Palabra y obra

Gonzalo Arango, the nonconformist creator of Nadaism
Gonzalo Arango, el inconforme creador del Nadaísmo
5 de Febrero de 2016


Una mirada a la obra de Gonzalo Arango, cuando se conmemoran 85 años de su natalicio, el 18 de enero de 1931, y antes de que se cumplan 40 años de su muerte (25 de septiembre de 1976).



Una mano más una mano no son dos manos.

Son manos unidas. Une tu mano a nuestras manos para que el mundo no esté en pocas manos sino en todas las manos”. Revolución, uno de sus poemas.

Lucila González de Chaves


Experta en Lenguaje.


Este poeta antioqueño, (1931-1976) representativo de una época, anota que “era de clase media burguesa”, que estudiaba derecho en la Universidad de Antioquia, pero su exaltación emotiva, sus sueños y sus contrastantes miradas a la vida le hicieron abandonar sus estudios.


Su agudeza mental y sus razonamientos contagiaron de fervor a un buen número de jóvenes, primero en Medellín, luego en todo el país. Entre sus primeros escritos está uno en que analiza la influencia de la novela Mientras agonizo del escritor estadounidense William Faulkner en la obra La Hojarasca de Gabriel García Márquez; ensayo que termina con un caluroso elogio.


En 1958 fundó el Nadaísmo: una protesta contra las instituciones tradicionales de la sociedad y la cultura. La historia literaria registra este movimiento como una subversión cultural en lo estético, lo social y lo religioso. Sus elementos principales eran la duda, la negación, la irreverencia, el inconformismo; de ahí la actitud iconoclasta de los integrantes que se autocalificaban como: “generación frustrada, indiferente y solitaria”.


En ese año redactó y firmó el Manifiesto nadaísta, del cual dicen algunos analistas: “muchas de sus ideas eran perfectamente razonables”. 


En el Manifiesto, Gonzalo Arango cita a grandes escritores y pensadores como: Mallarmé, Sartre, Kierkegaard, Kafka y muchos más, como soportes de sus reflexiones.


 Gonzalo dice en el Manifiesto: “El Nadaísmo, es un concepto muy limitado, es una revolución en la forma y en el contenido del orden espiritual imperante en Colombia. Para la juventud es un estado esquizofrénico-consciente contra los estados pasivos del espíritu y la cultura. [...] El Nadaísmo nace sin sistemas fijos y sin dogmas. Es libertad abierta a las posibilidades de la cultura colombiana [...] Una forma de belleza nueva y una aspiración sin idealismos románticos ni metafísicos hacia una sociedad evolucionada en el orden cultural y artístico”. “[...] En esta sociedad en que la mentira está convertida en orden, no hay nadie sobre quien triunfar, sino sobre uno mismo. Y luchar contra los otros significa enseñarles a triunfar sobre ellos mismos”.


Entre sus seguidores, los más destacados: Amilkar Osorio, Eduardo Escobar, Jaime Jaramillo Escobar y Fanny Buitrago; eran jóvenes contestatarios e irreverentes que crearon la poesía de una manera muy especial: un alto contenido de protesta social.


En 1970 aparece publicado Nadaísmo 70, bibliografía del movimiento; incluye a los seguidores, pero ya su fundador no milita en dicho movimiento. En 1963, Gonzalo Arango había cancelado a nombre del Nadaísmo su etapa de desesperación y el derrotismo que lo caracterizaron en las primeras contiendas, para empezar a vivir en una superación de sí mismo, mediante una nueva fe y un nuevo concepto de belleza: “Daré testimonio de mi actitud nadaísta a través de la creación y no de la alucinación”.


 Esta declaración exaspera a los integrantes del movimiento y lo repudian con esta frase: “Gonzalo Arango ha muerto ¡viva el Nadaísmo!”.


En una carta dirigida a doña Margarita, esposa del filósofo Fernando González, dice: “Ahora sufro... no veo otra manera de ser redimido de este anonadamiento mental, sino por un enorme dolor purificador que me destruya, que me consuma, para poder después resucitar a la vida con nuevo fervor, con nuevo amor. Quizás mi amor a este mundo se envejezca, y mi cuerpo, hecho a la medida del amor, no tolere este desastre, y por eso mi alma se rebela. [...] Yo me siento un místico terrenal, un buscador de valores divinos en el hombre, en la vida, en la naturaleza”.


Desde la expresión del sentimiento, destaco la incomparable carta a su padre, después de muerto, titulada A mi padre, quien con su bondad desbordó los moldes de la gloria; una prosa impecable cargada de belleza literaria. Lo recuerda al despedirlo para Betania. 


“[...] Sólo sentía un dolor punzante, humillante. Te amaba demasiado para dejarte partir como un pobre gitano [...] Eras tan alegre y enamorado de la vida, un héroe del pan cotidiano. A tu lado toda grandeza fue pequeña. Soldado del amor y el alimento [...] Tú, el sembrador de sueños y de cosechas, el poeta de los plenilunios y las cabañuelas, con tu rostro bruñido por huracanes y rudos soles [...] Tu bondad desbordó los moldes de la gloria [...] con razón heredé tu fatiga, y como pasaste la vida esperando y esperando, heredé tu silenciosa desesperación [...]”.




Arango en diez ideas

Tomadas de su valioso libro Oleajes de la Sangre, que bien podría intitularse “El Gonzalo desconocido”. Recoge sus cartas íntimas a la familia, especialmente a su madre y a su hermana Amparo. En ellas se devela su espíritu cristiano, su lucha entre el bien y el mal, su progresiva depuración hasta llegar a la libertad absoluta de no poseer nada y de vivir sólo para el espíritu y la eternidad:


1. “[…] Me resigno a que cada uno llegue por sí solo a la conquista de la bondad y del amor, que en síntesis es el objetivo de la vida”.


2. “Estas alegrías no provienen de ninguna parte, sino de mi ser íntimo que se regocija de estar vivo, presente en el mundo, vibrando como una esperanza más de la naturaleza”.


3. “La vida de un hombre es casi insignificante y su grandeza nunca es suficientemente grande. La única gloria está en los seres que nos aman y que nos rodean”.


4. “Todos mis esfuerzos los he dirigido a realizar el deseo tuyo: hacerme un destino superior. Te aseguro que me siento dueño de muchos caminos para llegar a la grandeza. Una voz interior me revela el secreto de lo que busco”.


5. “A pesar de la aparente quietud en que me ven, mi vida es lucha, acción espiritual, movilización de todos mis recursos humanos a la perfección de mi destino”.


6. “El hombre moderno crucifica todos los días a Cristo en sus actos. En sus pensamientos niega sus verdades, su lección de poesía y amor”.


7. “Dios viviendo en nosotros, nosotros en Él, en la absoluta identidad, en la plena beatitud del amor humano y el divino, sin necesidad de ese instrumento sucio que es el conocimiento, o la razón. La razón no es conciencia”.


8. “Debe ser que la belleza es como un infierno. Es una tortura aspirar a la perfección, a lo absoluto, con instrumentos tan imperfectos como las palabras, como los signos humanos. Las palabras desfiguran mi ideal, mi verdad”.


9. “Sólo aspiro a enriquecerme espiritualmente, y a esto sacrifico con placer todo bienestar exterior, lo decorativo y lo superficial. Me quiero hacer profundo en la intimidad, santificar mi espíritu en el arte, elevarme a planos que tengan que ver con lo divino”.


10. “Ser artista es aceptar un suplicio que durará toda la vida y en este suplicio se mezcla una dicha extrema con una extrema desesperación”.