Columnistas

La angustia existencial se apodera de la derecha
Autor: Rafael Bravo
2 de Octubre de 2015


En medio del caos reinante en las filas republicanas con la renuncia del presidente de la C醡ara de Representantes John Boehner, incapaz de calmar los 醤imos de una derecha cada vez m醩 agresiva e irracional.

En medio del caos reinante en las filas republicanas con la renuncia del presidente de la Cámara de Representantes John Boehner, incapaz de calmar los ánimos de una derecha cada vez más agresiva e irracional, se suma ahora la incertidumbre de quien saldrá elegido aspirante a la Presidencia. El partido que busca afanosamente llegar a la Casa Blanca lo único que ha hecho es mostrar lo peor con un Trump como favorito, convirtiéndose en el centro del odio de la comunidad hispana por los improperios e insultos de su campaña. Es de esperar que con ello los latinos salgan motivados a votar masivamente en defensa de la dignidad y exigiendo respeto.


Para que lo anterior se haga realidad, la administración Obama con la participación de varios grupos pro-inmigrantes lanzaron una iniciativa dirigida a los casi nueve millones de residentes permanentes para que adopten la ciudadanía y se registren como votantes. Por primera vez, se han abierto las puertas para que los aspirantes paguen con tarjeta de crédito y se está discutiendo la posibilidad de reducir los costos a familias e individuos con bajos ingresos. La tarifa es de 680 dólares por persona, una cifra muy alta que impide a muchos convertirse en ciudadanos y acceder a los beneficios que ofrece los Estados Unidos a los naturalizados. 


Absurdamente, varios políticos republicanos en cabeza del senador por Alabama Jeff Sessions, el dinosaurio antinmigrante por excelencia, salieron a pedir una reducción en el número de visas para residentes -green cards- aduciendo que el gobierno Obama permitirá a otros 10 millones acceder a la residencia en los próximos años. Su principal argumento se basa en que en su mayoría, son personas de bajos ingresos que demandaran mayores servicios federales, además de inclinarse por el partido Demócrata. La idea de concientizar a los potenciales ciudadanos sobre sus derechos y responsabilidades debiera trascender las disputas partidistas. 


Los hispanos seguiremos siendo nadie si no tenemos representación política. La retórica trumpiana exige acciones de forma y de fondo para demostrar la fuerza de la comunidad en la vida norteamericana. Los Estados Unidos serian hoy otro país si no fuera por el concurso de las comunidades latinas y asiáticas. Lamentablemente, los hispanos por razones culturales, muestran apatía hacia el proceso electoral lo que nos lleva a perder la batalla por una mayor representación y poder en Washington. 


Una vergüenza que en varios condados de Tejas estén negándoles a la ciudadanía a los hijos de inmigrantes indocumentados gracias al empeño del candidato que encabeza las preferencias de los republicanos. De paso se está generando una ofensa a México y su gente tildándolos de narcos, delincuentes y violadores. Olvidan que ciudades como Los Ángeles es hoy la segunda con más mexicanos después del Distrito Federal pudiendo ser el germen para una protesta racial de incalculables proporciones. 


Los líderes de los movimientos pro-inmigrantes enfrentan el reto de exigirle a la clase política un compromiso con las minorías. Además, debieran aprender del ejemplo que nos dieron los afroamericanos en su momento. Cuando miles salieron a marchar en Selma y no pararon hasta que el entonces presidente Lyndon Johnson obligó al congreso a aprobar la Ley de los Derechos Civiles, fue entonces cuando la razón se impuso a los desafueros de los racistas.