Columnistas

Técnica y Política: a propósito de la columna del profesor Julio González
Autor: Carlos Arturo Soto Lombana
13 de Octubre de 2015


Es curioso, que en una universidad, los profesores de educación sean desoídos, cuando opinan sobre su campo de trabajo.

“Es curioso, que en una universidad, los profesores de educación sean desoídos, cuando opinan sobre su campo de trabajo. Y entonces, se preguntaría uno: ¿para qué una facultad de educación si lo que se tienen que decir, no se oye y no se tiene en cuenta?” El profesor Julio González de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Antioquia escribe la anterior reflexión en su columna de opinión que titula Técnica y política, que apareció este fin de semana en el portal de la Universidad de Antioquia.


El contexto de la reflexión del profesor Julio González tiene que ver con lo que está sucediendo en la actualidad en la Universidad de Antioquia, a raíz de un asunto tan importante para la sociedad como lo es el cambio en el proceso de admisión, de quienes serán los estudiantes de este importante claustro universitario. Señala el profesor González lo paradójico que resulta que cuando se dice que el tema del examen de admisión es una asunto técnico, que no debe tener ni pasar por una discusión política, la institución no llame a quienes “deben ser los llamados a diseñar y elaborar las bases del instrumento técnico que permita hacer la selección más adecuada...”


La reflexión del profesor González me hizo recordar una afirmación de nuestro actual Gobernador, en un Consejo Superior de la Universidad de Antioquia, cuando decía, con cierta vehemencia, que ha hecho más por la educación la Facultad de Ingeniería que la propia Facultad de Educación. Sin desconocer los aportes que la actual Facultad de Ingeniería hace en apoyo de Antioquia la más educada, no he logrado entender en qué fundamenta el señor Gobernador la anterior afirmación.


Decir que hay otra dependencia que ha hecho más aportes a la educación, que la propia Facultad de Educación, pone en evidencia un asunto que no dista mucho de lo que plantea el profesor González cuando habla sobre el tema de lo técnico y lo político. Políticamente podemos estar de acuerdo en que la educación debe ser la prioridad en una sociedad y que esta consigna tenga la fuerza para movilizar a la sociedad y elegir a un gobernante; no obstante, otra es la elección técnica que escoja el gobernante para darle cuerpo a la prioridad.


Parafraseando al profesor González diría: es curioso que en un Departamento que tiene como consigna ser el más educado, las facultades de Educación sean desoídas cuando opinan sobre su campo de trabajo. Con todo respeto no creo que las transformaciones educativas que requiere el Departamento de Antioquia puedan quedar en el dominio, o bajo la responsabilidad, de dependencias académicas que no tienen ni la tradición, ni el conocimiento y ni el personal formado para asumirlas.


En beneficio de nuestro Gobernador puedo afirmar que existen otras personas e instituciones de gran influencia nacional que consideran que no deben ser las facultades de educación las que deben acompañar las grandes iniciativas de los gobiernos en el campo educativo.


En esta última década hemos podido apreciar la emergencia de instituciones públicas y privadas, no necesariamente facultades de educación, que están afectando la educación en Colombia. Instituciones como la Universidad de los Andes, que no cuentan con facultad de Educación, son encargadas de entregar informes técnicos sobre la educación y los maestros. Me pregunto qué sentido tiene que una universidad, por prestante que sea, se convierta en referente de algo que no es de su tradición académica. El enorme prestigio de la Universidad de los Andes no la habilita para fungir como experta en todos los asuntos académicos, científicos y/o técnicos que existen. Muchas de estas instituciones, que no tienen ni experiencia, ni tradición, ni recurso humano en el campo de la educación, en muchos casos resultan contratando personal de las facultades de educación para realizar los estudios, diagnósticos y/o programas de formación que no se les quiere encomendar a las facultades de educación.


Finalizo diciendo que tengo la plena convicción de que el aporte brindado por la Facultad de Educacion, en estos 60 años de haber sido creada, es altamente valorado en el contexto de la Universidad de Antioquia, en la ciudad de Medellín, en el Departamento de Antioquia y en el país. Son más los encuentros, que los desencuentros, en estos sesenta años, entre la alta dirección de la Universidad y la Gobernación con la Facultad de Educación que muestran la pertinencia de la unidad académica en el contexto de la educación del país.