Columnistas

Plebiscito y Nobel de Paz
Autor: Guillermo Maya Muñoz
10 de Octubre de 2016


El `No` ganó en el plebiscito popular sobre los acuerdos entre el gobierno y las Farc votado el 2 de octubre pasado.

El `No` ganó en el plebiscito popular sobre los acuerdos entre el gobierno y las Farc votado el 2 de octubre pasado. Sin embargo, el resultado no fue contundente, 53.894 votos de diferencia sobre un total de 12.808.858, en medio de una abstención electoral que llegó al 62.6%. Hay un empate técnico entre fuerzas políticas que no fueron capaces de movilizar al electorado en un asunto de gran trascendencia para los colombianos. Sin embargo, en democracia se gana o se pierde por un voto. 


¿Cómo ganó el `No`? Con la estrategia del miedo, apelando a los instintos y no a la razón. Esta estrategia apela “al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y ansiedades, compulsiones, o inducir comportamientos”, de acuerdo con el lingüista contemporáneo Noam Chomsky.


Así lo confesó, precisamente, el gerente de la campaña del NO, Juan Carlos Vélez, casi alegre, celebrando el triunfo, en una entrevista: -Periodista: La campaña del Sí fue basada en la esperanza de un nuevo país, ¿cuál fue el mensaje de ustedes? -JCV: “La indignación. Estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca”. Periodista: - ¿Cómo fue la estrategia? -JCV: “Unos estrategas de Panamá y Brasil nos dijeron que la estrategia era dejar de explicar los acuerdos para centrar el mensaje en la indignación” (El No ha sido la campaña más barata y más efectiva de la historia, larepublica.com, octubre 5-2016). ¿Argumentos? “Deseos, miedos y ansiedades, compulsiones”: El castro-chavismo se va a tomar a Colombia, “Timochenko” va a ser presidente, el derecho de propiedad va a ser vulnerado, los impuestos van a subir, etc.


Posteriormente, en diálogo radial, el expresidente Uribe, líder del Centro Democrático, desmintió lo dicho por JCVélez. “En mi vida jamás le he pedido a un colaborador que diga una mentira ni que oculte algo” (semana.com, octubre 6-2016). No dijo mentiras, no ocultó. Sin embargo, JCVélez se desmintió y renunció.


Respecto al resultado del plebiscito, lo que sorprende a la opinión nacional e internacional es la falta de grandeza de amplios sectores favorecidos por la fortuna, y la pequeñez de sus perspectivas nacionales. No les cabe el país en la cabeza.


Muchos partidarios del `No` pensaron que el asunto era ganar y ajustar cuentas con el gobierno, por su impopularidad, por su prometida reforma tributaria, por la situación económica debilitada, por el premio Nobel que estaba buscando, por ser un traidor, etc. No tuvieron en cuenta que los gobiernos pasan, pero el pueblo queda, sigue muriendo y naciendo, pero que sea en un país en donde quepamos todos. Pero eso no les importa. Lo importante era ganar, así fuera con manipulación y apelando más a los emociones y pasiones que a las ideas y a la razón.


El otorgamiento del Premio Nobel de Paz era una expectativa para Santos y las Farc, por sus esfuerzos por cerrar unas conversaciones de cuatro años con  unos acuerdos que se sometieron a la aprobación del plebiscito. Sin embargo, este era otro objetivo que los opositores del `Si` estaban decididos a hacer fracasar. La senadora María Fernanda Cabal escribió eufórica sobre una boleta electoral “(Si)n (No)bel”, al conocer los resultados del plebiscito. 


Pero, el Comité del Nobel de La Paz, a buena hora, le  otorgó a JM Santos el Premio, el pasado 6 de octubre, para nivelar el campo de juego y así darle un empujón a las conversaciones entre el gobierno y la oposición sobre el plebiscito derrotado pero recuperable.


“Felicito el Nobel para el presidente Santos, deseo que conduzca a cambiar acuerdos dañinos para la democracia”, escribió Álvaro Uribe Vélez al enterarse de que JM Santos había sido galardonado. 


Sus felicitaciones a medias, convertidas en reproche, de las que hace eco el Wall Street Journal, vocero de los intereses financieros de la elite mundial, diciendo que el Nobel debió haber sido para Uribe V., quien arrinconó a las Farc e implemento reformas de economía de libre mercado (A Strange Nobel Peace Prize, wsj.com, oct 7-2016). Bueno ¿por qué WSJ no lo candidatizó al comité Noruego que otorga el Nobel de la Paz como es usual que ocurra? Hubiera sido interesante el plebiscito con esa premisa de un premio compartido entre Uribe y Santos. Seguramente el `No` hubiera sido `Si`.


El día después de los resultados, las fuerzas opositoras al `Si`, no sabían qué hacer. Se asustaron con el cuero del tigre. El gobierno, tampoco. Sin embargo, dejando a un lado egos y ambiciones personales, Santos y Uribe deben acelerar las conversaciones y sacar del limbo a las Farc y los acuerdos logrados en la Habana; y que lo hagan seriamente con un cronograma ajustado a las necesidades del país, y no las electorales de quien ya habla como Presidente reelegido por tercera vez, aunque sea en cuerpo ajeno. Los colombianos todos estamos a la espera.