Columnistas

El mal que hacemos se devuelve contra nosotros
Autor: Mariluz Uribe
6 de Septiembre de 2016


Toca pensar y tener muy presente que todo lo malo se devuelve contra el que lo hace. A eso se llama Efecto Boomerang.

Toca pensar y tener muy presente que todo lo malo se devuelve contra el que lo hace. A eso se llama Efecto Boomerang. Hace referencia al arma que se devuelve contra el que la dispara. Ya había hablado de este tema, pero insisto porque es nuestra realidad. 


Se nos mete hacer una cosa y la hacemos sin pensar en las consecuencias. Hacemos lo que nos provocó y nuestros dizque amigos nos colaboran…. 


¡Mucho trabajo para los jueces, siempre en carreras debidas al invento del Stress! 


Todo ser humano debe pensar -cualidad única que nos diferencia de los animales- pero no pensamos porque vivimos de afán. 


Vivimos el aquí y ahora, hacemos lo que nos provoca, sin pensar en lo que nos puede suceder por haberlo hecho. No hay mal que no tenga su castigo. Puede que no nos corten la cabeza como se hizo en Francia y creo se sigue haciendo en países islámicos. ¡Y hasta hace poco se era electrocutado en la Silla Eléctrica de Sing-Sing, cerca de New York! Aparte de castigarnos, se trataba de que no nos reprodujéramos para que los hijos no tuvieran nuestro mal ejemplo.


Para los que no lo recuerden: el Boomerang es un arma australiana que se arroja y se devuelve contra el que la envía. En el diccionario Larousse se define así: BOOMERANG: Fig. Acto de hostilidad que perjudica a su autor.


El daño que hacemos, siempre se devolverá contra nosotros mismos. Y que llega, llega, no hay manera de evadirlo, es inteligente y sutil, y pega donde es necesario.


Pequeño ejemplo: Si tiro una pelota contra la pared, la pelota rebota y se devuelve contra mí. Nada queda oculto bajo el sol. Y todo movimiento tiene su respuesta. Científicamente se diría: “Toda acción tiene una reacción igual y opuesta” (3a Ley de la Dinámica de Newton).


Por más que nos escondamos. Pues si por ejemplo lastimamos a alguien, fue seguramente porque lo consideramos en algo mejor que nosotros, entonces, aunque en la emoción no lo calcularemos, llevaremos las de perder. ¡Y así será hasta que aprendamos a no pegar, a no insultar, a no abusar, a no robar, a no matar! 


Es decir, a cumplir los 10 mandamientos de la Ley de Dios, que si se practicaran, como me dijo un compañero de Teología, no se necesitarían las constituciones con las cuales hemos perdido tanto tiempo y que están mal escritas, me consta, ¡por políticos sin filólogos! Poco se entienden cuando se consultan dizque para seguirlas. El arte es el del que interpreta.


Con el tiempo aprendemos que la mejor arma es la palabra bien usada. Hay que leer, estudiar, pensar y ver que la única arma es hablar, escribir. Abrir los ojos del cerebro para aprender a vivir.


Pensemos sobre las consecuencias que ha traído y traerá en nuestro país y en nuestra vida personal, el hecho real de que todo lo que hacemos se devuelve. 


Recordemos: ¡Antonio Nariño, trajo de Francia los Derechos del Ciudadano, y fue encarcelado, pero luego fue un héroe! Lo mismo sucedió con José Acevedo y Gomez, el tribuno que gritó: ¡Si perdéis estos momentos de efervescencia y calor...! 


Los españoles nos conquistaron por equivocación porque iban para la India. Dominaron, mataron. Trajeron la Inquisición. Se llevaron el oro. ¿Qué pasó después? Los colombianos invadimos a España… 


La Primera Guerra Mundial la inventaron los alemanes. La perdieron. Luego ellos mismos comenzaron la Segunda Guerra Mundial. ¿Quién la perdió? Ellos… 


El comunismo se metió en Rusia en 1917. ¡Mató al Zar, que para redimir el pueblo! ¿Y ahora dónde quedó el comunismo?


El golpe se demora pero se devuelve. ¿Están listos todos los que lanzaron su arma, para el regreso de ésta? 


*Filóloga UdeA Psicóloga UJ.