Columnistas

Votar ¡”sí”!... pero porque ¡perdimos la guerra! 
Autor: Olga Elena Mattei
1 de Octubre de 2016


SI, PERO PORQUE los colombianos ¡PERDIMOS LA GUERRA!
Y en tales circunstancias no nos queda más remedio que salvar a los que quedan vivos.


SI, PERO PORQUE los colombianos ¡PERDIMOS LA GUERRA! 


Y en tales circunstancias no nos queda más remedio que salvar a los que quedan vivos. 


Porque ya sabemos que de lo contrario, (de votar por el NO), los habitantes de muchos pueblos, y los campesinos, y hasta quienes vivimos en las ciudades, seremos blanco de más atrocidades.


Y no es por miedo cobarde: es por inteligencia estratégica y preventiva.


Por qué ya no queremos ni podemos seguir ¡¡aportando más víctimas!!


Y porque desde la paz nos será más posible influir las futuras políticas legislativas y administrativas por medio de las entidades gubernamentales... que con un porcentaje casi total de los ciudadanos incapacitados, impedidos y sin medios para hacer algo, y dependiendo absoluta y totalmente del sacrificio (prolongado por medio siglo), de las víctimas involuntarias, y de las voluntarias, como el ejército y la policía que nos han defendido heróicamente del caos delicuencial y criminal.


Y porque somos tan optimistas que esperamos que por el camino hacia el futuro, si nuestros hijos quedan parados en una tierra que no tiemble entre catástrofes producidas criminalmente, tendrán más posibilidades de salvar a la patria.


Es horrible tener que aprobar un pacto que deja impone a los criminales y amputada la mano con la cual la justicia debe ejecutar los castigos.... pero es un sacrificio, (injusto pero necesario), para que, aunque temporalmente vencidos, podamos respirar, vivir, y recuperarnos:


Recuperar la estabilidad, la gobernabilidad, la salud, la organización, la marcha (hacia el avance), la productividad agrícola, el desarrollo de los miles de municipios paralizados, la seguridad en todas las ciudades, el progreso del país, ¡el futuro de la nación! 


Los que digan NO, no entraron en razón sobre muchísimos puntos importantes y graves...Y así, será por puro orgullo de el no darse por vencidos. Y se quedarán creyendo que pudieron conservar su orgullo intacto... pero estarán equivocados porque a pesar de no darse por vencidos, ¡vencidos están!


Y en este caso, ni siquiera se darán cuenta de que ese orgullo es falso... y peor aún, ¡no tendrán la vida! 


La vida propia, seguramente sí, pero no la de otros miles de víctimas. Y sacrificar la patria por el orgullo de tener la razón y sabiendo que se la tiene, no dejarse derrotar, y continuar luchando a pesar de no tener mejores pronósticos que garanticen que no se va a continuar en la derrota, es falta de inteligencia: es no saber aceptar el sacrificio del propio orgullo por el bien de los demás.


En lo personal, siempre he admirado y querido al líder de esta selección, por sus muchos y formidables logros anteriores en política y gobierno. Pero en cuanto a este liderazgo de opinión y decisión, estoy convencida de que él está, no peligrosa, ¡sino fatalmente ahogado en contra de lo práctico!


Derrotados como estamos, no podemos encallarnos en la MORAL que pide castigo. Estamos ante un enfrentamiento de dos principios MORALES contradictorios: el de la obligación de castigar y la necesidad de salvar vidas, desastres y sufrimientos. ¡Creo que esta última debe primar sobre la anterior! En esta situación, necesitamos hacer esto de escoger LA PAZ: aferrarnos necesariamente a TODA la PAZ que necesitamos y merecemos, aunque tengamos que renunciar en gran medida a la JUSTICIA, que de cualquier manera no sería exhaustivamente reparadora, contentándonos con solo “algo” de reparación, lo más posible, en vez de aspirar “cobrar” y a reparar lo q de todas maneras ya es irreparable.


Y aunque no nos toca decir “mea culpa”, sí decimos “así sea”,


 ¡Amén !