Columnistas


¿Wall Street vs Trump, su propio engendro?
Autor: Alejandro Garcia Gomez
12 de Marzo de 2016


Ni es un chiste ni un truculento tráiler gringo, aunque tendría todos los merecimientos: “En Wall Street [WS] temen que Trump sea presidente”, titular de Semana.com,

Ni es un chiste ni un truculento tráiler gringo, aunque tendría todos los merecimientos: “En Wall Street [WS] temen que Trump sea presidente”, titular de Semana.com, 04.III.16. Todo mundo sabe que WS es la “Ca$a Blanca” de la Casa Blanca, o $ea, de las familia$ que gobiernan el mundo (las dueñas de las grandes trasnacionales). Al decir que allí se toman las medidas decisivas sobre el actuar del gobierno gringo con relación al resto de todo el orbe, nada nuevo aporto.


“[Estados Unidos] es un país demasiado importante para el resto del mundo como para tener en la Casa Blanca a un payaso, demagogo y racista como Donald Trump”, dijo  Mario Vargas Llosa el martes (01.III.16) a raíz de la presentación en Madrid de su última novela “Cinco esquinas”. Y hay que recordar quién es el político Vargas Llosa, todo lo contrario al escritor Vargas Llosa, que se debe a sus personajes, creados por su ingenio, claro está: aquél es un neoliberal que ha actuado al contrario de todo el humanismo que resuman los personajes de sus magníficas novelas, por ejemplo lo dicho, o dejado de decir, en su mejor novela -para nosotros y para él mismo- “Conversación en La Catedral” (“si tuviera que salvar del fuego una sola de las que he escrito, salvaría ésta”). El narrador en tercera persona y Zavala, el periodista, quienes van revelando el misterio de lo real de la historia del Perú (y de Latinoamérica), para muchos es (o fue, mejor) el “primer” alter ego del escritor.


Volviendo a Trump, la pregunta que muchos se hacen es ¿por qué un personaje que es una entremezcla de lo cantinflesco con el cinismo de La sociedad del rifle, la crueldad del Ku Kux Klan y la inquisición puritana (que también la hubo allá) está ad portas de alzarse con la nominación republicana y, posiblemente, con la misma presidencia? Aunque algunos, hipócritamente intenten rasgarse las vestiduras hoy, la respuesta está precisamente ahí, en esa hipocresía y en ese cinismo histórico que ha manejado por más de doscientos años parte de la población estadounidense: la mitad (¿o más?) de los norteamericanos son Trump, piensan y actúan como Trump. Al hacer esta afirmación no estamos descubriendo nada nuevo. No es que queramos decir que en estos años de existencia, ese país no haya producido excelentes hombres y mujeres, prototipo de lo más granado de la historia del mundo en cuanto a inteligencia, justicia y libertad dentro del humanismo. No. Sí los ha producido y en grandes cantidades, como en otras partes del mundo. “Conocemos” a muchos de ellos, nacidos o acogidos allí. Y no vamos a nombrarlos, porque ese no es el objeto de este artículo.


Pero alrededor de ellos se fue formando una población fatua, hipócrita, cínica y ambiciosa, con inmenso poder y dinero. No sólo Trump es el engendro de Wall Street. Él es la punta del iceberg, que ha salido a flote, no digamos que para hundir un Titanic, aunque ¡quén podría saberlo! El monstruo es toda esa informe masa de pensar liviano que se identifica con él. Que, al estilo Trump, creen que al mundo se lo gobierna con el controlador de la pantalla de la TV o de los juegos electrónicos, acompañados de un paquete de palomitas de maíz, para masticarlas mientras se va eliminando un adversario tras otro, versión del western actual. 


Gane o pierda, Trump no será ni el único ni el último engendro “criado” por Wall Street. Vendrán otros, quizá peores, porque así es como piensa, más o menos, la mitad de los norteamericanos a despecho de esas otras personas, también estadounidenses, inmensamente humanos, como se aclaró. Como decimos acá, Wall Street “va a tener que comerse su propio cocinado”. Las comidas vendrán, eso es seguro.


El afán de ellos, ahora mismo, es cortarle la cabeza a su monstruo, pero ¿¡cómo se le puede cortar la cabeza a La Hidra y seguir así, como si nada!?