Palabra y obra

Development of audiences or how to fight for each day’s spectator
Formación de públicos o cómo luchar por el espectador de cada día
26 de Agosto de 2016


El director de la Fiesta de las Artes Escénicas de Medellín, que inicia hoy su edición doce, comparte con nuestros lectores una reflexión sobre la formación de públicos, uno de los mayores retos que tiene este sector en la ciudad.


Foto: Cortesía 

Imágenes de la obra Malas compañías, que será presentada en la Fiesta de las Artes Escénicas 2016.

Jaiver Jurado Giraldo


Presidente Medellín en Escena


Dir. Oficina 


Central de los Sueños


Esta es una pregunta más vieja que el miedo, ¿cómo lograr que la gente asista al teatro? Desde Grecia, cuando se celebraban los festivales de teatro que duraban hasta 15 días, en los que se aforaban en los  anfiteatros diariamente hasta 17. 000 personas, que en un gran ritual asistíana las obras de Esquilo, Sófocles y Eurípides los grandes trágicos; se ha requerido de medios de convencimiento, modos de comunicación y logística, para que estos se realizaran. Era una labor titánica, supongo. Creo que así ha pasado durante todos los tiempos. 


A veces, en broma, cuando me preguntan por el tema de formación de públicos, les cuento un cuentico: “Hace unos 20 años, un equipo de arqueólogos rebujando en las ruinas de lo que pudo ser la Biblioteca de Alejandría, encontró unos papiros escritos en griego antiguo, que con mucho esfuerzo lograron traducir y que decían: “Importantes recomendaciones para la formación de públicos en Atenas”. 


En Colombia, donde el teatro es un arte tan joven, 80 años acaso de su historia más activa, entendiendo que hubo expresiones sueltas durante los periodos de la colonia y la república que juntos nos dicen la importancia que ha tenido este arte en la conformación de una cultura nacional, más claramente expuesta en “Estudios sobre la historia del Teatro en Colombia de Marina Lamus y en los tres tomos que ha publicado el Ministerio de Cultura  de Teatro y violencia, en dos siglos de historia de Colombia del maestro Carlos José Reyes;  muchas y muy distintas debieron ser las formas de convocar a los distintos públicos en aquellas épocas, algunas de estas inusuales ya, otras  simpáticas por su ingeniosidad. Claro está que las obras eran condicionadas por costumbres y hasta por leyes del momento.


Aterricemos entonces a nuestra ciudad: Medellín, y miremos la historia reciente, hace 30 años existían unas cinco salas de teatro con programación permanente y unos quince grupos de teatro con una cierta dinámica en el panorama cultural de la ciudad. No habían asomos de políticas públicas, ni acuerdos en defensa de lo artístico, y, contrario a lo que se piensa, era el sector privado el que con sus ideas y recursos apoyaba un buen trayecto de nuestras iniciativas nacientes, ya que para el Estado simplemente éramos sospechosos, debido a que nuestro legado sindical, estudiantil y panfletario no podía perdonarse (hoy creo que aún permanece ese pasado, como un lastre para muchos gobernantes).


Medellín apenas salía de su letargo de provincia, ya era una ciudad promesa en la actividad industrial y comercial, aún lo turístico no había aparecido, cada que llegaba por la villa un gringo, todos nos quedábamos boquiabiertos. Después de la gran hecatombe que fueron el Estado de sitio y el narcotráfico, con su consigna de terror, luego de la Constituyente, de la Ley general de Cultura, el país y nuestra ciudad resurgieron como el Ave Fénix de las cenizas, un rico movimiento social, cultural y artístico dio al traste con la exclusión y el marginamiento, los artistas fueron claves en este devenir y el público se fue acercando cada vez más, reconociendo a sus artistas.


Desde la creación de la Secretaría de Cultura Ciudadana en el 2002, el Gobierno, los artistas y gestores culturales tuvimos un cambio de mentalidad, que creo hoy se mantiene en progreso. 


En los últimos 16 años, en tan poco tiempo, y con la voluntad política de alcaldes, con la formalización del sector, surgieron políticas culturales, que dieron vía libre a programas como Salas Abiertas, portafolios de  fomento y estímulos a la creación, una agenda de ciudad, la organización y planeación de grandes eventos. 


Hoy el balance es otro, contamos con más de 35 teatros de pequeño y mediano formato, cuatro grandes teatros, más de 100 grupos de teatro trabajan permanentemente, creando una afluencia mayor de públicos a las sedes y equipamientos públicos (63) que han hecho los gobiernos de este tiempo en la ciudad: un sistema de bibliotecas, parques bibliotecas y Unidades de Vida Articuladas que han impulsado un concepto de hacer que el arte y la cultura llegue a los rincones de la ciudad, sin distingo.


Es natural que el acelerado desarrollo traiga consigo problemas y fenómenos producto de la inexperiencia, de rezagos de viejos estilos de gobernar, de apatía y confusión ante la invasiva modernidad que hoy nos toca asumir. 


La gratuidad que pone mensualmente más de 8.000 boletas gratis, los eventos institucionales como la Feria de las Flores, la Fiesta del Libro, el Festival Internacional de Tango o el Carnaval de las Luces, operados por el Gobierno, también con la marca gratis, generan inconformidad, abren la pregunta del millón “¿cuál es el papel de la Secretaría de Cultura Ciudadana?, ¿fomentar el arte y la cultura de la ciudad y desarrollar políticas públicas en defensa del patrimonio, los artistas y el acceso del público? u organizar eventos?”.  


Hoy cuando realizamos la XII Fiesta de las Artes Escénicas, producto del esfuerzo de veinte importantes teatros de la ciudad, y otros muchos de Antioquia, evento que trata de resolver ese asunto del espectador de cada día, del fomento, del acceso, estrategia que realiza la Asociación Medellín en Escena,  observamos un panorama diverso, múltiple cruzado por políticas públicas aún incipientes, por el desconocimiento de estos grandes esfuerzos, frente al devenir del arte y la cultura de la ciudad.


A pesar de que nuestra ciudad tiene el presupuesto más alto en cultura del país, todavía no ha creado una verdadera cultura teatral, ni conectado arte y educación de forma amplia, como principal dinámica para crear ese ciudadano crítico, respetuoso del otro y del entorno. 


Ahora que el país asume retos históricos como el proceso de paz, tanto artistas como Estado permanecemos inmóviles viendo los acontecimientos. La tarea no sólo es del Estado, es también el cambio de mentalidad de artistas.  Hay destellos organizativos y de movilidad como los que proponen el teatro y los músicos de la ciudad. 


Ideas, leyes en proceso, pero con todos los esfuerzos que hagamos la tarea esta incompleta, si no llega el soberano espectador al rito que propone el arte.





¿Qué es salas abiertas?

1- Es un programa de la Alcaldía de Medellín que busca que los ciudadanos de Medellín accedan a boletas para ingresar gratis a los teatros en una fecha específica, que funciona según Acuerdo Municipal 37 de 2011.


2- Funciona mediante una convocatoria que la Secretaría de Cultura de Medellín abre para que los grupos de la ciudad se postulen y reciban dineros públicos a cambio de las boletas que serán entregadas de forma gratuita a los ciudadanos. 


3- 30 entidades de las artes escénicas de Medellín fueron vinculadas este año al programa, luego de ganar la Convocatoria de Estímulos para el Arte y la Cultura 2016 en la línea Salas Abiertas, que adjudicó en total $1.525 millones.


4- Con cuatro entidades más con respecto a 2015, pasando de 26 a 30 salas de la ciudad que son: Acción Impro; Alianza Francesa; Ateneo Porfirio Barba Jacob; Barra del Silencio; Canchimalos; Casa Clown; Casa del Teatro; Colombia Canta y Encanta; Corporación Carantoña; Corporación Ziruma; El Águila Descalza; El Teatrico; Elemental Teatro; Exfanfarria; ImaginEros; La Casa Crisanto; La Fanfarria; La Polilla; Manicomio de Muñecos; Matacandelas; Nuestra Gente; Oficina Central de los Sueños; Pequeño Teatro de Medellín; Teatriados; Teatro El Trueque; Teatro Colonial de Robledo; Teatro de Títeres Caretas; Teatro La Hora 25; Teatro Popular de Medellín y Vivapalabra.


5- Entre las críticas que ha recibido este programa están la falta de medición de impactos en la audiencia, el retorno de los ciudadanos que reciben entradas gratis luego para pagar por el espectáculo, la calidad de las obras y la evaluación cualitativa de los objetivos.