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Magistrada Velásquez Rico
Autor: Alvaro T. López
9 de Septiembre de 2015


El sistema judicial es, a no dudarlo, uno de los pilares en los que se funda la sociedad.

alvarolopez53@hotmail.com


El sistema judicial es, a no dudarlo, uno de los pilares en los que se funda la sociedad. Es el gran regulador de las relaciones interpersonales y de los individuos, sean o no ciudadanos, con el Estado, además de que constitucionalmente unos de sus órganos más importantes tiene la función de declarar la pertinencia y concordancia con los mandamientos fundamentales, de las normas mismas y de los actos oficiales, con lo que se constituye en el real y efectivo control de los otros poderes públicos. La existencia de un sistema judicial robusto y serio, garantiza el ejercicio de la democracia con todos los beneficios sociales que ello conlleva. Decir que la Justicia funciona, equivale al reconocimiento de una fuerza política superior, que protege a las personas. Lo anterior seria palabrería inane, si no se considera el factor más importante en el ejercicio de las funciones judiciales, que son los ciudadanos, hombres y mujeres, que en la mayoría de los casos entregan sus vida y talentos a la causa noble en comento, muchas veces sin protección ni fuero suficientes para defenderse de los malos. La persona del operador judicial debe ser especial, contar con cualidades salidas de lo normal, porque es especial y vital, el bien que protegen. Decencia, sabiduría, sindéresis y entrega, tienen que ser constantes en las personas que ejercen funciones judiciales. Tienen que ser cumplidores de las obligaciones ciudadanas, pero también tienen que tener conocimiento de las normas jurídicas y capacidad de discernir.


Y decencia, sabiduría, sindéresis y entrega es lo que le sobra a la nueva magistrada del Consejo de Estado de Colombia, la doctora Marta Nubia Velásquez Rico, economista y abogada, con un amplio recorrido por los caminos del ejercicio de la abogacía y la enseñanza del Derecho. Nunca reclama honores, pero se los merece todos; no posa de erudita, pero sabe cómo el que más; bella, fina, elegante y delicada, jamás ha renunciado a su feminidad, ni ha usado su condición de mujer para reclamar prebendas, ni para esgrimirla como arma de combate. Su llegada a la Sección Tercera del Consejo de Estado, es reconocimiento a sus competencias intelectuales y profesionales, ya probadas con suficiencia en su actuación como magistrada auxiliar de la misma corporación.


Impresionante por la calidad de sus actuaciones, ha sido el recorrido vital de la doctora Velásquez Rico, una antioqueña de padre, madre, marido e hijos. La abogacía ha sido su gran pasión y a fe que lo ha hecho muy bien. De la empresa privada, salto a la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia, en la fue profesora, miembro del Consejo de Facultad y Decana, elegida en la gobernación de Guillermo Gaviria y reelegida en la administración del otro Gaviria gobernador, Aníbal. Y se nos fue para Bogotá a brillar como lo ha hecho siempre. Su elección le devuelve la fe a los colombianos en sus instituciones, nos sentimos más seguros, más protegidos. Ojala vengan muchos como ella a llenar los puestos más altos del Estado, para que Colombia sea la democracia que anhelamos.