Columnistas

Recordar y agradecer
Autor: Carlos M Montoya
28 de Diciembre de 2015


Siendo esta la última columna del año 2015, creo que es lógico hacer un balance de lo sucedido este año, y qué mejor que hacerlo recordando y agradeciendo.

Siendo esta la última columna del año 2015, creo que es lógico hacer un balance de lo sucedido este año, y qué mejor que hacerlo recordando y agradeciendo, aunque creo que también es menester ofrecer disculpas por los muchos errores que en un año se alcanzan a cometer.


Es momento de recordar todas aquellas situaciones difíciles que vivimos: como ciudadanos, como políticos y como miembros de una familia. Como ciudadano, recuerdo y seguiré esperanzado en los grandes esfuerzos que el país y el Gobierno vienen haciendo por lograr la Paz, considero importantes los avances y como lo he manifestado con antelación, soy un activista del SI en el plebiscito. Como político, inolvidable un año electoral, en el que se profundizó la fortaleza de las maquinarias y de los recursos ilimitados en las campañas; pero también inolvidable las lecciones políticas dadas a muchos considerados intocables, a otros “poseedores de la verdad y la transparencia” y a muchos que vendieron o compraron en vano. Como miembro de una familia, recordar y ratificar que ella es lo único que se tiene seguro, por siempre en la memoria estarán esos momentos duros que, de no ser por la esposa, las hijas, los padres y hermanos, hubiesen sido insoportables.


Agradecer a aquellos que siempre han estado allí acompañándonos, a quienes llegaron y a quienes se fueron, porque también son bien idos. Agradecimiento a nuestros colaboradores, a los compañeros de trabajo, de andanzas y de brega política. A los amigos de los medios que siempre nos abrieron sus espacios y muy particularmente al periódico EL MUNDO por esta magnífica y exigente oportunidad. A quienes han creído y confiado en nuestras propuestas, gratitud infinita, a ellos y a quienes nos han ayudado a construirla. A los amigos, amigos, que habría sido sin ese oasis en que se convirtió el obligado almuerzo juntos para permitir que se metieran en mi vida y que yo me metiera en la de ellos y con ese caro negocio abstraernos de la dura cotidianidad de cada uno de nosotros.


Y como lo dije, también debo ofrecer disculpas: inicial y fundamentalmente a aquellos que maltraté o se pudieron haber sentido  maltratados con mis palabras, escritos o actitudes. No escribo, actúo o hablo para causar daño, por el contrario lo hago de frente y en serio para no dañar con la traición.


Ofrezco disculpa a aquellos que por mi culpa se aproximaron al poder y con él a la mezquindad, arrogancia e ingratitud, de saber que esto pasaría no les hubiera ayudado y les habría evitado sacar de lo profundo de su ser esa negativa faceta.  Más que a estos, les ofrezco disculpas a aquellos que los han padecido, nadie y mucho menos mis amigos merecen ser traicionados, humillados  y perseguidos por culpa mía.


A todos los lectores, amigos y enemigos les deseo una feliz navidad y prosperidad en el 2016. ¡Ojala en un país en Paz!