Educación

Interview with a real doctorate
Entrevista con una doctora de verdad
Autor: Juan Fernando Arenas
14 de Mayo de 2011


Colombia, en donde se trata de doctor a cualquier persona de alta jerarquía social, es paradójicamente una nación que adolece la falta de verdaderos doctores. La Dra.Diana Paola, una mujer que sabe el valor y trascendencia del esfuerzo académico.

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Foto: Cortesía 

Diana piensa que lograr un doctorado en el país no puede seguir siendo un privilegio de pocos si lo que pretendemos es posicionarnos como país en vía de desarrollo. La investigación debe tener el puesto que por necesidad se merece.

La investigadora y docente Diana Paola Guzmán Méndez es la excepción a la regla. El pasado 6 de mayo fue titulada por la Universidad de Antioquia como la primera mujer doctora en literatura del país. Una mujer sui generis .


¿Qué significa para Diana ser la primera doctora en Literatura del país?


Significa un reto. Es necesario abrir aún más la academia colombiana, romper con dos ideas que creo, nos han hecho mucho daño: pensar que en nuestro país no hay nada, o pensar que hay todo. Ninguno de los dos extremos resulta sano. Tenemos mucha gente buena, disciplinada, pero también nos hacen falta muchas cosas. Empezando por una política estatal justa y coherente con lo que somos y que no centre todos los procesos académicos bajo el halo de una orientación fordista (producción en serie). Creo que el Doctorado en Literatura es la muestra de que sí podemos constituir programas de calidad.


¿De qué trató su investigación?


Mi monografía se centró en la “Historia de la literatura de la Nueva Granada”, primera obra de este tipo en nuestro país, publicada en 1863 y escrita por José María Vergara y Vergara. Al descubrir el olvido en que se tenía a Vergara y lo importante que resultaba revisar los inicios de un sistema literario periodizado, inicié la propuesta. A parte de esto, la Dra. Olga Vallejo Murcia fue quien me impulsó a seguir con un tema tan esencial como los procesos de historización y periodización. Una investigación que aporta al trabajo que venimos desarrollando en el grupo Colombia Tradiciones de la Palabra, el cual busca crear una nueva historia de la literatura colombiana.


¿A quiénes lee la única doctora en Literatura del país?


Leo a Dominick LaCapra, Roger Chartier, Paul Ricoeur y Derrida, en el ámbito literario novelas cuyo tema central es la Guerra de los Mil Días. En Latinoamérica son una constante: Rulfo, Quiroga y Roberto Artl y últimamente la uruguaya Idea Vilariño y la ecuatoriana Gabriela Alemán.


¿Cuál es el siguiente reto en lo académico?


La tesis se convirtió en una suerte de camino con bifurcaciones. Pensar en la memoria del trauma constituida en las novelas cuyo tema central es la guerra, la narrativa de y sobre la Guerra de los mil Días y la creación de una memoria histórica en la literatura colombiana, son mis objetivos.


¿Con qué sueña Diana?


Ver mi tesis sobre la historiografía literaria entre el siglo XIX y principios del siglo XX publicado;  la historia de la literatura que soñamos transitando por las bibliotecas. También me gustaría viajar, trabajar con más ganas por mi función sustancial que es la enseñanza, seguir escribiendo, investigando, y, por qué no, ser madre.


¿El momento que marcó su vida?


Desde muy niña, gracias a mi padre, tuve una relación muy cercana con las palabras, por ejemplo, hablaba antes de caminar y leía con placer. Un momento que me hizo pensar en la literatura como modo de vida, fue un día en que leí, por primera vez, a Dylan Thomas, tenía 13 años. Ese día, como si hubiese sido una epifanía, entendí que ya era tarde, y que mi vida, como la del artista cachorro, quedaría signada por la experiencia de las letras.



Son muy pocos, pero pueden ser más


Colombia cuenta con una cifra cercana a los mil profesionales con título de doctorado, mientras un país latinoamericano como Brasil sobrepasa los 100 mil doctores. Argentina, un estado con aproximadamente el mismo número de habitantes que Colombia, multiplica en 15 veces la cifra colombiana.


Los altos costos y requerimientos, además de la alta exigencia académica, son las principales razones por las cuales se titulan tan pocos doctores en el país.


Para combatir esta carencia, Colciencias creó la beca Francisco José de Caldas, un estimulo que con una inversión cercana a los 130 millones de dólares, que busca fomentar en los próximos ocho años el estudio de doctorados a fin de alcanzar la meta de 4.460 doctores en diferentes áreas del conocimiento. El problema, según el Gobierno Nacional, es que las personas que optan por este tipo de estudios normalmente lo hacen en edades entre 41 y 50 años, lo cual los pone muy cerca de su edad de retiro.






Comentarios
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John
2011/05/14 02:45:24 pm
Conozco uno que es Tecnico Industrial del SENA (decada de los 70s) se metio a la politica y hoy le dicen Doctor.