Columnistas


La Historia de la Humanidad
Autor: Pedro Juan Gonz醠ez Carvajal
12 de Abril de 2016


Nada m醩 entretenido y encarretador que el estudio del hombre y la sociedad a trav閟 del tiempo, tomando como vectores a los hechos hist髍icos, su evoluci髇 y su desarrollo.

Nada más entretenido y encarretador que el estudio del hombre y la sociedad a través del tiempo, tomando como vectores a los hechos históricos, su evolución y su desarrollo.


El hilvanar civilizaciones, imperios, hechos, acontecimientos, personajes, lugares, contextos y fechas, es absolutamente fecundo y enriquecedor cuando de conocer el devenir humano se trata. Sin embargo, y ante la avalancha de conocimientos que se han presentado a partir del uso del método científico desde hace unos 200 años y de la valoración de la experiencia empírica y de la razón hace unos 500 años, uno de los principales vectores que pueden orientar el análisis, es la pesquisa sistemática al desarrollo del conocimiento, a la evolución del saber, hasta llegar a los hitos técnicos y tecnológicos que hoy nos acompañan o que hoy nos abruman, pasando además de una concepción de linealidad temporal, al concepto de simultaneidad.    


En su texto “Breve historia del saber”, Charles Van Doren nos adentra en un mundo apasionante, donde los conceptos de adelanto, desarrollo, progreso y evolución se ponen como telón de fondo para poder observar, de frente o al trasluz, la imagen del hombre en sus distintos momentos, y cómo la inteligencia individual y/o colectiva se ponen al servicio de las ideas y de la explicación de aquello que causa curiosidad y sobre lo cual se despierta algún interés. A través de varios capítulos el autor nos habla de los tipos de conocimiento asociados al progreso de los humanos, cómo se evidenciaba el conocimiento y la sabiduría en la antigüedad,  tomando como foco de reflexión a las primeras sociedades políticas y religiosas, el enorme y definitivo impacto de la aparición de los alfabetos y los números, el fenómeno de la explosión Griega y su cosmovisión particular, la estrategia de Roma para la consolidación del Imperio, la caída de Roma y la consolidación del cristianismo en la edad oscura, la lucha entre la razón y la fe en la edad media, la aparición del Renacimiento, la recuperación de los estudios clásicos y la aparición del humanismo renacentista, la expansión Europea, la aparición del método científico, la era de las revoluciones, el preludio de la modernidad, la Gran Guerra, el triunfo de la democracia y la irrupción de la ciencia y la tecnología.     


La hipótesis gira alrededor de que lo que genera los “momentums”, lo que genera la inercia de los acontecimientos, es el conocimiento, quien empuja a lo político, lo religioso y lo económico, en cualquier orden, de acuerdo con las realidades particulares de escenarios sociales específicos. Esta reflexión en los albores del Siglo XXI, es más que pertinente puesto que se ha bautizado a este período de tiempo como la “era del conocimiento”, con todas las implicaciones, ventajosas y desventajosas que esto involucra.


Nos muestra el autor como, por ejemplo, la preeminencia de la civilización Egipcia se posibilitó por su reacción al cambio, en medio de un escenario geográfico donde el estar rodeado de desiertos a nivel fronterizo privilegiaba y potenciaba la idea de autarquía. 


Así mismo, nos recuerda de manera puntual el autor que los Chinos se demoraron 10 años en construir, con la tecnología de la época, cerca de 2.500 Kilómetros de su majestuosa muralla. Coincide esta afirmación con el hecho de que el pasado 1 de Abril se firmó el último contrato de las nueve autopistas de la prosperidad para Antioquia. Quieran los dioses que su ejecución no supere en tiempo a la construcción de la muralla china, lo cual nos dejaría comparativamente, muy mal parados.


Todos hacemos parte de la humanidad y es al menos deseable que sepamos de dónde venimos y nos preguntemos para dónde vamos. La linealidad, la circularidad, el zigzag o la simultaneidad metodológica con la cual pretendamos entender nuestro recorrido como especie en el planeta, nos permitirá de una manera más clara o más oscura entender nuestra condición de Homo Sapiens.


Recordemos a Sócrates cuando se dolía de la manera como se seleccionaba o elegía a los gobernantes: “Escogemos a todos los demás por su experiencia y conocimientos expertos: nuestros generales, nuestros doctores y abogados, nuestros cuidadores de caballos y albañiles y nuestros zapateros tienen que ser los mejores en lo que hacen. Y, sin embargo, escogemos a nuestros líderes a suertes. ¡Qué locura!” 


Nota final: Comienza muy movido el mes de abril: Parálisis de parte del país por cuenta del denominado Clan Úsuga y su paro armado, manifestaciones contra el Gobierno por parte del Centro Democrático, ampliación del pico y placa en Medellín por día y medio para todos los vehículos particulares y algunas motos debido a un fenómeno ambiental. Estamos siendo testigos de extraños acontecimientos.