Columnistas

縑olver醤 a hablar los fusiles sin la Uni髇 Europea?
Autor: Juan Felipe V閘ez Tamayo
3 de Agosto de 2016


El siglo XX fue una 閜oca de cambio extremo para la humanidad, desde sus inicios hasta su fin presenciamos con asombro conquistas tales como el descubrimiento de la penicilina, la expansi髇 del autom髒il, el avi髇,

El siglo XX fue una época de cambio extremo para la humanidad, desde sus inicios hasta su fin presenciamos con asombro conquistas tales como el descubrimiento de la penicilina, la expansión del automóvil, el avión, el envío de una sonda tripulada a la luna y la revolución del internet. Desafortunadamente también presenciamos con horror nuestra capacidad destructiva llevada al máximo y como sociedades industriales en pie de guerra podían exterminar poblados enteros en cuestión de horas, y como experimentaron los japoneses, en segundos. 


Las dos guerras más destructivas presenciadas por el hombre se dieron en el siglo XX y fueron alimentadas por un factor común, el nacionalismo. Historiadores de diversas corrientes podrían coincidir fácilmente en que la Alemania Nazi, la Italia Fascista y el Japón de Tojo eran sociedades sumamente nacionalistas donde sus gobiernos alimentaban el odio sobre otros pueblos, y patrocinaban la superioridad moral y racial de sus habitantes sobre los demás. 


Horrorizados por dos brutales guerras que diezmaron la población joven del continente, los europeos entendieron la necesidad de integrarse y disolver las diferencias nacionales y económicas. En 1951 nace la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, auspiciada por el canciller alemán Konrad Adenauer y el ministro de relaciones exteriores Robert Schumman. Aunque en teoría la idea de esta comunidad era regular la producción y comercio de carbón y acero, ésta también pretendía generar un vínculo económico entre los países europeos y así evitar una guerra.


Para 1957 la idea se expande y nace con el Tratado de Roma la Comunidad Económica Europea o “mercado común”. Originalmente conformado por Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos, éste mercado común da sus primeros pasos a una liberalización económica a través del desmonte de los derechos de aduana para el comercio entre ellos, y establecer un control conjunto de la producción alimentaria.


La comunidad ve su primera expansión en los años 70 con la adhesión del Reino unido, Dinamarca, e Irlanda. La política regional de la UE comienza a hacer fuertes inversiones para crear empleo e infraestructuras en las zonas más empobrecidas. El Parlamento Europeo aumenta considerablementesu influencia en los asuntos del continente, yen 1979  es elegido por vez primera por sufragio universal.


En los años 80 con el debilitamiento del bloque comunistas y la caída de las últimas dictaduras de derecha europeas en la península Ibérica, Grecia, España y Portugal se integran a la Unión Europea. Para el 86 se firma el acta de la Unión Europea, la cual propone un ambicioso plan de 6 años que busca eliminar las trabas de circulación de mercancías entre los países europeos. Éste plan afronta uno de los cambios más grandes en Europa a finales de los 80 y principios de los 90: la caída de la cortina de hierro, el fin del fantasma del comunismo en Europa.


En 1993 se consagran como consigna de la Unión Europea las 4 libertades, resumidas en la libre circulación de mercancías, servicios, capitales y personas.  Hoy en día la UE está integrada por 28 miembros, y sus habitantes gozan de libertad de movimiento en sus fronteras, pueden trabajar en cualquier país miembro, y se sienten europeos dejando de lado sus ataduras nacionalistas.


 El éxito de la comunidad europea puede ser puesto en duda de muchas formas, pero hay que tener en cuenta que Europa no ha presenciado una sola guerra entre los miembros de la UE desde su creación, un logro importante para un continente que cada 20 a 30 años tenía un conflicto de gran escala. 


En su época los europeos entendieron que la clave para dejar de matarse era dejar los nacionalismos de lado y empezar a cooperar entre sí, y que la mayor medida contra la pobreza era la libre circulación de personas, bienes y servicios. 


Hoy en día con su primera crisis económica, el escalamiento de las atentados terroristas por parte de Isis, y la salida del Reino Unido, la UE enfrenta su primera gran reto moral. La xenofobia por un extremo, y el miedo a la globalización por el otro, han servido de plataforma electoral para que partidos de ultra-derecha, como LePen y UKIP, y  Ultra-Izquierda, como Podemos y Syriza, muevan masas y amenacen con la desintegración de la todavía joven Unión. Los partidos de centro-derecha, centro-izquierda, moderados y liberales deben resistir, y no dejar que Europa, y el mundo, pierda sus 4 libertades fundamentales. De lo contrario como la historia nos ha enseñado podríamos arriesgarnos a ver un mundo más violento en el futuro.