Columnistas

La familia ya no es la misma
Autor: Henry Horacio Chaves P.
16 de Diciembre de 2016


El Ministerio de Salud y Profamilia presentaron la más reciente encuesta de demografía y salud que se hace cada cinco años y es insumo para la toma de decisiones, así como para la definición de rutas y políticas públicas de cara a cambiar realidades.

El Ministerio de Salud y Profamilia presentaron la más reciente encuesta de demografía y salud que se hace cada cinco años y es insumo para la toma de decisiones, así como para la definición de rutas y políticas públicas de cara a cambiar realidades. A juzgar por los resultados, así ha ocurrido. Aunque sigue siendo alto para la época y para lo deseable, las políticas públicas adoptadas en temas como el embarazo temprano parecen dar resultados: hoy la tasa es la más baja en los últimos 20 años.


Un dato que hay que leer en contexto para no incurrir en errores, sobre todo, para no tomar decisiones que puedan reversar la tendencia. En el último lustro ese indicador bajó del 19,5% al 17,4%. Apenas dos puntos que son un gran avance, aunque hay que insistir en que cada caso puede ser una tragedia en la medida en la que suele reproducir la pobreza. 


Pero no solo se demoran más para tener su primer embarazo, los datos también muestran que cada vez la tasa de fecundidad es menor. Mientras en 1967 el promedio de hijos por mujer era de 6,7, hoy es de dos. Pero además crece el porcentaje de personas que deciden no tener hijos. A eso se suma la cantidad de hogares en los que la mujer es cabeza de familia y que más del 11% de la población nacional corresponde a personas que viven solas. Datos que demuestran que la familia cambió. El ideal americano de padre, madre, hijo e hija, ya no refleja los grupos familiares del país. Claro, hay de esas y con más hijos incluso, pero también las hay de parejas sin hijos, de hombres o mujeres sin pareja y aunque a muchos les cueste tanto entender o aceptar, de parejas del mismo sexo con o sin hijos.


Como cualquier medición, esta encuesta refleja la realidad del momento: no la impone ni la determina; pero puede marcar el rumbo de lo que seamos como sociedad si se saben leer los datos y se toman las decisiones adecuadas para que vivir en común sea más placentero y más seguro para todos. Entender que la familia ya no es la misma, obliga decisiones que garanticen los derechos de todos. Así lo debería haber asumido, por ejemplo, el Congreso para decidir asuntos como el de la adopción por parte de parejas del mismo sexo. Una discusión que, como tantas otras, pareciera inocua a la luz de la realidad porque hoy son muchos los casos de ese tipo de familia en el que los niños viven con dos papás o dos mamás, lo que no significa con menos amor ni menos cuidado.


Los congresistas que votaron seguramente no advirtieron que según la encuesta, solo el 49% de los  niños del país vive con ambos padres, mientras que el 36% vive solo con la mamá, el 3% solo con el papá, el 7% está a cargo de hermanos, tíos o abuelos y el 5% de personas distintas a familiares. Datos contundentes que reflejan la época y su realidad, muchas veces derivada de las múltiples formas de violencia. Maltratos que ocurren de puertas para adentro, en hogares que supuestamente son ideales, de los que son víctimas sobre todo las mujeres, pero también los niños e incluso algunos hombres. 


Pero además los congresistas desoyeron el clamor de un país que se resiste a devolverse al siglo XIX, en el que casi el 70% de las mujeres y el 60% de los hombres reconocen los derechos de las parejas del mismo sexo, según la encuesta de marras. Y es también amplio el rango de quienes aprueban la adopción por parte de estas parejas. 


Realidades que van cambiando según se imponen los tiempos y demandan miradas verdaderamente liberales que superen los prejuicios y las limitaciones morales. Así como nos falta tanto en la defensa del valor supremo de la vida, seguimos en deuda con el respeto por la diferencia, que no es ninguna concesión sino la valoración del otro como semejante y de uno mismo, como un ser limitado.