Mundo deportivo

Exciting triumph for Cavendish
Emocionante triunfo para Cavendish
5 de Julio de 2016


El boyacense Nairo Quintana sigue siendo el mejor de los colombianos en la ronda francesa. Ayer logró ascender un puesto en la general y ahora es sexto, a sólo 14 segundos del líder Sagan.


Foto: EFE 

Un apretado sprint se vivió ayer entre Andre Greipel (izq.) y Mark Cavendish (der.), que al final tuvo que resolverse a través del conocido foto finish.

Redacción/Agencias


El ciclista británico Mark Cavendish (Dimension Data) logró el doblete en la presente edición del Tour de Francia e igualó ayer las 28 victorias del mítico Bernard Hinault, al imponerse “in extremis” en la tercera etapa, disputada entre Grenville y Angers sobre 223,5 kilómetros, en la que el eslovaco Peter Sagan (Tinkoff) retuvo el maillot amarillo de líder.


Intratable de nuevo el Expreso de Man en una llegada en ligero ascenso, en la que desbancó en el último centímetro al alemán Andre Greipel (Lotto), quien alzó los brazos antes de tiempo. La foto de llegada ratificó al portador del maillot verde, quien se queda en el historial a sólo seis victorias de Eddy Merckx. 


Una llegada loca, desenfrenada, emocionante, en la que volvieron a verse frente a frente los galgos del pelotón. Una vez más, Cav pudo con la armada alemana. Ni Greipel ni Kittel, a pesar de los esfuerzos del Etixx, evitaron que el triple campeón mundial en pista volviera a sonreír. 


El tríptico de jornadas maratonianas que acercarán el Tour a los Pirineos comenzó con un monótono viaje hasta Angers, amenizado en principio por el francés Armindo Fonseca (Fortuneo) y por el ilustre veterano Thomas Voeckler (Direct Energie), quien se unió al sueño imposible a 80 kilómetros de meta. 


Ambos corredores con el fin de justificar, de alguna manera, la invitación de sus equipos a la edición 103 del Tour, porque la victoria de etapa estaba cantada que se la iban a disputar los velocistas. La fuga nunca se le fue de las manos al pelotón, aunque afrontó más de la mitad de la etapa a ritmo cicloturista, con charlas, bostezos y bromas incluidas.


El Tinkoff tuvo que atender la vertiente de uno de sus jefes de filas, Peter Sagan, en defensa del maillot amarillo y en busca del doblete en la recta de llegada de Angers.


Los hombres del líder trabajaron para la caza, pero a 20 kilómetros de meta tomaron el mando el Lotto de Greipel y el Etixx de Kittel. Fue la puntilla para la fuga, que claudicó a 8,7 km de la llegada. A partir de ahí, fue difícil dominar la aproximación al sprint con un “treno”, pues todos los equipos querían poner a su candidato.


El Dimension tapó sus cartas, pero Boasson Hagen se encargó de desbrozar el camino para un obús verde llamado Mark Cavendish. El británico agarró la rueda de Greipel desde lejos, aguantó el ritmo y pegó un golpe de riñón sobre la línea que resultó decisivo. Momentos de espera. Greipel celebró la victoria alzando el brazo. El Gorila abrió la sonrisa. Pero quedaba la foto de llegada, cuando los jueces la exhibieron quien sonrío fue Cavendish. Quien ríe de último ríe mejor, pensaría. Ya tiene 28 en el Tour. Ahora, por Eddy Merckx.


“Nunca pensé estar a su altura. Hinault y Merckx son nombres míticos para mí, ni soñaba con igualarles. Ahora creo que he ganado mucho. Si gano 50 etapas será formidable, pero si esta es la última no estará tan mal. He construido mi carrera en el Tour y le tengo mucho respeto”, expresó Cav al final de la jornada.


Por su parte, André Greipel aseguró que “cometí el error de meter todo el desarrollo al final, que era en ligera subida. Los últimos 6 kilómetros fueron bastante desordenados, con muchas curvas, y eso complicó el trabajo del equipo, por lo que decidí mantenerme delante. Fue un día tranquilo y difícil al final. Me hubiera gustado ganar, pero habrá más opciones”.


Los colombianos Nairo Quintana y Winner Anacona aprovecharon la calma que se vivió ayer en el pelotón para intercambiar conceptos.


Etapa tranquila para los favoritos


La tercera etapa del Tour de Francia fue tranquila para los llamados favoritos, quienes “disfrutaron” de un ritmo lento, sólo alterado a 50 kilómetros de meta, cuando los equipos de los sprinters empezaron a preparar la llegada.


Las miradas en la salida volvieron a centrarse en Alberto Contador, aún maltrecho y con heridas por curar. El madrileño se vio favorecido por el ritmo cansino del pelotón, que llegó a meta con 20 minutos de retraso sobre el peor de los horarios previstos.


Sin embargo, el equipo Tinkoff tuvo que tomar el mando al frente del pelotón para anular la fuga del día, tratar de ganar con Sagan y proteger su maillot amarillo. Sólo en el tramo final hubo que apretar los dientes, pero sin agobios.


Contador, en la general a 48 segundos de Froome y Quintana, fijó su objetivo en curarse y llegar como está a los Pirineos. Luego la carretera hablará. “Tengo que pensar en ir mejor, porque si voy peor me tengo que ir a casa”, bromeó en la meta.


La jornada de transición también fue tranquila para Chris Froome y el escarabajo Nairo Quintana, si bien sus respectivos equipos se encargaron de que ambos entraran en meta delante, dentro del grupo de los 30 primeros. El director del Movistar, Eusebio Unzue, analizó el desarrollo de la etapa para sus hombres: “Estoy satisfecho, porque no tenemos daños y salvamos las trampas del recorrido. Fue un día más tranquilo para los favoritos. Nairo Quintana estuvo bien y Alejandro en su línea. De momento el más perjudicado estos días ha sido Alberto Contador”.


Piden sprints limpios


Los sprints del Tour de Francia se han convertido en un campo de batalla, un terreno minado en el que la menor chispa puede provocar una caída masiva de imprevisibles consecuencias.


Una situación que ha llevado al maillot amarillo, el eslovaco Peter Sagan, y al británico Mark Cavendish, ganador de las dos últimas ediciones, ha pedir a los favoritos para la general que no se metan en la lucha por estar arriba en esas etapas.


“Con la configuración actual, los que luchan por la general también quieren estar adelante, mientras que en la montaña nadie les molesta. Nosotros queremos poder disputar sprints limpios, lo que no puede hacerse cuando los de la general están obligados de rodar arriba. Pido un cambio de las reglas, porque la configuración actual es muy peligrosa”, aseguró Sagan.


El eslovaco recordó que en el pasado los capos del pelotón no trataban de meterse arriba en las llegadas masivas: “Recuerdo a (Lance) Armstrong entrar tranquilamente en la meta en esas etapas y no pasaba nada”, dijo.


Las cosas son diferentes ahora y todos los que tienen elevadas ambiciones en la general azuzan a sus equipos en los últimos kilómetros para entrar lo más arriba posible. Eso crea un estado de nervios en el tramo final de la carrera que abona el terreno para las caídas.


Cavendish manifestó al respecto que “el problema es la mentalidad. Todos quieren correr delante. Antes se quedaban atrás y las llegadas eran más limpias”.


Otra fracción para los velocistas


El pelotón del Tour de Francia vivirá hoy su etapa más larga, y la segunda más larga del año en las tres grandes, con 237,5 kilómetros entre Saumur y Limoges prácticamente llanos y prometida a los sprinters.


Por segundo día consecutivo, los especialistas en las llegadas planas tendrán la ocasión de medir sus espadas en una meta que a todas luces será agrupada. El final está en un falso llano con una pendiente ligeramente ascendente y con un desnivel del 5%.