Columnistas

Luis Pérez Gutiérrez vs la maquinaria fajardista
Autor: José E. Mosquera
22 de Octubre de 2015


Sin las bases de la gestión del gobierno de Pérez había sido imposible que el exalcalde Sergio Fajardo lograra con plenitud la tan publicitada trasformación de Medellín.

@j15mosquera


Desde que Luis Pérez Gutiérrez, candidato a la Gobernación de Antioquia por el partido Liberal y Cambio Radical, fue rector de la Universidad de Antioquia he venido haciendo seguimiento a sus planteamientos sobre educación y el desarrollo de Antioquia. De su paso por la Alcaldía de Medellín fui conocedor de sus políticas de renovación urbana, que sirvieron de base para que Sergio Fajardo consolidara en su gobierno, la transformación urbana de Medellín.


Sin las bases de la gestión del gobierno de Pérez había sido imposible que el exalcalde Sergio Fajardo lograra con plenitud la tan publicitada trasformación de Medellín. Los cambios que se viven en Medellín no son producto exclusivo del gobierno de Fajardo, sino del esfuerzo de varias administraciones, que permitieron consolidar una política de transformación de una ciudad históricamente golpeada por la inseguridad y la violencia.


Luis Pérez Gutiérrez más que un líder político es un académico visionario con una gran vocación de servicio, pero cuando ocupó la alcaldía pisó callos y no cohonestó con los intereses económicos de unos sectores poderosos del empresariado paisa y de la prensa antioqueña y bogotana que se convirtieron en sus enemigos políticos.  


Pérez no hizo un mal gobierno en Medellín, fue uno de los mejores alcaldes del país, pero al no poner su gobierno al servicio de los intereses económicos de aquel sector empresarial antioqueño se granjeó su oposición. Grupo empresarial que aceitó el poder de su pauta publicitaria en los medios de comunicación, que terminaron con informaciones amañadas desdibujando su administración.


Pocos analistas se han atrevido a escribir sobre este espinoso asunto por el temor de enfrentar a este poderoso e influyente grupo del empresarial paisa que ha financiado la campaña de desprestigio en contra de Pérez, campaña que se acompañó de decenas de denuncias penales y de señalamientos de nexos con estructuras criminales, de los cuales Pérez ha salido airoso en los tribunales. 


Ahora lo que sorprende de la leyenda negra contra Pérez, es que quien haya estudiado la evolución de la penetración del narcotráfico y su poder corruptor en Antioquia desde los años setenta se da cuenta que no hay un sector de la sociedad paisa que esté exento de haber tenido cierto contacto de manera directa o indirecta con este fenómeno y sus tentáculos. 


Ni el sector industrial, ni el ganadero, ni el de la construcción, ni el político, obviamente con muchas excepciones que se han librado del poder corruptos del narcotráfico y de la delincuencia que se desprenden de sus estructuras en la sociedad antioqueña. Ni que decir del paramilitarismo y de sus nexos con el narcotráfico, en la defensa de la tierra, ligada al sector ganadero y agrícola antioqueño y sus vínculos con el poder político antioqueño. Tampoco los sectores políticos que se consideran impolutos están exentos de esa epidemia en una sociedad transversalidad por el narcotráfico en todas las capas sociales. 


No se trata de lanzar mantos de dudas sobre todos los sectores de una sociedad donde existen ciudadanos y empresarios respetables que no cohonestan con ese tipo de cosas. Recuerdo la noche que don Berna paralizó el transporte en Medellín y toda la historia oscura que cuentan los combos en los barrios de Medellín sobre los supuestos pactos para la “pacificación” de la ciudad durante la administración del Sergio Fajardo, pero sobre eso se guarda silencio.


En efecto, la aceitada maquinaria publicitaria de los $ 196.000 millones que denuncia el diputado Adolfo León Palacio, que se ha gastado el gobernador Fajardo, en publicidad ha servido para tapar cosas y reeditar la maquinaria del desprestigio contra Pérez. Una maquinaria de canonjías, de la cual hacen parte periodistas, escritores y columnistas de Semana y El Espectador, beneficiarios de tratos especiales y de contratos para que revivan refritos contra Pérez.