Columnistas

Pobres bolsillos para el 2016
Autor: Rub閚 Dar韔 Barrientos
31 de Diciembre de 2015


La propuesta del incremento del IVA para algunos productos de la canasta familiar, del 16 al 18% (algunos incluso hablan del 19%), va a impedir celebrar con optimismo este fin de a駉 a los colombianos.

La propuesta del incremento del IVA para algunos productos de la canasta familiar, del 16 al 18% (algunos incluso hablan del 19%), va a impedir celebrar con optimismo este fin de año a los colombianos. Esta alza, estaría inserta en la reforma tributaria que viene urdiendo el gobierno. Dicen los avezados en la materia, que cada punto de incremento del IVA, arrojaría un total de recaudo impositivo anual de $ 3 billones. Entre otras cosas, crecer este impuesto es atacar en la base al comercio formal, como lo expresó el martes el presidente Nacional de Fenalco, Guillermo Botero.


Los nubarrones que se ciernen, no son pocos: a) Una inflación alrededor de un 7%; b) Un dólar que se mece entre $ 3.100 y $ 3.300; c) Un crecimiento económico del 3% y d) Un salario mínimo que no alcanza para nada. La Anif, está de acuerdo con una  reforma tributaria para cubrir los gastos que demandarán las pensiones, la infraestructura y la salud, que ya se visualiza con necesidad de unos $ 15 billones. Es cierto que la caída de los precios del petróleo, el plan obligatorio de seguridad social, la devaluación y el sistema pensional, afectan sensiblemente las arcas del estado. Pero también lo es, que este gobierno ha sido enojosamente dilapidador del gasto público. 


No me he referido a la tal financiación del posconflicto, a la restitución de tierras y a la reinserción de los guerrilleros, que demandarán unos $ 80 billones en 10 años. Esto es algo pasmoso, sumándose a ello en este escenario rudo, la deuda externa que se ancha por culpa de la devaluación. Lo que produce ira ciega es que mientras muchos colombianos hacen el esfuerzo por salir adelante, en medio de una cascada impositiva, los reyes de la corrupción, de la evasión, del contrabando y del fraude, se campean orondos e intocables.


El gobierno Santos, ha sido abiertamente derrochón y gastador a canilla abierta. Los pingües gastos de publicidad, la burocracia, la vil mermelada que facilitó la reelección y los excesos económicos que se han dado en los interminables diálogos de La Habana, son bofetadas al país. Si no se atacan la corrupción, la evasión, las obras innecesarias, los contratos grotescos y a dedo, la mermelada y los gastos de funcionamiento, no hay reforma tributaria que alcance y sirva. Ese hueco fiscal de $ 15 billones (la contraloría dice que está en más de $ 20 billones), lastima. Y luce insuperable.


Recuerdo una columna de Juan Lozano, en El Tiempo, en donde se expresó que Santos dijo que haría chillar a los ricos. Pamplinas. También hizo chillar a la clase media y a los pobres. Así mismo recuerdo que el presidente dijo una vez que no haría crecer los impuestos. Pura cháchara. La verdad es que, como lo escribió La Nota Económica, el 5 de diciembre de 2014, “Tal vez desde la épocas de Ernesto Samper cuando el proceso 8000, no se veía un mandatario tan solícito y presuroso en atender las pequeñas demandas y caprichos de la clase política”.


Volviendo a la reforma tributaria, seguramente el gobierno buscará mantener el 4 X 1000 (Santos, prometió en campaña aminorarlo al 2%). Ahora bien. El IVA es un impuesto regresivo que pagan por igual ricos y pobres: de ahí su inequidad. Santos, en campaña, prometió rebajarlo al 12%, lo que es toda una burla electoral. A los pobres bolsillos de los colombianos, les llegará para el 2016 una reforma tributaria tapa-huecos, fracasada, lesiva, asfixiante para las clases media y baja, y fatal para los productores nacionales.


No obstante lo anterior, y como somos masoquistas, ¡que tengan un feliz año 2016!