Palabra y obra

An offering for "The Painful One"
Una ofrenda para La dolorosa
Autor: Daniel Grajales
21 de Octubre de 2016


En la Sala Sentidos, ubicada en la carrera 80 # 49– 64, cerca de la glorieta de Colombia con la 80, se presenta la obra La dolorosa, basada en el texto original de Angélica Liddell (Figueras, España, 1966).


Foto: Cortesía 

Ángela Cano y Esteban M. Madrigal quieren que el público conozca el teatro erótico y que no lo mire con recelo, para lo cual se enfocan en el erotismo, no en el sexo explícito. 

Su pena es que el amor no ha sido uno solo. Su dolor es que la vida la ha llevado a entregar su cuerpo. Su reflexión tiene que ver con la capacidad de lucrarse del deseo. Su cuerpo es el arma letal, pero también la salvación. La dolorosa, una pecadora-virgen, una virgen de iglesia que se desnuda de noche, que se desviste y tiene contacto sexual frente a un público, como lo planteó en su texto la española Angélica Liddell, se aparece en Medellín cuando el sol se oculta, en la Sala Sentidos, donde estará en temporada los fines de semana, viernes y sábados, hasta el 29 de octubre, a las 8:30 p.m.


Se trata de una adaptación de la obra de Liddel llevada a escena por los actores Ángela Cano y Esteban M. Madrigal, quienes son también sus directores, en la cual le proponen a la ciudad que explore nuevos lenguajes artísticos.


Cano y Madrigal, quienes se forman en el Departamento de Teatro de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia, entregan al público, con sus cuerpos desnudos, una serie de diálogos con temas fuertes como la unión del cuerpo y la religión, el deseo y el pecado, acompañados de coreografías de danza contemporánea.


“Me hice puta para no dormir sola. Mi angustia les cuesta muy cara a los hombres. Pagan porque saben que les amo con locura y que estaría dispuesta a morir por cada uno de ellos”, reza La dolorosa, personaje central, quien pide ofrenda al público, como en cualquier iglesia. Los asistentes sacan apenados sus monedas y billetes.


El lugar en el que se desarrolla la obra, una sala de teatro ubicada dentro de una tienda para adultos, del sex-shop Sexo Sentido de la 80, resulta un ritual de inmersión al mundo del deseo, en cuanto se ingresa por toda la tienda, entre dildos y disfraces, entre lubricantes y arnéses, hasta unas escaleras que guían al público a otro placer, al placer del arte, de un arte que no tiene miedo de mostrar el cuerpo, de tocarlo. Sin llegar al sexo fuerte o la perversión, el dúo de actores deja claro que La dolorosa está a la espera de ojos que vean su cuerpo y billeteras que den ofrendas a su ser.