Columnistas

Potreros y Bosques de Niebla
Autor: Santiago Ortega
26 de Agosto de 2015


El fin de semana pasado estuve con mis colegas en el Parque Nacional Natural Los Nevados, en una salida de campo para realizar actividades de investigación.

@sortegarango


El fin de semana pasado estuve con mis colegas en el Parque Nacional Natural Los Nevados, en una salida de campo para realizar actividades de investigación. Entre otras cosas, estamos estudiando cómo el cambio climático afecta a los ecosistemas alta montaña, y como están cambiando las condiciones de la atmósfera en estos lugares.


Estos viajes siempre son maravillosos. Tenemos varios sensores de temperatura y humedad instalados a distintas alturas, y cada tres o cuatro meses tenemos que ir hasta allá para descargar la información, hacer un mantenimiento mínimo y reemplazarlos en caso que se hayan dañado. Arrancamos desde Manizales ysubimos por las montañas hasta llegar al páramo en la base del Nevado Santa Isabel. A veces, debemos incluso llegar hasta 4900 metros de altura a descargar los datos de un sensor que pusimos en el borde del glaciar.


Sin embargo, cada vez que subimos hay algo que no deja de preocuparnos y no es solamente cada vez hay menos hielo en los glaciares de las cumbres, sino que hay un fuerte problema de deforestación. Mirando el paisaje a lo largo del recorrido, se puede ver como se intercalan extensos potreros para la ganadería lechera con algunas manchas de bosque. Aunque si se mira con un poco más de detalle, la situación es más dramática: el bosque está literalmente arrinconado


Una de las actividades que realizamos allá es levantar unas “parcelas de vegetación”. En palabras simples, es delimitar un área pequeña (algo así como 10 metros por 10 metros), hacer un inventario de las especies de plantas que hay, y monitorearlas a lo largo del tiempo. Esta vez, queríamos ver que sitios servirían para hacer parcelas en la zona de amortiguación del Parque, donde están los bosques de niebla y donde crece la Palma de Cera. 


Idealmente estas parcelas deben hacerse en un sitio con poca pendiente donde los investigadores puedan trabajar. Lo que nos encontramos es que las manchas de bosques que quedan están en áreas tan pendientes, que una vaca rodaría si pastara allí. La única razón por la que todavía existen es por la imposibilidad de convertirlas en potreros. La broma del día es que nos iba a tocar levantar esas parcelas con cuerdas y haciendo rappel.


El páramo y los otros ecosistemas de alta montaña, aparte de ser hermosos, están adaptados a condiciones extremas. En unas cuantas horas la temperatura puede moverse en un rango de 20 grados centígrados, y se puede pasar de un sol radiante a una tormenta de agua y hielo. La vegetación del páramo es sorprendentemente resistente a estas condiciones ambientales y estamos tratando de determinar cómo se adaptará al cambio climático. Pero contra el machete y la expansión de potreros, no hay adaptación que valga.


La narrativa permanente es que los páramos son fábricas de agua y por eso deben ser protegidos. El problema es que esta narrativa no se extiende hacia ecosistemasc omo los bosques de niebla y otros bosques andinos.


En los círculos académicos la protección de las partes altas de las cuencas y la necesidad de parar las tasas de deforestación ya suena a cantaleta, pero hay muy poca política pública que realmente impacte la situación. No es algo tan simple como irse lanza en ristre contra la ganadería lechera o la agricultura, porque estasson actividades económicas importantes, de las cuales dependen muchísima personas de las zonas rurales y urbanas.


Para atacar el problema es necesario hacer un ejercicio planeación rural juiciosa y empezar a trasformar poco a poco un sector económico tan importante como la ganadería lechera.  Los impactos ambientales siempre van a estar allí, pero hay que saber reducirlos para garantizar que el negocio siga siendo sostenible. Acabar con los bosques significa tener menos agua y perder suelo fértil por culpa de la erosión;  a la larga, esto es acabar con los principales insumos para la misma ganadería y  agricultura. 


Profesor Escuela de Ingeniería de Antioquia