Columnistas

Ya veremos - Presupuesto
Autor: Alberto Maya Restrepo
11 de Abril de 2016


El programa del gobierno Santos “Apagar Paga”, para estimular el ahorro de energía, ¿irá a ser tan cierto (en lo de pagar) como fue la devolución de dos puntos del Iva a quienes pagaran con tarjeta de crédito?

El programa del gobierno Santos “Apagar Paga”, para estimular el ahorro de energía, ¿irá a ser tan cierto (en lo de pagar) como fue la devolución de dos puntos del Iva a quienes pagaran con tarjeta de crédito? Las devoluciones de la Dian venían cumpliéndose aceptablemente bien hasta que en un momento dado del gobiernito de Santos dejaron de hacerlas, incumpliendo lo ordenado por ley. En su campaña reeleccionista Santos ofreció rebajar a los jubilados sus aportes por salud del 12% al 4% y nada de nada. Por tanto, con esos dos ejemplos podría inferirse que lo de pagar a quien ahorre energía sería solo un slogan publicitario. Ya veremos…


Se nos ha dicho que la etapa de posconflicto empezará una vez se firmen los acuerdos en La Habana. Hay quienes dicen que esa etapa podría durar 10 o 15 años, si no más. Otros han tasado los costos de ese período en billones de pesos. De otro lado, el senador Antonio Navarro W. dijo en un programa de TV que en Colombia hay 200 municipios en los que no hay presencia integral del Estado. En el mismo programa Luis Fernando Velasco, presidente del Senado, dijo que en el presupuesto nacional para 2016 no hay ni un peso para el posconflicto.


Como lo que dice Santos hay que ponerlo en remojo para ver si resulta así, o es al contrario, en septiembre de 2015 él ante el mundo (ante la Asamblea General de la ONU) dijo que el 23 de marzo de 2016 se firmaría el acuerdo con las Farc. Si eso hubiera sido cierto, entonces ¿por qué en el Presupuesto de la Nación no incluyó ni un peso para el posconflicto, pues del 23 de marzo al fin del año quedaban 9 meses y unos días de esa nueva era? Los tantos billones de pesos que implicará sacar adelante lo acordado bien pudieron irse ejecutando en lo que quedaba de 2016. Pero no, Santos no se preocupó por apropiar partida presupuestal con tal fin para 2016 porque, en el fondo, él mismo no estaba seguro de lo pactado con las Farc sobre tal fecha. Solo se valió de esa “noticia” para darse un baño de popularidad ante la comunidad internacional… aparte de que no otra cosa positiva o de interés tenía para decir ante el pleno de la ONU.


Ahora bien, 200 municipios sin presencia integral del Estado demandan acción inmediata, inversiones ya, presencia efectiva urgente. Luego, así no se hubiera presupuestado nada para el posconflicto, sí había que hacerlo para entrar a solucionar los inmensos problemas que hay en esos 200 territorios, hoy dominados por los insurgentes, con el agravante de que si el gobierno no se pone las pilas, una vez firmados los acuerdos con las Farc, serán otros grupos delincuenciales quienes se tomarán tales municipios, pues sus problemas básicos seguirán sin solución, en este caso por desidia del gobierno Santos, quedando como caldo de cultivo, como terreno abonado para que sigan en manos de los irregulares.


A muchos colombianos nos da miedo de que las Farc terminen firmando algo para luego no cumplir, eso sí, exigiendo siempre que el Estado cumpla. Dentro de esa atmósfera de anuncios de Santos que no se cumplen y con esa mentalidad fariana de andar por el filo de la navaja haciendo cosas que luego dicen que era que no estaba acodado no hacerlas, como lo sucedido en el Conejo (Guajira) en donde en medio de la población civil, sin protección alguna de la policía o del ejército, hicieron su proselitismo, piensa uno ¿qué garantías quedarán pactadas para que ambas partes se comprometan con una paz realista, con justicia y reparación, que sea costeable, sincera, sostenible y sin lugar a disculpas, a puntos ciegos, a interpretaciones amañadas de textos, etc.? Por algo dicen que el diablo está en los detalles… y hay peligro de que unas ganas bien grandes de un Nobel de Paz lleve a renunciar a definir con exactitud esos detalles.


Dicen que sería bueno que sacaran billetes de cien mil pesos con la imagen de Santos para poder ir por ahí diciendo: ¿me lo cambia?


Alcalde Federico: la experiencia ajena no se debe desperdiciar.