Columnistas

¿Maquinaria Vargas Ll. contra Pasto y Pedro Vicente?
Autor: Alejandro Garcia Gomez
3 de Octubre de 2015


En Pasto, sendos candidatos “barren” en las encuestas: Gobernación, Camilo Romero, y alcaldía, Pedro Vicente Obando. Sus distancias estadísticas con los contrincantes son grandes.

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En Pasto, sendos candidatos “barren” en las encuestas: Gobernación, Camilo Romero, y alcaldía, Pedro Vicente Obando. Sus distancias estadísticas con los contrincantes son grandes. Romero es el joven exsenador, nimbado por el aura de ser sobrino del más insigne caudillo de la izquierda nariñense -Heraldo Romero, fallecido cuando comenzaba su vida pública-. Su carta es su paso por el Senado. Que ojalá la colcha de “apoyos” y alianzas con sectores de maquinaria de la antigua y tradicional política que ha mantenido a Nariño en el atraso a pesar de todas sus potencialidades, no le vaya a amarrar las manos a la hora de tomar decisiones con inteligencia, voluntad y libertad.


El candidato a la alcaldía con las máximas opciones es Pedro Vicente Obando. La hoja de vida de este profesor es especial. De ser docente de inglés en la Universidad de Nariño, por méritos ascendió al cargo de rector en elección democrática universitaria. Tras de su paso por la rectoría se ha vuelto un lugar común, cuando se comenta de la Udenar, hablar del “antes o después de Pedro Vicente”, a secas, como si tratara de un amigo. Hace cuatro años, después de ir arrollando en las preferencias según encuestas, al final hizo alianzas con sectores de maquinarias tradicionales que lo perjudicaron, dicen los conocedores. Ahora, a un mes de elecciones el lío que enfrenta es otro: jurídico, según unos; santanderista, según otros; y político según la casi totalidad de la opinión, no solo pastusa sino nariñense. 


El hecho es que de 50.000 firmas que necesitaba su movimiento para la inscripción, sólo 43.502 han sido avaladas por el ente institucional de 100.793 firmas recolectadas. El resto han sido anuladas. Esto sólo se vino a saber hace unas dos semanas. Las encuestas de marzo/15 (Udenar) fueron de 17,54% para Obando y de 5,04%, para Gustavo Núñez, de Cambio Radical, exsecretario de gobierno del actual alcalde y hoy segundo en las encuestas. La intención de voto de CM& de agosto/15 dio 51% Obando y 14% Núñez (¡!). La ola de favorabilidad para Obando ha continuado creciendo. Para la inmensa mayoría de los pastusos y nariñense Obando es el gran gestor de los cambios que Pasto necesita y que es capaz, así como lo fue de sacudir  y dar un revolcón a su Alma Mater. Fue entonces cuando en la segunda semana de septiembre se vino a conocer la decisión de la Registraduría en relación con las firmas de la que se habló. Y es aquí donde se presentan las suspicacias. Núñez es el candidato “oficial”. Antes de que apareciera la sonada decisión, se tiraron a rodar consejas en la calle y en los tinteaderos de que no sólo a Pasto, sino a Nariño entero, le convenía más Núñez por la proximidad hacia el poder y a la presidencia Santos del vice Germán Vargas Lleras (“epónimo” de Cambio Radical) antes que Obando. Que las ventajas se traducirían en progreso. Históricamente esas ventajas jamás le han servido a Nariño. En la Independencia, el sacrificio pastuso por las armas del rey español, sólo le valió para un diploma de Gran Ciudad concedido por Pablo Morillo. Más tarde, recordemos no más que la victoria de Misael Pastrana, Noriega “la fabricó” allí (fraude), y nada. Otra “bola” ha sido que las encuestas Udenar fueron amañadas o que las hicieron estudiantes como “trabajos” para sus profes y que no tienen soporte académico serio. Y otras más. 


¿será descabellado pensar que para la alcaldía de Pasto hay manos desde Bogotá para “preparar” el caudal de la candidatura presidencial de Germán Vargas Ll. en el 18’? Si ha anulado a “su ministra” de Obras Públicas y, casi, a Santos, según La Luciérnaga, ¿sí será verdad lo dicho? De ser verdad, ¿Colombia sí soportará otro candidato más al máximo solio con tales credenciales? Nada es demostrable pero lo que sí es seguro es que Pasto no puede dejar que maten su ilusión. Sólo un movimiento de masas, dentro de la legitimidad y la democracia, podría ser definitivo en este momento.