Columnistas

A Dios lo que es de Dios
Autor: Alvaro T. López
14 de Junio de 2016


La Iglesia fundada sobre las doctrinas de Jesús, por lo menos en teoría, es el consuelo universal de la humanidad.

La Iglesia fundada sobre las doctrinas de Jesús, por lo menos en teoría, es el consuelo universal de la humanidad. Debería estar al servicio de los necesitados, y dedicada a la actividad social que se requiere para lograr los niveles de equidad e inclusión que amerita la dignidad del hombre. Ha habido de todo entre los que sirven a la Iglesia, desde verdaderos santos hasta los que han aprovechado los ventajosos accesos al púlpito para hacer de las suyas, como aquellos famosos curitas y jerarcas que acicateaban la patria boba, sermoneando la necesidad de erradicar las ideas liberales para bien del país, llegando incluso a asegurar que matar a un liberal, no solamente no era pecado, sino que aseguraba un puesto en el cielo. Varios de ellos, hoy, son candidatos a la canonización.


La denuncia hecha por uno de los columnistas de nuestro periódico, amerita una declaración de la Arquidiócesis. Lástima que no se haya dicho el nombre del curita. Es cierto que los sacerdotes y religiosos son personas con derechos políticos y ciudadano y, por ende, están en libertad de asumir sus propias creencias y filosofías, pero ¿esto les autoriza a asumir posiciones incendiarias que coadyuvan la polarización de Colombia? No parece que este sea el papel que juegue la Iglesia en un momento tan delicado, en el que se necesita la sindéresis de apóstoles de la verdad y la vida. No puede un sacerdote, aprovechando la concurrencia a un oficio católico, arengar contra nadie, sobre todo con asuntos que a lo mejor asume con la ignorancia del común.


Ser católico es ser sano de pensamiento y de obra, pertenecer a la Iglesia erigida sobre la piedra angular del amor. Hay momentos de la historia que quisiéramos borrar, en los que la Iglesia, de la mano de esos encarnizados enemigos del bien, han agredido a la humanidad en materia grave, limitando la libertad de pensamiento. No podemos repetir la historia. Los operadores católicos son personas que han recibido una gran formación social, académica y religiosa, y no pueden comportarse de manera bochinchera y sectaria. No hay lugar a posiciones de derecha o de izquierda en la Iglesia que nos pertenece a todos, a ricos y pobres, a sabios e ignorantes, a mujeres y hombres. Vuelven a ondear los grandes pendones de oscuras sectas, y nos invade el terror de la inquisición.


El mismo Jesús señalo la jurisdicción meramente espiritual de la Iglesia como institución sagrada; y los estados modernos han ido acogiéndose al modelo de separación de lo religioso y lo político. Gran daño les hacen al País y a la Iglesia, quienes así actúan. Pero tanto el uno como la otra, son el patrimonio colectivo al que habrá que defender de los francotiradores de adentro. No es abandonando la Iglesia como se debe reaccionar, sino exigiendo posiciones cristianas serias. Quien no se considere apto para el ministerio sacerdotal debe abandonar, ese sí, un lugar que no le corresponde. No vamos a misa a oír arengas proselitistas, sino a encontrarnos con Dios, que es amor y consuelo. Así que, señor Arzobispo, le rogamos que ponga orden en nuestro clero.