Columnistas

¿Tintico simple con azúcar?
Autor: Lázaro Tobón Vallejo
27 de Octubre de 2016


Según el DRAE edulcorante en una de sus acepciones: “sustancia que edulcora los alimentos o medicamentos” y por edulcorar, en su primera acepción dice:

Según el DRAE edulcorante en una de sus acepciones: “sustancia que edulcora los alimentos o medicamentos” y por edulcorar, en su primera acepción dice: “endulzar cualquier producto de sabor desagradable o amargo con sustancias naturales, como el azúcar, la miel, etc., o sintéticas, como la sacarina.”


Dice el artículo del proyecto de reforma tributaria que crea el impuesto a las bebidas azucaradas: “Estará sujeto al impuesto nacional al consumo la producción y consecuente venta; o la importación de: 1. Bebidas azucaradas, entre las que se incluyen bebidas energizantes, bebidas saborizadas y en general cualquier bebida que contenga azúcares añadidos o edulcorantes (subrayado propio). 2. Concentrados, polvos y jarabes que, después de su mezcla o dilución, permiten la obtención de bebidas azucaradas, energizantes o saborizadas.” Se salvan del impuesto los licores y bebidas lácteas. 


De lo anterior se infiere que todas aquellas sustancias naturales diferentes al azúcar, tales como la miel, la panela, la estevia, etc., al igual que las artificiales, cuando se mezclen con el líquido serán objeto del impuesto nacional de consumo a las bebidas azucaradas. Así que amable lector, si es amante del tintico con azúcar, pagará un impuesto adicional.


En el actual Estatuto Tributario, la miel natural y la panela están exentos del IVA, pero en la nueva reforma, cuando se incorporen a las bebidas y las endulcen harán parte del impuesto en mención. Micos paridos en el mismo gobierno. 


En consecuencia, no deben estar preocupados únicamente los productores de gaseosas, sino los apicultores y los paneleros porque, aunque en sigan exentos del IVA estos últimos, indirectamente serán afectados como edulcorantes en el nuevo tributo santista.


No me imagino la siguiente situación en un restaurante. Lo consumido allí lo cobija el denominado impuesto nacional al consumo, qué no es el IVA, sí adicionalmente usted pide un jugo, tinto o agua aromática de sobremesa, en la factura deberán especificar sí está exento del impuesto a las bebidas azucaradas, sí usted se lo toma simple, o en caso contrario deberá tener el impuesto adicional por estar endulzado más el impuesto al consumo en el local. Veremos a los compatriotas amantes de las bebidas endulzadas llevando su bolsita con el azúcar o el edulcorante para no pagar el impuesto.


Ese tema de las bebidas endulzadas es un un embeleco que no ayuda al verdadero problema de salud pública, porque existen otros agentes en el mercado que aportan al crecimiento de la protuberancia abdominal, como por ejemplo las golosinas, helados y chocolatinas.


Según un informe de Portafolio en 2014, se estima que para el año 2019 el consumo de golosinas en el país sea de 1.25 billones de pesos y se comercialicen 16.400 toneladas de chocolates. Dice el informe que en el país el consumo per cápita de chocolates es 0.3 y confitería es de 0.8 kilos anuales respectivamente, con el debido impacto sobre la salud humana.


Pensar que ponerles el impuesto a las bebidas azucaradas es solución, es como vender el sofá o buscar el muerto río arriba. Todo aquello que por consumo excesivo sea detonante de daños para la salud, debería tener el rótulo “el exceso de este alimento es perjudicial para la salud” y con uno de estos mensajes: “la diabetes puede causar ceguera o impotencia”.


Datos de 2013 indican que Colombia es el segundo país con mayor número de población diabética de Centro y Sur América. ¿Culpa de las bebidas azucaradas? Jajaja.


En todo caso los invito amables lectores, en estas tardes frías a que se tomen un rico chocolate  con clavos, canela, nuez moscada, un toque de esencia de vainilla, endulzado con panela y “parviado” como aquellos algos en la casa de la abuela, antes que nos toque pagar el impuesto..