Editorial

¡Qué vergüenza!
8 de Diciembre de 2016


No es posible determinar si los resultados de los alumnos colombianos en las Pruebas Pisa recogen los avances de la educación o son fruto de la intervención que tergiversó la muestra.

El escaso conocimiento general sobre educación propicia actos propagandísticos sin sustento. Ocurre con las fiestas, coreadas en grandes medios, del presidente Santos con los resultados de las Pruebas Pisa. Ello, a pesar de que la presentación del mandatario dejó confusiones sobre si el mejor puntaje global de los alumnos colombianos (que pasaron de tener 376 puntos en 2012 a 390 en 2016) y el avance en una posición, sí representa un avance importante en el proceso de formación. Por ahora, las miradas detenidas crean preocupación y vergüenza, no satisfacción.


En gracia de discusión, se admitiría que los resultados muestran transformaciones en el sistema educativo, las condiciones de aprendizaje y el entorno cultural, que habrían conducido a que los adolescentes de 15 años, en su mayoría alumnos de los grados noveno y décimo, tendrían más conocimientos y habrían desarrollado más habilidades que quienes concurrieron a las pruebas en 2012. De ser esta la razón del resultado, ha explicado la doctora Isabel Segovia, exviceministra de Educación, el país estaría cosechando los frutos de un proceso de casi una década, lo que significa que “las políticas de Juan Manuel Santos darán sus frutos, que todavía no sabemos si los den, en las próximas pruebas”, según dijo. 


A pesar del consenso de los expertos que concluye que los logros de la educación se producen en el mediano plazo, este Gobierno tiene razón en reclamar parte de la paternidad de los buenos resultados, por lo que, consecuentemente, es deseable que también la acepte en el uso de un medio tramposo para obtenerlos. El mecanismo fue denunciado, con escaso eco nacional, por el portal informativo La Silla Vacía, pero la idea y el modo de aplicarla fueron divulgadas por el portal Colombia aprende (puede ser consultado en https://goo.gl/5bVn4k), así como “socializados” con los rectores de las 275 instituciones educativas oficiales convocadas a la presentación de las pruebas a las que también fueron llamadas 109 instituciones privadas, para una muestra total de 384 instituciones educativas colombianas.


La cadena de decisiones que modificó las condiciones en que Colombia compareció a presentar las pruebas se presentó cuando “la Ocde dejó que el Icfes le diera al Ministerio de Educación la lista de colegios para que garantizara que los niños tuvieran un computador para hacer la prueba”, según explicó La Silla Vacía. Lista en mano, explicó el portal, el Ministerio inició “una estrategia de acompañamiento y motivación, tanto para los alumnos que presentarían el examen como para sus profesores”. Según se informa en Colombia aprende, la acción incluyó una sesión de dos días de trabajo en el Hotel Tequendama de Bogotá, por invitación del Ministerio, así como la oferta de incentivos materiales para instituciones, estudiantes y docentes que impulsaran el salto del país en las pruebas (estos se encuentran en el sitio https://goo.gl/o1jJm5). En el evento pusieron en marcha el proceso pedagógico, que el portal informativo afirma que se sustenta en el software chileno Gal&leo y que en los portales oficiales se anuncia que es un desarrollo informático cuyo uso fue permitido por donación al país realizada por la Fundación Carlos Slim, perteneciente a Claro telecomunicaciones, compañía con la que el Estado tiene pendiente dirimir un billonario conflicto. El taller dio inicio al trabajo, en horas de docencia (se comprueba en el video https://goo.gl/Sx8uda), para la preparación de las respuestas. Como ocurre con las instituciones educativas que se concentran en preparar las Pruebas Saber más que en el proceso de enseñanza-aprendizaje, no es posible determinar si los resultados de los alumnos colombianos en las Pruebas Pisa recogen los avances de la educación o son fruto de la intervención que tergiversó la muestra.


Del último ranking de las Pruebas Pisa fueron excluidos Argentina, Malasia y Kazakhstán, como castigo a decisiones de modificación de la muestra de alumnos a presentarse, frente al universo de estudiantes, y de manipulaciones del proceso. Las denuncias sobre los manejos del Gobierno de Colombia apenas empiezan y su transcurso tendrá indiscutible impacto en unas pruebas que no satisfacen a los educadores que aspiran a que el proceso formativo se dirija a formar ciudadanos íntegros, pero especialmente en la confianza de los procesos de un país que aún no logra demostrarle a la Ocde que está listo para integrar el club de las naciones más evolucionadas en sus instituciones y economía.