse cuerpo en el poeta Jony Arenas, que ahora es uno con la naturaleza, realizado por una extraordinaria condición “mística” y humana de sentirla, de haberla sentido. Y lo extrañara la lluvia, sin duda, como nosotros. Albino, estás ahora en tú Nechí/Albión.

Tres poetas me acompañaron en esta tarea difícil de decir adiós a su vida: Helena Restrepo y Diego Despreciado. 

 

Helena Restrepo

“Conocí a Jony Albino Arenas o Jony Arenas, como prefería llamarse a sí mismo, cuando llegó al Paraninfo en marzo de 2014, indignado y solidario, porque habían cerrado el programa radial “Defensa de la Palabra”, que le alimentaba el alma en la distante vereda donde vivía y sembraba yucas a 42° centígrados mientras pensaba en poesía las 24 horas del día, como le dijo a Gustavo Zuluaga -el director del programa radial- unos días después por teléfono; fue cuando Gustavo le dijo, véngase para Medellín que yo le ayudo".

 

"De la mano de Gustavo y con sus propias uñas, publicó Montaraz, su libro de poesía. Separar al poeta del hombre es imposible, su obra es él mismo; el campo que lo vio crecer y lo pobló de imágenes, las mujeres de las que se enamoraba; su pasión por la vida, la muerte, la tierra; ese lenguaje sencillo, tal como él, pero pleno lírica, esa que de por sí tiene la vida y que Jony sabía extraer como la savia de los árboles que amó".

 

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"Cuando lo conocí, ya era grande, y siguió creciendo en el poco tiempo que tuve la oportunidad de estar cerca, buscando historias de vida ocultas en rincones oscuros para que no se quedaran sin ser nombradas, sin la luz de su mirada y su pluma. Fue así como comenzó su segundo libro que dejó en plena gestación, Prostibulario. Y avisó que regresaba a casa, y aunque todos sabíamos de su pasión por los árboles, no adivinamos que su regreso a casa era colgado de un árbol como fruto inútil, algo que nunca fue”.

 

Diego Despreciado 

“Al escuchar que Jony había optado por el suicidio, me faltó un poco de ese aire que de seguro le faltó a él en sus últimos segundos. Tras la conmoción vino la expectación, puesto que últimamente lo había notado entusiasmado con su reciente poemario, al que había decidido titular Prostibulario".

 

"A Jony lo conocí en su primer libro, Montaraz. Allí conocí a un poeta sincero. De esa sinceridad en vía de extinción. De ese poemario, Montaraz, lo escuché recitar en varias ocasiones su poema “Yo soy un buen tipo”. Logré ver al público valorar aquella sinceridad y hacer bellos comentarios".

 

"La última vez que me senté con él al calor de una cerveza fría en Este lugar de la noche, lo interrogué sobre los tintes particulares de su primer poemario y del segundo (aún inédito). Yo ya intuía su respuesta y él me la confirmó. Yo quería escucharla de él. Tenía consciencia de su madurez poética y era capaz de mirar su primera obra con el ojo crítico que el tiempo deja posado sobre nuestras cuencas. Era lo que yo quería escuchar. Sabiendo yo que me gustaba lo que había hecho en su primera obra, esperaba que me dijera que la segunda era aún más madura. Descubrir aquella noche que así era fue una bella conquista".

 

"Al final Jony decidió aferrarse al infinito con una soga… y en su sinceridad ya nos lo había dicho en su poema Tal vez un bosque, que comienza diciendo: 'Tal vez un bosque de pinos muy altos…' y termina: “Ojalá un suicidio/ cuando sea necesario y justo”. Su sinceridad también le alcanzó para que nos contara su biografía en aquel verso sencillo y carismático: ‘Yo soy un buen tipo’”.

 

Edwin Rendón

"La experiencia de la lectura del libro Montaraz de Jony Albino Arenas es un descubrimiento, una fascinante travesía; esta obra posee gran fuerza y vitalidad, es sensitiva, caótica, insolente, llega de ironías, imágenes, texturas, sabores, experiencias y osadías".

 

"La poética de Jony Albino Arenas revela un modo de habitar y marcharse del mundo. Es la herida, la desgarradura, la cicatriz, el remedio, la catarsis, la liberación. Es una forma de la soledad y también del encuentro con el otro; es un acto de resistencia, es la palabra en libertad. Sus poemas rompen la rutina de las palabras, son un cauce de percepciones, afecciones, pensamientos, asombros, perplejidades. Sus versos son una constante fuga, un desprendimiento, un despojarse de todo. Son un viaje hacia la sensación para luego regresar y redescubrir lo propio, la montaña, la savia, la tierra, las ramas, la esencia".

 

"Las sociedades actuales, atravesadas por la guerra, el consumismo desenfrenado, la corrupción, la anomia social, el utilitarismo y el culto desmedido por la lógica, la razón y la tecnología, han perdido algunas de las búsquedas auténticas del ser humano; habitamos un mundo desacralizado, un reino de escombros, lejos de la comunión con la tierra, con el bosque y las fuerzas vivas del universo".

 

"En medio de la barbarie que crece en el mundo es indispensable recuperar los lazos transcendentales que nos unen con la vida y con la tierra; es el poeta quien nos devuelve el lenguaje fundamental que posibilita una sensibilidad y una percepción más profunda, tal como Celan veía a la poesía: una especie de regreso a casa".

 

"Heidegger nos dice que el poetizar es la capacidad fundamental del habitar humano y es precisamente, en la poética de Montaraz, donde recordamos nuestra condición de exiliados y la urgente necesidad de reencontrarnos con nuestro origen, de volver al árbol y a la tierra que somos. Leer Montaraz es encontrar en la poética del lenguaje esa fuerza indomable de la naturaleza, del monte, de la vida. Es disminuir la velocidad del mundo para sentir las sinuosidades de la existencia, es abrir las puertas de la belleza de nuestro territorio, resistir a la barbarie actual desde las trincheras de la poesía, es el habitar poético; es, también, un proceso de desterritorialización donde el poeta se eleva y trasciende".

 

"Montaraz, de Jony Albino Arenas es un libro para todos, un espejo, un escudo, un árbol, un canto…es una obra que construye una expresión poética honesta, desnuda, con fluidez, potencia, profundidad, posee un aire fresco, ameno, un desgarramiento en el lenguaje, un simbolismo inquietante que ahonda en asuntos esenciales de la existencia y de la muerte. Es una obra consistente que demuestra unidad y armonía y en la que se lee una voz clara y personal, con un estilo sencillo, cotidiano y musical. Un libro es una forma de vivir y morir. Poemas de la contención donde están cifrados misterios y secretos que el lector está desafiado a descubrir".

 

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