Bomba de tiempo

Autor: Darío Ruiz Gómez
5 marzo de 2018 - 12:10 AM

Los grandes y necesarios viaductos que conecten la malla urbana con los barrios aislados no se construyen

 

La mera cifra estremece: 4.902 familias deberán abandonar su vivienda para ser reubicadas y dar paso a algunas “obras de progreso” tales como un Metrocable donde se exige el desalojo de 652 familias. Una vez más bienvenido “el progreso” pero también por desgracia la zozobra y el desasosiego pues como ya sabemos estas obras en Medellín suelen no sólo de carecer de una necesaria planeación respecto a los afectados, sino que su terminación se expande descaradamente en el tiempo y con éste los costes previstos inicialmente. Lo hemos comprobado en las “obras de valorización” de El Poblado, en Parques del Río y en el llamado tranvía de Ayacucho, en el mamotreto del Puente de la Cuatro, lo que nos lleva entonces a analizar algo que ya es comprobable y es el hecho de tener que referirnos a la crisis de una disciplina como la ingeniería y a la comprobación de su fracaso en la realización de estas obras públicas, puesto de manifiesto en la incapacidad para incorporar satisfactoriamente las nuevas tecnologías en el tratamiento de laderas, de cañadas, en lo referente a las nuevas tipologías de amueblamiento urbano, lo que ha llevado en Medellín a un crecimiento desbordado de la fealdad . Esto cuando hacia los años 50 nuestra ingeniería demostró la solvencia profesional suficiente en el diseño y construcción de puentes, avenidas, paisajismo, dejando un inmenso legado ético y estético. Los errores cometidos en el diseño y ejecución de la loma de los Balsos son realmente terribles y ante esta desfiguración de ubicación de semáforos y cruces viales no hay más accidentes de milagro. ¿Cómo se pudo aceptar y por qué clase de interventores que los carriles que desde el puente de la Cuatro desembocan en la avenida de El Poblado en dirección a Envigado, se redujeran a un embudo, estrecho y peligroso? ¿Cuántos son los errores garrafales cometidos en el llamado puente de la Madre Laura respecto a los llamados “damnificados por proyectos viales”?

Lea también: ¿En qué ciudad estamos?

Los grandes y necesarios viaductos que conecten la malla urbana con los barrios aislados no se construyen. Aquí el Instituto Tecnológico de Massachusetts, constituiría un chiste para un contratismo que sólo quiere ganancias y que con la complicidad de la corrupción ha permitido que las distintas obras públicas se queden a mitad de camino y carezcan de la calidad estética necesaria. Frente al anunciado desalojo de 4.902 familias que en el tiempo habían logrado fortalecer su tejido social y urbano, la respuesta oficial para impedir que siga creciendo la tugurización debió consistir en la urgente rehabilitación y renovación de ese tejido urbano ya que de este modo se reconocería su territorialidad. Un desalojo improvisado es siempre un atentado contra el sagrado derecho a una morada, a una malla social establecida de vecinos, por precaria que sea Destruirla, sin haber construido antes las viviendas necesarias, el hábitat y la calidad de vida indispensables, es lanzar a la diáspora a estos ciudadanos, no resolver un problema sino ahondarlo; ya que de lo que se trata en estos casos es de rescatar un borde abandonado, en humanizar un territorio, cohesionando el grupo social no lanzándolo al vacío mediante la argucia de recurrir a alquileres de ocasión. Una vía, un metrocable deben integrar a la malla urbana de la ciudad los territorios deprimidos, aislados.

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Comentarios:

Juan Manuel
Juan Manuel
2018-03-05 07:43:58
Si no quieren seguir con más problemas, contraten ingenieros para hacer las obras y pagueles lo justo, no sigan contratando especuladores que pagan ingenieros no sueldos de hambre

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