Columnistas


Cuesta abajo en la rodada
Autor: Alfonso Monsalve Sol髍zano
5 de Junio de 2016


Esta semana hubo dos hechos que sacudieron la pol韙ica colombiana. El primero de ellos, la aprobaci髇, por parte de la C醡ara de Representantes del Acto legislativo que modifica la Constituci髇 para otorgarle a Santos una ley habilitante.

Esta semana hubo dos hechos que sacudieron la política colombiana. El primero de ellos, la aprobación, por parte de la Cámara de Representantes del Acto legislativo que modifica la Constitución para otorgarle a Santos una ley habilitante para que imponga, mediante decretos, las normas que necesite para llevar a cabo los acuerdos de paz que firme en La Habana con las Farc; igualmente, crea un procedimiento expedito para que el Congreso apruebe -sin modificación de contenido- las leyes estatutarias y reformas que el presidente le envíe; y eleva lo pactado a la categoría de Acuerdo Especial, se supone que en los términos del Convenio de Ginebra (¡!!), dizque para blindar jurídicamente lo que se firme en Cuba; y , finalmente, condicionar la entrada en vigencia del acto legislativo que se aprueba sólo cuando se refrende popularmente mediante el  plebiscito con umbral del 13%, si es que la Corte Constitucional lo avala a este último. Estos dos últimos puntos fueron introducidos contra la jurisprudencia de ese organismo, pero el Gobierno y las mayorías del Congreso lo hacen a ciencia y paciencia, porque -no hay otra explicación lógica – están seguros de que serán refrendados, pues de lo contrario, no se arriesgarían, porque está en juego la máxima iniciativa de Santos (por no decir, la única).


El segundo, es que esa misma institución echó para atrás la reforma de equilibrio de poderes, reviviendo al Consejo Superior de la Judicatura, con el argumento de que el texto aprobado por el congreso violaba la autonomía de la rama jurisdiccional.


Los dos asuntos están estrechamente relacionados. Veamos: la Corte decide darle al Congreso un verdadero golpe, limitándole su función legislativa, con el peregrino argumento de que el parlamento está violando, en últimas, el cacareado “equilibrio de poderes”. Ya es un Congreso que se está autodestruyendo a punta de la mermelada del presidente Santos; pero ahora, los escasos campos que no son tocados directamente por los acuerdos de La Habana, le son arrebatados de su competencia por una corte que legisla, dejando al Congreso más inútil aún, para evitar que reformen una rama, de la que es uno de los tribunales más importantes, si no el más, que se llena de privilegios, con el increíble argumento de que son ellos los que tienen el poder de auto reformarse, porque si no cumplen sus exigencias, simplemente declaran inconstitucional lo que el Congreso apruebe. ¡Qué manera de destruir el estado de derecho, tiene su guardián! 


Esa misma Corte tendrá en sus manos, el destino del control de legalidad del adefesio de acto legislativo que se le presentará. Pero las relaciones de la rama judicial con el ejecutivo están cruzadas por el tejido de intereses particulares conjuntos que estos dos poderes han tejido durante el actual gobierno. Que la Corte Constitucional se haya pronunciado tan tibiamente, como lo hizo la presidente de ese organismo sobre el hecho de que le están quitando a la rama judicial su función de juez en lo que atañe a los delitos que asumirá la “justicia transicional” -un verdadero golpe-, es una pista; que, para dar su concepto sobre este tema, haya pedido la opinión de las Farc, que están por fuera del estado de derecho y rechazan la justicia institucional, es otra. Esos indicios permiten vaticinar que lo que presente el señor presidente será aprobado, tal vez con algunos afeites que dejarán lo esencial en pie y ayudarán a maquillar la cara del ejecutivo. Por ejemplo, el famoso plebiscito podrá ser declarado inexequible -de hecho, lo es -como el acto legislativo en su totalidad- para que el señor Santos pueda decir que no fue su culpa que no hubiese “refrendación popular”, a pesar de que lo intentó. Será un mal truco, porque cualquiera que haya estudiado el tema sabe que, tal como se han ido aprobando los acuerdos, no se necesita. 


Espero equivocarme, pero lo dudo. Seguimos cuesta abajo en la rodada.