Columnistas

Paros
Autor: 羖varo Gonz醠ez Uribe
16 de Julio de 2016


Hoy es el paro de los camioneros, pero ayer y ma馻na fueron y ser醤 otros paros. Colombia es el para韘o de los paros.

Hoy es el paro de los camioneros, pero ayer y mañana fueron y serán otros paros. Colombia es el paraíso de los paros. Aquí periódicamente paran -o se movilizan aunque suene paradójico porque es casi lo mismo- funcionarios judiciales, empleados de la salud, maestros, campesinos, pilotos, controladores aéreos, cafeteros, indígenas, taxistas, mineros legales e ilegales (!) y hasta cocaleros. Hay muchos más, unos periódicos y otros esporádicos, como cuando habitantes de algunas localidades taponan vías por lo que sea.


No analizaré en esta columna si esos paros, marchas, movilizaciones, taponamientos de vías, operaciones tortugas, mingas o como se denominen, son justos o no, es decir, si quienes protestan tienen o no razones. Seguramente muchos las tendrán, pero ese no es el punto acá.


No. Se trata de analizar la forma cómo se realizan esas protestas. Los ciudadanos podemos y debemos admitir que de vez en cuando una marcha genere un trancón, pero no más. ¿Por qué los ciudadanos que no tenemos la culpa de las razones que llevan a estas vías de hecho tenemos que ser los perjudicados? Muchas veces no son perjuicios menores como llegar tarde a una cita, no, hablamos de destrucciones a nuestros bienes, de carestías en productos de todo tipo y de la salud, entre otros.


Claro, “es que si no es así el gobierno no nos escucha”. No señores camioneros ni demás paradores ni marchantes ni tortugas, así no es. Este es un país con muchas carencias, sin duda la gran mayoría atribuibles en alto porcentaje a un Estado ineficiente, pero no atribuibles alos ciudadanos a quienes nos ponen a pagar los daños y perjuicios si es que no somos los directos dañados y perjudicados. Si así fuera, todos los colombianos deberíamos parar, marchar, tapar vías, tirar piedras, en fin.


Y que no se haga irresponsable política barata con los paros, porque estos y sus causas no son solo culpa de este gobierno ni de algunos de los pasados. Sus causas son múltiples factores que se han venido acumulando durante varios gobiernos de hace muchos años. Lo digo porque aunque no estámal hablar de que hay gobiernos culpables (unos más que otros en uno u otro tema) quedarse ahí es politiquería además de que impideencontrar soluciones estructurales. El discurso nacional debe ser uno solo y sobre la forma: no a las protestas violentas. Las peticiones se discuten en las mesas y en los espacios democráticos, pero uno sí espera que todos los partidos rechacen la violencia con más vigor.


Las vías de hecho y violentas, y menos cuando se atropella a los ciudadanos, no se pueden permitir. No es una situación fácil de manejar, hay que reconocerlo ante la complejidad de varios temas donde hay intereses de intereses, muchos ocultos. Pero la protesta, la democracia cotidiana y el derecho a disentir tienen un límite: los derechos de los demás. Es una regla de oro en las sociedades modernas y en los estados de derecho.


Esos señores camioneros (los que están cometiendo desmanes porque no son todos) están entrando en el ámbito del terrorismo, nada más y nada menos. El coctel del paro camionero es tremendo, y la corrupción es uno de sus componentes más importantes como ya se ha denunciado.


Ese no es el camino para lograr un país civilizado. No puede ser que unos individuos nutridos de la corrupción de algunos organismos de tránsito y aprovechándose de su cuasimonopolio infarten un país de esta manera. Apoyo total al gobierno nacional ante un paro que no es contra este ni ningún gobierno: es contra nosotros los ciudadanos colombianos.


Eso sí: la Fiscalía debe investigar hasta las últimas consecuencias las denuncias sobre corrupción que han aflorado en este paro, y el gobierno, la misma Fiscalía y varias administraciones locales deben explicar por qué se han demorado tanto en tomar medidas sobre los corruptos que ya habían sido denunciados. Incluso, el mismo gobierno tenía y tiene cifras de cerca de 50.000 camiones ilegales circulando, ¿los ha buscado?


Aldaba: Al terminar esta columna leo que el manifestante de Duitama murió por un impacto de granada lacrímógena. Así tampoco es. Debe investigarse el hecho y judicializar al culpable porque el ESMAD no es para matar gente y debe tener protocolos de acción.