Columnistas

“Sé bella y cállate”
Autor: Mariluz Uribe
5 de Octubre de 2016


De pronto veo por las calles mujeres elegantes para esta época loca y despreocupada y me provoca fotografiarlas y preguntarles cómo se llaman. ¡Generalmente son las que menos se preocupan de aparentarlo!

De pronto veo por las calles mujeres elegantes para esta época loca y despreocupada  y me provoca fotografiarlas y preguntarles cómo se llaman. ¡Generalmente son las que menos se preocupan de aparentarlo!


No es gracia la elegancia entre la gente que se presenta bien vestida porque va a una fiesta.  Para una fiesta cualquiera se toma el trabajo de arreglarse y hasta  de ir a la peluquería.  A veces se extrema  la cosa hasta mandar hacer vestido especial o maquillarse con una profesional.


La que quiero llamar elegante es la que está bien puesta en su casa a cualquier hora del día. La que se mantiene correctamente vestida en su trabajo, universidad u obra social.


También de pronto unas damas ya de edad sorprenden agradablemente por la pulcritud de su atavío y por su lindo porte. Esas son las verdaderas elegantes.


Las que no gastan sus economías en un vestido llamativo, un prendedor brillante, una piel falsa o una pulsera sonora, sino en unos pares de medias y tapas para los zapatos, en shampoo, crema de limpiar y ¡acetona!


Los vestidos traídos de fuera, pero con la media rota, el pelo que cae sin arreglar, las uñas olvidadas, y la cara sin siquiera un tris de maquillaje, me parecen tristes. 


Cierta falta de detalles y cuidados en la vestimenta y el arreglo son signos de pereza, descuido y despreocupación.


Pereza de sentarse y arreglar el borde de la falda o pantalón,de coser un rotico, de quitar una mancha, de pasarse el cepillo de cabeza, peinarse,arreglarse la cara y limarse las uñas. 


Una mujer interesada por su buena presentación no necesita tanto invertir dinero, sino tiempo, lo más escaso en la época del STRESS; porque las cosas no se hacen solas.Hay que hacerlas, bregarlas y construirlas cada día. 


Ojalá todas conociéramos el sistema de “Sé bella y cállate” el “Sois belle et tais toi” aconsejado por las francesas y que es seguramente lo que les ha dado fama de atractivas y fascinantes en el mundo entero. 


Si todas recordáramos esta frase todos los días y tuviéramos en cuenta que ese es el COMIENZO de todo éxito seguramente dedicaríamos más entusiasmo a nuestra presentación. 


Y he visto aristocráticas madamas que parecen “enmontadas”, un poco confusasy que a veces hasta (perdón) huelen a guardado porque se han colocado encima todos los adornos que han venido guardando desde su juventud en baúles y escaparates, sedas arrugadas, zapatos de plataforma, medias con talón oscuro, ropa interior hoy impresentable, guantes con punta rota, y todavía hasta pieles despelucadas, sombreros pasé, encajes amarillos, objetos que fueron bellos cuando estábamos de quince.


Qué bien vendría un poco de aire fresco y vaciar aquellos estantes y dejar entrar el sol.  Una  renovación de lo que nos viste y nos rodea renueva de paso el espíritu.


Nunca podré olvidar las condiciones que me ponían los jefes en una empresa, en un colegio y una universidad, lugares donde me tocó hacer lo más difícil: Selección de personal. Entonces la cosa era: “No me reciba hombres de pelo largo ni sin corbata. No me reciba mujeres de cara lavada, sin medias o de pantalón forrado, esto aquí es serio.


Probablemente los tiempos han ido cambiando pero la buena imagen no debe perderse, no nos juzgan por nuestro cerebrito sino por las apariencias. Hay que aceptar esa realidad, luego en el trabajo ya síexhibimos el pensante y enamorante cerebro, pero primero hay que dar la imagen... 


*Psicóloga PUJ Filóloga UdeA