Columnistas

Nuevas formas de democracia participativa
Autor: Carlos Alberto Atehortua R韔s
20 de Noviembre de 2015


Con la Constituci髇 de 1991 se han venido transformando temas sustanciales en el ordenamiento jur韉ico colombiano y en sus instituciones democr醫icas.

Con la Constitución de 1991 se han venido transformando temas sustanciales en el ordenamiento jurídico colombiano y en sus instituciones democráticas, pues estamos migrando de la democracia representativa a la de participación, de la misma manera que del Estado convencional del derecho, al estado social de derecho, en este camino ha venido a sumarse la Ley 1757 recientemente expedida.


Aunque muchos privilegien el Estado formal de derecho, sobre el social y a las corporaciones púbicas sobre las formas de expresión ciudadana, la realidad es que la democracia de participación, cada día sienta bases más firmes y se le brindan a los ciudadanos más instrumentos que les permiten participar activamente en las decisiones de las autoridades y en los organismos de control.


La evolución es este tema se ve en forma clara, cuando se hace notar que actualmente no sólo el Congreso, las asambleas y concejos participan en la expedición de normas, pues los ciudadanos pueden participar de diferentes maneras en la producción del derecho,  como es el caso de: el plebiscito, el referendo, la iniciativa popular legislativa y normativa, la consulta popular,  la participación en las actuaciones de las corporaciones públicas y la expedición de medidas regulatorias, mecanismos que hasta ahora no han funcionado suficientemente, pero que pueden convertirse en verdaderos medios de participación democrática.


Pero, la participación no se limita a mecanismos de creación del derecho, también existen mecanismos democráticos de control, y en así como, con la entrada en vigencia de la Ley 1757 de 2015, que consagra nuevas formas de democracia de participación, se reglamentan diferentes formas de control social sobre la administración pública, en especial la territorial, como son; la revocatoria del mandato, la rendición de cuentas, los cabildos abiertos, las veedurías ciudadanas y el tramite especial de auditorías originadas en denuncias de las veedurías o de los ciudadanos en general. 


En materia de medios de creación del derecho, la reglamentación de los “acuerdos participativos”, en particular del “presupuesto participativo” en los artículos 90 y siguientes de la Ley 1757, merece mención especial, pues a través de este mecanismo los ciudadanos no se limitan a presentar propuestas,sino que ellas pueden ser materializadas con partidas presupuestales, que deben ser incorporadas en los planes de desarrollo de las entidades territoriales.


En lo que tiene que ver con el control, aunque la revocatoria del mandato y el cabildo abierto, que tienen origen constitucional, ya habían sido objeto de reglamentación en la Ley 134 de 1994, y la veedurías ciudadanas ya habían sido reglamentadas en la Ley 850 de 2003, en la Ley 1757 se hacen ajustes a sus reglamentaciones, y además, se consagran nuevas formas de control, como la rendición de cuentas y la denuncia ante organismos de control fiscal, que se someten a un trámite especial. 


En la nueva Ley, se ha buscado una vinculación directa entre las veedurías ciudadanas y el control fiscal que adelantan las contralorías, se trata de un asunto de gran importancia, pues en la medida en que el control fiscal se convierta en un verdadero control a la gestión de la administración y se ponga al servicio de los ciudadanos, verdaderamente justificará su existencia.


Posiblemente si en vez de hacer gobiernos “mesiánicos” y “autocráticos”, pensáramos más en el derecho de la sociedad a auto determinarse, y si dejáramos que cada comunidad local incida en lo que debe ser su propio destino, estaríamos construyendo la convivencia, la paz y el desarrollo sostenible deseable para las comunidades locales.


Ahora, lo importante es hacer pedagogía y utilizar las nuevas instituciones consagradas en la Ley, pues de nada sirve que existan derechos, si los ciudadanos no los conocemos o no los sabemos ejercer efectivamente.