Columnistas

¿Cuál seriedad?
Autor: Carlos M Montoya
30 de Septiembre de 2015


Esta campaña se ha desenvuelto entre egoísmos, odios, ánimos revanchistas y vanidades, empezando por las del Presidente, el ex presidente y el Gobernador, que consideran Antioquia y Medellín un “fortín” donde no se puede perder.

¿Qué pasó con la coherencia y el respeto en esta campaña política? Pareciera que en el ánimo única y exclusivamente de ganar y en otros casos, en mi criterio peor, con la intención que otros no ganen, a los políticos de todo tipo, a los de tradición, a los recién avenidos a esta actividad y aquellos que hacen política diciéndose anti políticos, se les olvidó lo que es el respeto por las ideas, por los principios, por las personas y por los amigos.


Ni que decir del Partido Conservador que manipulado entre los intereses particulares y familiares de dos casas políticas, liquidó en dos tramos (Convención tardía y renuncia de la candidata) cualquier posibilidad que esta colectividad tuviera opción de poder y de paso sembró nuevamente las bases para otra eterna división, que limita las posibilidades para que en el futuro, con unidad puedan ser alternativa. Traición a los amigos y socios, irrespeto a las bases y a los convencionistas, miedo a perder y primacía de intereses de unos pocos es el común denominador en las decisiones de este partido.


Entre los liberales el panorama no es diferente, tienen un candidato a la Alcaldía que no le respaldan cinco de sus seis congresistas, que a la “berrionda” quiso imponer su candidatura y que desde el principio no respeto la posibilidad de ayudar a quienes en el pasado ya le ayudaron a él y a sus amigos. Allí unos están con Rico desde el principio y otros como el llamado equipo de la U de M, que entre otras lo eligieron senador, lo dejaron solo, inicialmente porque iban también para donde Rico pero todo indica que ya van es para donde Juan Carlos Vélez.  Aunque su congresista esta semana quiso meterles el cuento a los otros parlamentarios antioqueños, que el presidente quería que se sumaran a Federico.  Pero eso hasta entendible sería, lo que no se comprende es como Eugenio Prieto, estuvo promoviendo la alianza “FEA” (Federico, Eugenio y Alonso). Él que se dice representante de la continuidad y amigo de Aníbal Gaviria, pretendía hacer una alianza supuestamente por “un modelo de ciudad” con quienes han sido los mayores opositores y críticos del actual alcalde de Medellín. 


Entre los fajardistas, esa mezcla de ASI, verdes, compromiso y otros: no hay de qué hacer un caldo: Fajardo traiciona a Alonso apoyando a Federico Gutiérrez. Alonso traiciona a Luis Bernardo Vélez y a Miguel Quintero apropiándose de un aval desde Bogotá, como lo hacen en todos los partidos, además traiciona a Claudia Restrepo bajándola de su aspiración cuando por celos con Federico decide no aspirar a la Gobernación sino a la Alcaldía. Luego Federico Restrepo y Fajardo traicionan a Gutiérrez quitándole el respaldo, sacándolo de la alianza de los Federicos y apoyando a Alonso y en los últimos días parece que Fajardo esta con ganas otra vez de voltear. Y Federico Restrepo, tan impoluto recibe la renovación del partido Conservador, a Pedro Jiménez, Orestes Zuluaga, Juan Esteban Villegas, a quien le ha ayudado el recordado Antonio Valencia quien además ha sido el mayor crítico de Fajardo desde la Asamblea; comandados por Juan Diego Gómez.


Y entre los uribistas, ni hablar, solo recordemos cuánto anduvo el ex presidente con la ex senadora Liliana Rendón y como la despacharon de su candidatura. Esto para no profundizar en que congresistas y ex congresistas de este movimiento le ayudan a otros candidatos incluso, que participaron en la redacción de planes de gobierno.


Para resumir: esta campaña se ha desenvuelto entre egoísmos, odios, ánimos revanchistas y vanidades, empezando por las del Presidente, el ex presidente y el Gobernador, que consideran Antioquia y Medellín un “fortín” donde no se puede perder. Egoísmos entre hermanos de la misma casa, como los que deberían defender la continuidad, pero donde solo porque no gane el otro, se pueden aliar hasta con los peores enemigos de su mejor amigo. Odios y ánimo revanchista como el del exalcalde intransigente que busca cualquier excusa para que con su ayuda nadie gane.


En resumidas cuentas me pregunto si ¿estas realmente son unas campañas serias?