Entretenimiento

Fever for the “Gunners” started early in Medellín
La fiebre por los Gunners empezó desde temprano en Medellín
Autor: Gabriela Ranowsky Gonzalez
24 de Noviembre de 2016


Los fans de la llamada “banda más peligrosa del mundo” empezaron a congregarse en los alrededores del estadio Atanasio Girardot, incluso desde la noche del martes.


Fanáticos locales y otros que llegaron desde Bogotá, Cali, Manizales, Nariño, Pasto, Pereira y muchas otras ciudades del país, además de esperar “un show fuera de serie” por parte de Guns n´ Roses, tenían una misma petición en común: que lloviera mientras Axl entonara November rain.


Muchos llegaron directamente a hacer fila para estar en los primeros puestos, otros se daban su tiempo y sólo querían ser parte del ambiente rockero que se estaba viviendo en la zona antes de entrar al concierto. Bares, restaurantes y hasta las aceras eran el sitio de reunión preferido para hacer tiempo mientras se llegaban las 4:00 p.m., hora señalada para la apertura de las puertas.


Desde Bogotá, Paola Herrera, Carlos Herrera y Diego Briceño, quienes llegaron desde el lunes a Medellín, esperaban ver a “Slash y a Axl juntos nuevamente sobre el escenario y que la puesta en escena fuera muy especial”.


Los hermanos Alejandro, Felipe y Harvey Gutiérrez, y su amigo Juan Cadavid, de Medellín, señalaron que “este es el concierto más esperado por los rockeros, es el más grande que se ha hecho del género en la ciudad. Tenemos 24 años esperando esta reunión, verlos en concierto ya es una gran emoción. Por eso vinimos desde temprano, para vivir la experiencia completa”.


Fans desde hace 24 años de los Gunners, Juan Pérez, Carlos Rodríguez, Mauricio Peña, Andrés Domínguez y Carlos Campos, quienes llegaron en la madrugada de ayer directo desde Cali, esperaban encontrarse con “buena música y sonido”, pero sobretodo ver a Axl y Slash de nuevo juntos. 


Otros que llegaron desde Cali el día lunes fueron Sebastián Neira, Carlos Lugo y David Vásquez, quienes tenían muchas ganas de venir a Medellín y el concierto fue la excusa perfecta para sacar vacaciones y visitar la ciudad. Luego del espectáculo se quedarán unos días más de turistas. Ellos estaban claros en que la banda cumpliría sus expectativas, pero aún así esperaban “sorpresas”.


Desde la capital colombiana, Felipe Orjuela, Sandra y Ricardo Bejarano, Lina Palacio, Jairo Mesa (hijo) y Jairo Mesa (padre), a pesar de que se quejaron del alto precio de los ticketes de avión para viajar a Medellín, señalaron sentirse muy emocionados de poder disfrutar de la banda con la que crecieron. Jairo (padre), quien tuvo la oportunidad de verlos en 1992 en Bogotá, señaló que sólo espera poder ver a Slash tocando la canción de la banda sonora de la película El Padrino. Todos coincidieron en que esperaban que lloviera mientras se entonaba  November rain.


Las amigas Sandra Vargas y Marcela Montoya señalaron escuchar Guns n´ Roses desde que nacieron.  “Queremos ´sollárnosla´, brincar mucho y cantar  todas las canciones como: Patience, Sweet child o´ mine y November rain”.


Daniel Castro, Andrés Tovar, Laura Chaparro y Ánderson Velásquez, quienes llegaron de Bogotá el martes, expresaron que en este tipo de eventos es donde se encuentran “realmente a los fans de una banda” y gracias a eso se “generan buenas anécdotas. Queremos escuchar canciones que nos hagan mover la melena, en fin, todos sus clásicos y buena energía de parte de la banda”.


También, de Nariño llegaron los primos Juan Pablo y Cristian Luna, quienes con 20 años de edad cada uno, escuchan a los Guns desde que tenían 16. Ellos esperan la mejor presentación por parte de  Axl. “Queremos ver lo mismo que vemos en sus videos”.


Pocas eran las personas que venían en parejas o hasta solas, pues los grupos de fanáticos eran los que más se veían en las calles. Tal fue el caso de diez amigos que se encontraron para entrar juntos al espectáculo. Algunos de Medellín, otros de Bogotá, Armenia y hasta España, coincidieron en que esperan “un concierto impecable de unos veteranos tocando sus más grandes éxitos como Estranged, Welcome to the jungle, It´s so easy, o Night train”, dijo Cesar Cortés. Y fueron enfáticos en que, a pesar de que el montaje es importante, ellos sólo querían “disfrutar de los músicos y que Marky Ramone, cantara los mejores temas de Ramones”.


Por su parte, desde Pereira, Germán Giraldo y Gloria Rodríguez quienes siguen a la banda desde sus inicios en los 80´, expresaron querer “’sollarse’ el concierto al máximo y de forma pacífica”.


De Manizales, José Rivas, Santiago y Alejandro González, quienes tienen más de diez años siguiendo a la banda, lamentaron no haber podido ser parte de aquella generación que vio crecer a Guns, pero que aún así, es su agrupación de rock preferida. “Esperamos recrear todo eso que sentimos al verlos en los videos y aprovechar esta oportunidad que para muchos sólo pasa una vez en la vida”.  Además, contaron que apenas termine el concierto viajan de vuelta a Cali, pues deben presentar los parciales finales en la universidad.


Con bandera en mano y su respectiva camisa de los Gunners, William Mendoza, de Bogotá, llegó al concierto gracias a un concurso que ganó por parte de la emisora Radioacktiva, quienes no sólo lo premiaron con la boleta para entrar la localidad general sino que también le pagaron el traslado en bus ida y regreso.  William contó que él fue uno de los afortunados de haber asistido también al concierto de 1992 en la capital y que nunca soñó con que podía repetirse ese día, sobre todo porque no contaba con los medios para comprar la boleta y asumir los costos del viaje. “El 13 de julio día de mi cumpleaños número 46, a las 10:00 a.m., la emisora dio la noticia de que había ganado el concurso”. Él esperaba  “pasarla bien, que no hayan disturbios y que haya paz. El rock y la paz tienen que ir de la mano. Paz y amor como en los 60´".


Todas estas anécdotas pasarán a la historia de uno de los conciertos más importantes que tuvo lugar en Medellín, pero que quedará en las mentes y corazones de los más fieles seguidores de Guns n´ Roses.




No faltaron

Revendedores de boletas, vendedores de camisas, gorras, pines, banderas y demás souvenirs de la banda, colmaban los alrededores del estadio Atanasio Girardot.


“Compro, vendo”, eran las palabras que más resonaban por las calles del estadio. Los revendedores abordaban a todas las personas para comprar boletas en todas las localidades.  Por ejemplo, las generales se podían conseguir desde 200.000 pesos.


Además, no faltaron los fans con sus camisas negras con el logo o la imagen de los integrantes de la banda.