Moda

Traces of fashion
Rastros de la Moda
Autor: Carmen Vásquez
9 de Septiembre de 2015


Todo aquello que fue dejando una huella, aquello que marcó tendencia, que atravesó mares y llegó a nuestro país con la palabra moda, se puede ver y más que todo disfrutar en una exposición en la sala Antonio Mesa Jaramillo.


Foto: Giuseppe Restrepo 

William Cruz, autor de la idea y curador de esta exposición de moda.

Hablar con el autor de esta exposición tan fascinante de la que hoy escribimos, es todo un placer. Es un hombre que sabe de lo que habla por sus estudios, por sus investigaciones, por su enseñanza y vivencia: la moda.


No importa que no sepa coser, pero desde el año 1996 no se pierde ninguna pasarela, es más, no va a ella sólo por verlas. Él analiza la actitud que toma la gente cuando está frente a un desfile.


William Cruz Bermeo: Es graduado en Artes Plásticas y especialista en estética, de la Universidad Nacional de Colombia; cursó Dirección de Arte y Publicidad y Fashion and Styling, en el Instituto Europeo de Diseño, de Barcelona y Milán. Es docente de Historia de la Moda y Vestuario, en la UPB; docente en los Diplomados de Periodismo y Comunicación de la Moda, en la Colegiatura Colombiana, y docente de Mercadeo de la Moda, en la Universidad Eafit. Es autor de tres libros sobre la historia de la moda en diferentes épocas y en proyecto tiene un folleto que hará descripción detallada de lo que es esta exposición que muestra en 80 imágenes fotográficas, esa influencia del mundo, que vivía una historia de momentos muy influyentes en el vestuario. Relato que comienza en los1890  y va hasta 1950.


Todas estas maravillosas imágenes las podemos ver gracias a los archivos de la Biblioteca Pública Piloto y del Museo del Fashion Institute of Technology, de Nueva York. Un legado de retratos tomados en estudios y por fotógrafos locales que plasmaron la imagen de Medellín de distintos niveles de la sociedad y que nos permite hoy ver su actitud frente a la moda, fotógrafos como M. Rodríguez, Benjamín de la Calle, Francisco Mejía y Gabriel Carvajal. Y las imágenes del Museo del FIT.


El título de la exposición hace eco a la novela “Grandeza” del antioqueño Tomás Carrasquilla, publicada en 1910 y en donde usó el término “fashionable” para definir la pretendida sofisticación de sus protagonistas, que no sólo se vestían a la moda sino que actuaban acorde con ella.


Y por “Las Fashionables” comienza esta exposición, de las mujeres más estilosas, de las que seguían la moda, aquellas que no le quitaban las “arrugas” al vestido porque esto quería decir que acababan de llegar de un largo viaje y que recién sacaban la prenda del baúl.


La segunda parte es “Entre enruanados y filipichines”, donde el usar bastón es signo de poder, retratos de 1890 a 1920, época en que la ciudad iniciaba su tránsito hacia la modernidad. Muy importante aquí el sombrero aguadeño y los chalecos en el vestir masculino.


La tercera parte es la “Orientalista”, de 1920 a 1930, época en que la industria del tabaco fue tan grande como la textil, habían invitaciones especiales a “fumar”. Llega la moda de las pieles. Ya revista Letras de esa época escribió que el usar pieles era de muy mal gusto. Clara anotación que hace nuestro guía y maestro W. Cruz,  al decir que esto del clima de primavera es un mito. 


La cuarta parte es “Hollywood” en los años 1930 y los retratos muestran a una mujer sonriente y usando manilla de reloj, años de los Juegos Florales con reinado de belleza incluido. Doña Lucila Rubio de Laverde, fue la primera mujer en dar un discurso en el Congreso de la República, como vocera de la Unión Femenina de Colombia. Circo, conciertos y películas americanas influyen, las estrellas del celuloide y sus actuaciones, daban lugar a la moda exótica y novedosa. La mujer cuidaba su peso y se depilaba las piernas.


La quinta parte, “Estilos de guerra”, esos años de 1940, la Segunda Guerra Mundial, influencia del estilo austero que se veía en los países en conflicto. La moda estadounidense  empezaba a ser un punto de referencia en la moda local. Pero en Medellín se contaba con una sólida industria textil y esto dio para ver vestidos elaborados con más de 22 metros de tela.


La sexta y última parte es la de “Modas internacionales y materias primas locales”, la era dorada de las textileras, principios del siglo XX. El café y los textiles en gran producción, las modistas seguían poniendo sus ojos en todo lo que se veía en París y los desfiles de moda eran la herramienta de promoción.


Para William Cruz, de todo este tiempo pasado, la década del 20 al 30 es la que más le llega al corazón ya que es el momento en que la moda se expande en una trasformación de la ciudad. La máquina de coser, la modistería, las textileras, la publicidad, es algo alucinante. Y tocando el presente nos dice que percibe que de los 80 a esta parte la creatividad es escasa. Que no hay una conciencia del cuerpo en saber qué puedo o no vestir, que una cosa es el cuerpo real y otra distinta es lo publicitario.


William Cruz, un maestro de la moda, en una exposición que es toda una Grandeza de tiempos.