Columnistas


Siria y la guerra del gas en el Medio Oriente
Autor: José E. Mosquera
26 de Noviembre de 2015


Siria es el epicentro de un conflicto internacional por el control del paso de los estratégicos gasoductos que transportarán el gas de los centros de producción de los países de la órbita de Rusia y el Oriente Medio hacia los mercados de Europa.

Twitter: @j15mosquera


Siria es el epicentro de un conflicto internacional por el control del paso de los estratégicos gasoductos que transportarán el gas de los centros de producción de los países de la órbita de Rusia y el Oriente Medio hacia los mercados de Europa, un tema poco referenciado cuando se habla de la devastadora guerra en Damasco.


No es un secreto que la cuenca oriental del Mediterráneo que forman Siria, Israel y Líbano, posee una de las mayores reservas de gas natural y Siria es la joya de la corona. De hecho, el territorio sirio es un enclave político vital en la geopolítica energética del Oriente Medio por ser uno de los países más estratégicos de la región. Es la entrada de Asia a Europa y de acceso a las rutas del Cáucaso y a los mares Negro y Caspio, territorios que tienen grandes reservas de gas. 


El territorio sirio es la bisagra del paso del gas del Mediterráneo, el Caspio, el Mar Negro y el Golfo Pérsico. Por eso en la guerra de Siria se vive una encarnizada lucha por definir una serie de intereses entorno a la geopolítica del gas, dado que gran parte de los gasoductos que se proyectan para las exportaciones de gas de las principales reservas mundiales que están en Rusia, Irán, Qatar, tienen que pasar por suelo sirio.


De allí que la guerra se ha convertido en un pulso entre los intereses de Estados Unidos y las potencias de la UE contra los de Rusia y China, para definir los dominios en los negocios del gas del Medio Oriente hacia los mercados europeos. Rusia desarrolla una agresiva política con sus proyectos gasíferos. Uno que conectan Rusia-Alemania a través del mar Báltico sin pasar por Bielorrusia y Polonia. El segundo de Rusia a Bulgaria y tendrá dos ramales, uno que pasa por Grecia y el Sur de Italia y el otro por Hungría y Austria.


En cambio, Estados Unidos y la UE impulsan un gasoducto que parte Irak, Siria, Turquía, Mar Negro, Rumania, Hungría y Austria con conexión con Croacia, Eslovenia e Italia.  Gasoducto que está en veremos por la oposición del régimen sirio.


En la guerra de Siria, lo que se observa es una disputa entre las potencias por reglar un nuevo orden en la política energética mundial. Por lo tanto, eso explica las coincidencias de los gobiernos de Irak y Siria con los intereses de las potencias en combatir al Estado Islámico, porque el EI significa una gran amenaza para todos en el Medio Oriente.


El régimen sirio se ha convertido en el palo en la rueda de los planes gasíferos de Estados Unidos y la UE en el Medio Oriente. Hace seis años Qatar y Turquía firmaron un acuerdo para la construcción de un gasoducto para transportar el gas de Qatar a Turquía pasando por Siria para surtir a Europa, pero el régimen sirio se opone. De allí obedece en parte la participación de Turquía y Qatar en la coalición que apoyan las fuerzas rebeldes que busca deponer al régimen.


El régimen sirio hace dos años firmó un acuerdo con Irán e Irak para la construcción de un gasoducto Irán – Irak - Siria y que tendrá una línea submarina que se conectará con Grecia. Gasoducto que convierte a Siria en un gran centro de almacenamiento y distribución de gas en el Medio Oriente, un plan que favorece los intereses de Rusia y China, pero no es bien visto por Estados Unidos y la UE, porque significa un revés para sus planes estratégicos de tener menos dependencia del gas ruso e incrementar las importaciones de Qatar, un negocio redondo para las petroleras estadounidenses, franceses e ingleses que controlan los principales yacimientos.