Editorial

C髆o van las capitales
4 de Octubre de 2015


Surgen interrogantes sobre las fuentes y mecanismos que usan las personas encuestadas para construir su visi髇 personal, misma que, por v韆 de las encuestas, incide en la percepci髇 general y en la construcci髇 de agendas p鷅licas.

Los estudios de percepción de la red Cómo Vamos realizados en Bogotá, Medellín y Manizales ofrecen una interesante radiografía del sector privado a las ciudades, sus ciudadanías y gobiernos. Esta iniciativa inició en Bogotá en 1998 y desde el 2006 se ha extendido a otras capitales donde los aliados usan su autonomía para construir y aplicar el informe de calidad de vida, análisis técnico a indicadores de progreso, y la encuesta de percepciones, que consulta las visiones ciudadanas sobre temas de gestión pública. Dado que, por experiencia y visibilidad, el proyecto Cómo Vamos ha superado en notoriedad a veedurías ciudadanas, su mejoramiento y maduración es reto para los promotores y deseo de analistas que esperan tener coincidencia temporal en la publicación  de los estudios de percepción y semejanza en las preguntas y subtemas abordados, pues así podrían ahondar en los análisis comparativos entre las ciudades y de ellas con la situación nacional. 


Aun con las diferencias en métodos, subtemas y preguntas específicas que hacen difícil un interesante análisis comparativo sobre las grandes ciudades, la revisión a temas comunes, como la vinculación de los ciudadanos a la vida pública, la percepción que tienen de los gobiernos y los temas que proponen como prioridad de sus ciudades, propicia valiosos interrogantes sobre los conceptos y visiones que los habitantes mayores de 18 años tienen sobre su ciudad, lo público y sus corresponsabilidades en la solución de los problemas comunes. Al formularlos, es imposible no inquietarse por las fuentes y medios de esos habitantes para formarse y validar sus percepciones sobre los asuntos que competen a todos. 


Inquieta que sólo el estudio de Bogotá haya preguntado a los encuestados sobre su disposición de participar en las elecciones de octubre y alarma, por supuesto, que el 63% de los encuestados se haya declarado abstencionista. Tal postura es congruente con las respuestas sobre vinculación a proyectos colectivos, o sea sobre el ejercicio activo de la ciudadanía: Manizales pudiera sentirse orgullosa con la respuesta del 36% de entrevistados que manifestó participar de proyectos colectivos. Qué contraste con el resultado de Medellín y Bogotá, donde apenas el 25% manifestó participar en organizaciones o grupos. Revisar la participación con la preparación como votantes ofrece más elementos para interrogarse por la ciudadanía: en encuestas divulgadas el 20 de septiembre, el 32% de ciudadanos que votaría dijo no saber por quién hacerlo. 


También generan inquietud las fuentes y mecanismos que usan las personas encuestadas para construir su visión personal, misma que, por vía de las encuestas, incide en la percepción general y en la construcción de agendas públicas. Es diciente que en Bogotá y Medellín hayan crecido las percepciones de inseguridad, aunque han bajado las tasas de homicidio, y que estas aludan al robo común (raponazo) y no consideren hechos tan graves como las amenazas de combos que crean fronteras invisibles y reclutan personas menores de edad o como la prevalencia del microtráfico y las amenazas a él asociadas. Y deja grandes preguntas sobre la disposición a asumir la corresponsabilidad de la ciudadanía el hecho de que las víctimas de delitos como el robo no denuncian (60% en Bogotá y 62% en Medellín).  ¿Estamos ante percepciones formadas desde las redes sociales y las noticias sensacionalistas que hacen tendencia sin crear análisis? Ya lo decía Sergio Tobón, de Proantioquia: las calificaciones de los medellinenses en educación y salud no se compadecen con las inversiones y gestiones de este Gobierno Municipal en estos campos; esta visión es comparable a lo que sucede en Bogotá, donde el 78% de los ciudadanos no reconoce las gestiones del alcalde Petro, que han merecido premios mundiales, en reducción del cambio climático.


Aunque son perfectibles, los estudios de la red Cómo Vamos y otras veedurías que están llamadas a aportar visiones, metodologías, preocupaciones y experiencias, son muy importantes instrumentos que contribuyen a construir agendas públicas acordes con las condiciones de las ciudades. Sin embargo, y dadas las desconexiones o débiles vinculaciones de la ciudadanía a la vida pública, estas encuestas de percepción son uno entre varios insumos para el trabajo de los candidatos, gobernantes y organizaciones llamados a formular los planes de desarrollo que gestionen las soluciones a los verdaderos problemas de las ciudades, no necesariamente a los que son puestos sobre la mesa por ciudadanos que poca interacción tienen con su entorno y otras realidades.