Columnistas


Las ventajas de la educaci髇 en casa
Autor: Ana Paulina Maya
13 de Noviembre de 2015


Podemos definir a grandes rasgos la educaci髇 en casa, o homeschooling, como la opci髇 de educar a los hijos sin enviarlos al colegio. Suena simple, pero las implicaciones en la pr醕tica son mucho m醩 complejas.

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Podemos definir a grandes rasgos la educación en casa, o homeschooling, como la opción de educar a los hijos sin enviarlos al colegio. Suena simple, pero las implicaciones en la práctica son mucho más complejas.


En nuestra sociedad casi todas las personas pasan inevitablemente por el proceso de escolarización tradicional: jardín infantil, colegio, universidad. Por eso cuando se menciona la posibilidad de educarse por fuera del sistema, las reacciones y críticas de todo tipo no se hacen esperar. Sin embargo, para las familias que toman esta opción son muchas las ventajas de este tipo de educación, que termina convirtiéndose en un nuevo estilo de vida para toda la familia.


En el campo académico, los niños tienen la posibilidad de cubrir los contenidos a su propio ritmo, tomándose el tiempo que les sea necesario para comprender cada tema, sin estar sujeto al ritmo de un maestro o un salón de clase. Además, es posible profundizar según el interés del niño, o posponer algunos temas para cuando se encuentre más interesado o más preparado para asimilarlos.


Las jornadas de estudio son por lo general más cortas, sólo 2 o 3 horas diarias son suficientes para ir a la par o incluso por delante de lo que se estaría haciendo en el colegio.


El tiempo restante puede ser aprovechado de muchas maneras. Planear las vacaciones o las visitas a los abuelos en temporada baja, dedicar varias horas a un deporte o un instrumento musical, quedarse despierto leyendo un libro hasta la madrugada, son placeres que difícilmente gozan quienes tienen que pasar largas jornadas en una ruta escolar, hacer tareas, estudiar para exámenes, y madrugar para ir a clase.


Las relaciones entre los miembros de la familia son las grandes ganadoras, pues al pasar más tiempo juntos, padres e hijos pueden conocerse mejor y disfrutarse mutuamente. Como fruto de esta cercanía es posible identificar en los niños sus fortalezas y debilidades, sus maneras de aprender, sus gustos y preferencias.


Educar en casa no es costoso, ni es sólo para familias ricas como muchos creen. Si miramos la baja calidad de la educación pública y los altos costos de los colegios privados, para una familia de dos o más hijos la opción de educar en casa puede ser bastante ventajosa a nivel de las finanzas familiares.


Una pregunta que nunca falta es ¿Y la socialización? pues se acepta casi sin cuestionar que la única manera válida para que los niños socialicen es asistiendo a la escuela. Lo cierto es que el modelo social que se maneja en la vida escolar es bastante artificial, muy alejado del mundo real. Convivir a diario con personas de su misma edad, incluso mismo sexo y nivel sociocultural, sólo le ocurre a una persona durante sus años de colegio. Todos los niños aprenden de lo que ven y si son educados en casa navegan de la mano de sus padres en un ambiente diverso que es mucho más enriquecedor y lleno de experiencias y oportunidades de aprendizaje, con situaciones reales y personas de toda clase. Como parte de esta integración al mundo real, los hijos participan de las actividades cotidianas y las tareas domésticas, aprendiendo habilidades prácticas que necesitarán para su vida adulta. Participan de las conversaciones de sus padres y se enteran del manejo de las finanzas familiares.


En casa los niños se encuentran alejados de las situaciones nocivas que se dan en los colegios como el matoneo, el abuso de autoridad, las jerarquías subterráneas, la injusticia de las preferencias. La presión de grupo, el inicio prematuro de la vida sexual, incluso la incursión en las drogas y el alcohol tienen menos posibilidad de incidir en sus vidas cuando no van al colegio. Los niños que crecen amados y protegidos logran una autoestima sana y fuerte, e integran en su personalidad las herramientas necesarias para enfrentar las dificultades del mundo más adelante. No es cierto que vivan en una burbuja y sean unos niños débiles y consentidos, al contrario son seres autónomos que se conocen muy bien y por lo tanto son menos propensos a ceder ante las presiones para encajar en un grupo.


“Toda sociedad que hace de la experiencia humana su centro de desarrollo ―y esta es la sociedad que esperamos y soñamos― necesita distinguir tajantemente entre el proceso de instrucción y la apertura de la conciencia de cada individuo, entre adiestramiento y desarrollo de la imaginación creadora.”


Iván Illich, Alternativas