Columnistas

La ropa sucia
Autor: Lázaro Tobón Vallejo
28 de Agosto de 2015


El expresidente Gaviria públicamente le ha reclamado a su homólogo Uribe por la inasistencia a la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, en la que tienen asiento los ex primeros mandatarios de Colombia.

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...”Se lava en casa”,  y “con los míos, con la razón o sin ella” son dos de los adagios populares que se pueden aplicar en estos momentos de crisis fronteriza con Venezuela.


El expresidente Gaviria públicamente le ha reclamado a su homólogo Uribe por la inasistencia a la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, en la que tienen asiento los ex primeros mandatarios de Colombia. Razón tiene Gaviria, este es el momento de una verdadera unidad nacional y no estar atizando el fuego en el Puente Simón Bolívar, haciendo reclamos al gobierno de Maduro con un tonito bastante beligerante que nada contribuye a mejorar la situación.


También planteó Gaviria la opción del retiro de Unasur, un remedo de OEA, que nada ha aportado a las diferencias y crisis de la región, bajo la premisa que “...no puede mediar, como lo dispone su Tratado Constitutivo, si no hay la petición de los dos países involucrados”. ¿Acaso no está el derecho humanitario por encima de las voluntades políticas de los gobernantes? Bajo la premisa anterior, se prendió la Segunda Guerra Mundial y la muerte de más de 6 millones de judíos. 


A alguien le escuché hace mucho tiempo: “no hay decisiones malas ni buenas, sino tomadas a destiempo”, y la decisión de Unasur de no convocar de inmediato al Consejo de Ministros y Ministras de Relaciones Exteriores, para que en bloque se siente una posición frente a la violación de los derechos de nuestros conciudadanos en esta crisis.


Venezuela bajo la bandera del socialismo el siglo XXI se ha “armado hasta los dientes”, preparando sus fuerzas armadas para eventuales ataques desde el territorio del Tío Sam, pero como los del norte no cayeron en el juego, debe buscar el chivo expiatorio para poder ostentar su poderío militar, encontrándolo en los miles de colombianos, que por décadas le ayudaron a los chamos a construir su país, cuando en estas tierras no tuvieron las oportunidades que el vecino país les brindó en su debido momento.


Es claro que los Estados tienen autonomía para regir su destino, entre ellos, lo relacionado con la legalidad o no de los extranjeros en su territorio, y bajo sus normas proceder a deportar a los ilegales, pero no es la forma de proceder y de estigmatizar a toda una nación.


 La crisis no debe ser politizada, como algunos politiqueros del país pretenden hacerlo, máxime en estos momentos de campañas políticas en el territorio 


nacional.


Solidaridad con los hermanos colombianos, es nuestro deber al estar todos bajo un mismo lema y acción, así estemos llenos de ropa sucia, que se tendrá que lavar en nuestro patio de ropas.  


A manera de colofón: ¿cuál será el grito de batalla de aquellos que aún vociferan “fuera el imperialismo yankee”?, cuando Cuba y USA están de “amiguitos”.