Columnistas

Entrenar para resolver las pruebas
Autor: Carlos Arturo Soto Lombana
13 de Diciembre de 2016


En las últimas semanas se han dado a conocer los resultados obtenidos por estudiantes de la educación mediaen las pruebas Saber 11 y Pisa (jóvenes de 15 años); diferentes municipios de Colombia lograron mejorías importantes y el país logró un mejor p

En las últimas semanas se han dado a conocer los resultados obtenidos por estudiantes de la educación mediaen las pruebas Saber 11 y Pisa (jóvenes de 15 años); diferentes municipios de Colombia lograron mejorías importantes y el país logró un mejor posicionamiento dentro de los países de Sur América, respectivamente. Un común denominador de estos logros fue el trabajode preparación (o entrenamiento) de estudiantes, profesores y directivos para comprender las pruebas y de esta manera familiarizar a los estudiantes en el tipo de preguntas y cómo resolverlas. 


No se requiere realizar una investigación para concluir que entre más preparado (o entrenado) esté un estudiante para resolver una prueba mejor es el resultado que obtiene. Este caso se ha visto en la Universidad de Antioquia entre estudiantes que se preparan para presentar el examen de admisión en instituciones educativas no formales, aumentando el éxito en el puntaje de admisión y logrando un cupo en la Alma Mater; de tiempo atrás muchas familias de escasos recursos han tenido que cubrir estos gastos educativos adicionales para que su hijo pueda acceder a la educación superior.


El impacto del entrenamiento también se puede apreciar en los resultados en las pruebas de competencia en una segunda lengua, lo que ha motivado a centros de idiomas a diseñar cursos de preparación para exámenes internacionales (Toelf, Ielts, Celpe-Bras, Dele, entre otros) sin que esto asegure que la persona tenga la experticia relacionada con el puntaje obtenido; cómo lo dice la publicidad del Centro Colombo Americano uno de los centros dedicados a la oferta de estos cursos: “Es importante resaltar que estos cursos de preparación no buscan mejorar las habilidades lingüísticas de los estudiantes ni son cursos que se enfocan en la adquisición de un nivel de inglés en particular. El objetivo principal de los cursos es proporcionarle al estudiante la confianza y conocimiento del examen y su estructura para que así se sienta mejor preparado para tomar el examen que requiera”.


Se ha dado tanta importancia a los resultados obtenidos en las pruebas, que particulares han montado negocios que ofrecen entrenamiento a jóvenes y adultos, lo que se traduce en un nuevo gasto en la canasta familiar o un nuevo rubro en el presupuesto de secretarías de educación de los entes territoriales; este rubro va en aumento a medida que los resultados obtenidos muestran indicadores halagüeños que muchos relacionan con cambios cualitativos en la calidad del servicio educativo que se ofrece.


Lo anterior no debe sorprender dado que es una práctica utilizada por otros países que buscan mejorar los resultados en las pruebas internacionales, lo que repercute en la visibilidad de sus sistemas educativos y/o contribuye a dar mayor confianza en sus ciudadanos sobre la calidad del sistema educativo. Para el caso colombiano una decisión de crear un nuevo rubro para financiar estas prácticas debería discutirse más a fondo, dado que los recursos con los que cuenta el país para educación son limitados, lejos de los que apropian otros países que han logrado construir sistemas educativos equitativos e incluyentes; para un país desarrollado lograr una buena posición en una prueba de evaluación internacional de sus estudiantes se ha constituido en un fin en sí mismo.


Colombia debería reconocer que ser miembro de la Ocde implica hacer uso de prácticas transparentes, lo que implica no hacer énfasis en el resultado sino en el proceso educativo mismo; es decir, debemos diseñar políticas y programas de gran aliento dirigidas a borrar la desigualdad del sistema educativo y permita asegurar que la educación que recibe un niño en La Guajira sea equivalente a la que recibe un niño en Bogotá. 


(*) Profesor Universidad de Antioquia