Editorial

Momento de decisión
10 de Julio de 2016


Hoy la ciudadanía de Envigado escogerá si acepta o declina la silla dispuesta para su ciudad.

La ciudadanía de Envigado está llamada a las urnas para decidir si ratifica la historia de aislamiento político, administrativo y jurídico iniciada hace 36 años por el alcalde que desligó al municipio del Área Metropolitana del Valle de Aburrá o si da un vuelco a sus relaciones con sus vecinos, propiciando la formalización de las amistosas interacciones desarrolladas a partir de su presencia informal en la Junta del Amva, desde el período 2004-2007. El comportamiento de esa población será referente para regiones metropolitanas en proceso de creación o crecimiento.


Para la consulta popular están convocados 230.813 ciudadanos que podrán concurrir a las 244 mesas dispuestas en los veinte puestos de votación que la Registraduría dispuso. Aunque la Ley 1625 de 2013 señala que sólo se necesitan los votos del 5% del censo electoral, o sea 11.540 personas, para dar legalidad a la consulta, el paso pionero y la importancia de la decisión son alicientes para que la ciudadanía participe con entusiasmo y masivamente, a fin de que la decisión adoptada tenga la legitimidad que sólo da la voz del pueblo.


La jornada de hoy es un hito en el proceso impulsado por cuatro gobiernos departamentales, de Medellín y de Envigado, que escogieron fortalecer la común identidad que se sustenta en el territorio compartido y se realiza en cotidianidades convividas dada la inevitable e inocultable conurbación física. La participación y la decisión de la ciudadanía serán veredicto sobre las campañas por el sí, lideradas por la Alcaldía de esa ciudad, cumpliendo compromisos adquiridos en el programa de Gobierno, y el Área Metropolitana, así como las campañas por el rechazo, dirigidas por ciudadanos que, como sucedió con la campaña por el retiro de Gran Bretaña de la Unión Europea, recogieron temores a cobros de nuevos impuestos, reducción de autonomía o imposiciones en contribuciones, para atemorizar a los ciudadanos. Sea cual fuere, la decisión en las urnas impactará todos los municipios del Valle de Aburrá.


La indisoluble unidad territorial que hace a Envigado partícipe de las realidades geográficas, demográficas, culturales, económicas y sociales comunes, debería ser motivo suficiente para que sus habitantes admitieran formalizar las relaciones con los otros nueve municipios que han sumado voluntades, aumentado capacidades y superado dificultades en el permanente ejercicio de definir un norte común, pero respetuoso de particularidades, en los principales temas compartidos. La consolidación del Amva como autoridad que obtiene su poder de la Ley y lo realiza en el acuerdo de los alcaldes tiene inmenso potencial para una ciudad que enfrenta fuertes amenazas de insostenibilidad por el crecimiento demográfico y del parque automotor, agravado por el voluntario aislamiento de su sistema de transporte público, pues el orden jurídico impide a los nueve municipios y su entidad común desarrollar proyectos en un ente territorial no asociado. Por esa razón Envigado no disfruta de iniciativas como Encicla y apenas tiene incipientes accesos al SIT, a pesar de que es uno de los municipios más necesitados de tenerlo. 


Tan importantes como las decisiones que construyen sostenibilidad regional son las oportunidades de participar de la concertación permanente entre alcaldes que tienen iguales derechos a voz y voto en la Junta Directiva del Amva. La dinámica de la institución y sus reuniones propicia construir acuerdos para abocar los problemas comunes: tradicionalmente lo ha hecho en el ordenamiento físico, el desarrollo de grandes obras de infraestructura que tocan a varios municipios y que una ciudad aislada no puede ejecutar, así como en el diseño de estrategias comunes de cara a mejorar la seguridad y la convivencia. Ante transformaciones y nuevas exigencias de la economía, la institución ha iniciado un innovador y aportante trabajo en procura de desarrollar iniciativas comunes por el trabajo decente, que también beneficiarán a una ciudad cuya economía está intrincada en las redes de producción, comercialización y prestación de servicios de la subregión. Porque recibe mucho y puede también aportar experiencia, capacidades y esperanzas, Envigado es esperado por sus pares en la Junta Directiva del Área Metropolitana del Valle de Aburrá. Hoy su ciudadanía escogerá si acepta o declina la silla dispuesta para su ciudad.