Columnistas

Petroleras y manipulación científica
Autor: Guillermo Maya Muñoz
9 de Mayo de 2016


Hay más secuestros de humanos por extraterrestres que acuíferos secados por la industria petrolera” (J.C. Echeverry, Gerente Ecopetrol).

Hay más secuestros de humanos por extraterrestres que acuíferos secados por la industria petrolera” (J.C. Echeverry, Gerente Ecopetrol).


La ONG The Center for International Environmental Law (Huffingtonpost.com, 04-14-2016) le ha seguido el rastro a la industria del petróleo por décadas, en documentos y estudios de la propia industria, que ponen al descubierto que sus dirigentes sabían de las consecuencias que la combustión de petróleo traería para la humanidad en términos de la generación de CO2, el calentamiento global, el descongelamiento de los polos, el aumento del nivel del mar, etc. 


Pero, en vez de poner a la humanidad al tanto de los riesgos que corría, como efectivamente ha venido sucediendo, las petroleras escondieron la evidencia, y promovieron el escepticismo climático entre la opinión pública, los políticos, y los gobiernos, con la complicidad de muchos científicos.


En el documento Qué sabían y Cuándo (www.smokeandfumes.org/#/) se afirma que “las pruebas materiales demuestran que Exxon y otras compañías petroleras entendían los riesgos climáticos en la década de 1980; sin embargo, gastaron millones para sembrar información errónea e incertidumbre acerca de la ciencia del clima”.


En 1946, el American Petroleum Institute (API) crea el Comité de Humo y Gases (CHG) con el objetivo tácito de “utilizar la ciencia y escepticismo público para evitar las regulaciones ambientales que consideraban precipitadas, costosas, e innecesarias”.


El CHG financió investigaciones en un buen número de institutos de investigación, sin embargo, sobresalen sus relaciones con Stanford Research Institute, que mantenía relaciones cercanas con la industria del petróleo.


En las dos últimas décadas del siglo XIX comenzó la indagación sobre el calentamiento global, y se asumió por mucho tiempo, durante el siglo XX,  “que los océanos que cubren el 70% de la superficie del planeta absorberían el exceso de CO2 liberado por la actividad humana, y anularía cualquier impacto en el ambiente”, por el aumento de temperaturas.


Sin embargo, las investigaciones llevadas a cabo por Hans Suess (Scripps Institute), en los años 50, demostraron que el CO2 originado en el uso de los combustibles fósiles se estaba acumulando en la atmósfera. Después, Roger Revelle and Hans Suess en 1957 demostraron que “la sabiduría convencional estaba equivocada, y que mucho más CO2 permanecería en la atmósfera, lo que podría acelerar el impacto del cambio climático global”.


En respuesta, un estudio de los científicos de Exxon Mobil bajo el liderazgo de HR Brannon apareció dos meses después, confirmando los logros de Revelle y Suess, pero con una conclusión diferente: “el CO2 se mantendría en los océanos mucho más tiempo antes de volver a la atmósfera, lo que retrasaría por décadas o siglos, el impacto de las emisiones de combustibles fósiles”.


Sin embargo, lo importante del artículo de Brannon es la revelación de que las petroleras estaban al tanto de la ciencia del clima y de los riesgos climáticos. 


En 1968, el “Informe Robinson” (Robinson y Robbins) para el API, de científicos de Stanford Research Institute, sobre los contaminantes atmosféricos “advirtieron que el aumento del nivel de CO2 probablemente resultaría en un aumento de las temperaturas globales y previnieron que si las temperaturas aumentaban de manera significativa, el resultado podría ser la fusión de los casquetes polares, el aumento del nivel del mar, el calentamiento de los océanos, y graves daños al medio ambiente a escala global”.


El informe Robinson significó un antes y un después para la comprensión del cambio climático originado en el uso de combustibles fósiles y su relación con el CO2, al mismo tiempo que señalaba que era necesaria más investigación en tecnologías que redujeran las emisiones de CO2.


En 1969, el API apresuradamente encargó un informe “suplementario” a Robinson, que tuvo un enfoque más escéptico y más ambiguo de la ciencia del clima. API se basó en el informe suplementario en su posterior cuestionamiento de la ciencia del clima, y los escépticos del clima y la industria petrolera continuaron citando este estudio durante años


Todas estas investigaciones ponen al descubierto que la industria petrolera sabía del calentamiento global y de su relación con el aumento en el nivel de los océanos, y de los riesgos ambientales que tenían al frente tanto en la exploración como en la utilización de los combustibles fósiles, sin embargo, financiaron campañas, y todavía lo hacen, negando el calentamiento global, y minimizándolo. 


La reciente firma del Acuerdo de Paris sobre cambio climático es solo parte del show, no tiene ningún compromiso genuino para solucionar el problema.