Mundo deportivo

Rio (river) of shows
Río de espectáculos
5 de Agosto de 2016


El estadio Maracaná añadirá hoy a su legendaria historia uno de los mayores espectáculos del globo: la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos (6:00 p.m.) que se disputarán hasta el 21 de este mes.


Resumen EFE


Río de Janeiro, mundialmente conocida por su carnaval, es la primera ciudad sudamericana en organizar unos Juegos Olímpicos, un hecho histórico que se desarrollará en medio del panorama más sombrío que se recuerda en la reciente historia de las máximas justas deportivas.


Y aunque nunca le han faltado amenazas a la magna competición olímpica a lo largo de su historia moderna, ya sea en forma de boicoteos, inseguridad o crisis institucionales, Río se lleva la palma porque las reúne todas juntas.


Cuando la capital carioca fue elegida, el 2 de octubre del 2009, como sede de los Juegos del 2016 en detrimento de Chicago, Madrid y Tokio, Brasil disfrutaba de una economía boyante que crecía a un ritmo del 5 por ciento, con instituciones estables, sin problemas de salubridad pública.


Siete años después, Brasil tiene a su presidente sometida a un proceso de destitución, su PIB cayendo un 3 por ciento anual y en estado de alerta por la delincuencia común, la amenaza terrorista, los atascos de tráfico, la contaminación de las aguas y el mosquito Aedes aegypti, transmisor del zika.


Y si a eso se suma la profunda crisis deportiva que agrieta la unidad del movimiento olímpico y que se ha llevado por delante las esperanzas de muchos deportistas rusos -especialmente sus atletas-, víctimas de un castigo general por la corrupción y el dopaje sistemático “de Estado” denunciados en el informe McLaren, se podría pronosticar que los Juegos no van a tener una vida fácil.


Pero la historia no termina ahí, porque también existen factores inversos que estimulan el cumplimiento de un evento concebido como una fiesta universal para unir al mundo, a través del talento, la disciplina, el esfuerzo y la superación.


De hecho, Río de Janeiro tiene una población que supera los seis millones de habitantes y recibe anualmente esa misma cantidad de visitantes, con lo que está acostumbrada a convivir con el bullicio de una gran ciudad turística. Por eso el reto no asusta a la capital carioca, que celebra anualmente su multitudinario e internacionalmente reconocido carnaval.


Unido a eso está ahora el orgullo y el afán de los brasileños por mostrar en un mes que la ciudad y el país pueden ser epicentros de grandes eventos mundiales. Y por encima de todo está el espíritu deportivo de los atletas, encabezados por leyendas vivas del olimpismo como Usain Bolt, Michael Phelps, Neymar, Serena Williams, la pequeña Simone Biles o Kathie Ledecky, quienes entregarán su mejor esfuerzo por dejar en alto el nombre de su país.


La gran fiesta olímpica está en curso, y aunque no habrá tregua en el mundo, al menos durante dieciséis días deportistas y aficionados de los cuatro rincones del planeta participarán de un Río de espectáculos, del momento agónico en que hombres y mujeres intentarán sacar el fruto de muchos años de sacrificios.