Editorial

Obras con gesti髇
27 de Agosto de 2015


El cumplimiento del cronograma y el presupuesto establecidos en los contratos de casi la mitad de las obras es fuente de seguridad econ髆ica y jur韉ica para el Municipio.

Ayer en la tarde transcurrían la reunión de las ministras María Ángela Holguín y Delcy Rodríguez, así como la visita del presidente Santos a la ciudad de Cúcuta, donde llegan los ciudadanos deportados por orden del presidente Nicolás Maduro. En próxima edición nos ocuparemos de nuevo a fondo de esta, la más inquietante crisis de la política interna y externa del país en tiempos recientes. Mientras se dilucidan serios interrogantes, miramos las noticias locales que parecen perderse tras la crisis.


El intercambio vial Los Balsos-Transversal Inferior es una de las 24 obras de modernización de la Comuna 14 de Medellín, El Poblado, las cuales se realizarán por valorización (veinte) y por inversión directa del Municipio (cuatro). A diferencia de lo que ha sucedido con las restantes obras en proceso, en ese tramo el contratista le falló a la ciudad y a los contribuyentes, generando dificultades ambientales, de movilidad y administrativas. Tras el anuncio del acuerdo de cesión del contrato a otra firma, hecho que permite superar la afectación y esperar la entrega de obras en diciembre, tan sólo dos meses después del plazo estipulado, los ciudadanos que justamente habían alertado por fallas inadmisibles, se declaran a la expectativa, mientras quienes por razones personales o políticas habían aprovechado este hecho para hacer causa política, callan con escepticismo.


Esta semana, las obras de valorización de El Poblado también fueron noticia por un hecho al que la ciudad parece acostumbrarse dejando de notar que es importante confirmación de que la Administración ha conseguido desarrollar e instalar una metodología consistente y generalmente exitosa para la construcción de obras urbanas: se trata de la puesta en servicio de la décima obra del programa de valorización, el puente de la Transversal Superior con Los Balsos, obra concluida según el cronograma y que constituye la más importante del intercambio vial de ese sector, clave en la comunicación de la ciudad y de esta con el Oriente del departamento. El cumplimiento del cronograma y el presupuesto establecidos en los contratos de casi la mitad de las obras es fuente de seguridad económica y jurídica para el Municipio, de tranquilidad para el contratista y de confianza para los ciudadanos, en especial los contribuyentes, que temen porque el desarrollo de grandes obras públicas sea sinónimo de corrupción, retrasos, incumplimientos en calidad o conflictos jurídicos internos.


La entrega de información precisa, directa y permanente sobre las obras y su estado y el cumplimiento en la ejecución presupuestal y de obra en casi la mitad de los proyectos que se van a ejecutar ha permitido realizar uno de los mayores retos que se impuso la ciudad al aprobar, mediante acuerdo municipal, el estatuto de valorización y la creación de Fonvalmed, consolidado con la decisión de iniciar su ejecución con el conjunto de obras que transforman la movilidad, el espacio público y las condiciones ambientales de El Poblado. Este proceso ha construido confianza, que no se nota en las infaltables quejas de los contribuyentes sino en el cumplimiento en las metas de recaudo. Fonvalmed reportaba que en los ocho primeros meses de gestión ha recaudado $145.855’101.082 de los $452.368’961.752 millones que derramó en las facturas entregadas antes de diciembre de 2014 y que pueden ser pagadas en 72 meses. 


Con virtuosismo semejante en la gestión pública de proyectos transformadores avanzan el Tramo A y el proceso de convocatoria a la licitación del segundo tramo de los Parques del Río Medellín. El cumplimiento describe el rigor técnico y presupuestal que facilitan el avance satisfactorio en las obras físicas, tras la instalación de la infraestructura necesaria para la construcción y la movilidad en la Autopista Sur, que ha sido facilitada por las obras realizadas y la disciplina de los ciudadanos. Es deber del Gobierno Municipal conseguir que los propietarios que se beneficiarán de la descontaminación, el mejoramiento de la movilidad y el mejoramiento del espacio público inmediato asuman su corresponsabilidad con su culminación y mantenimiento. Definir si esa compensación ha de hacerse mediante cobro de plusvalía, cargas urbanas o peajes es debate pendiente que la ciudad no puede soslayar, así hasta ahora lo haya ocultado en quejas propias del desconocimiento del proyecto y sus beneficios como fuente de bienestar y desarrollo integral.