Columnistas

Ucrania en la zaga de las potencias
Autor: José E. Mosquera
9 de Julio de 2015


La exclusión de Rusia del G-8 y del G-20, producto de las sanciones de EEUU y la UE, desequilibra un poco el orden mundial.

La exclusión de Rusia del G-8 y del G-20, producto de las sanciones de EEUU y la UE, desequilibra un poco el orden mundial. Pero no significa su aislamiento del todo de las grandes decisiones mundiales, en virtud de que hace parte de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y es uno de los ocho países con un director asegurado en las Juntas del Banco Mundial y del Fondo Monetario. 


Los rusos no han renunciado a seguir siendo un país poderoso con influencia imperial en Europa y Asia. Por lo tanto, clave y determinante por su poder energético y militar en la política mundial. Cuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, declaró hace seis años que los escudos antimisiles estadounidenses en Polonia y la República Checa, serían abandonados, el mundo creyó que se llegaba al fin de las tensiones militares entre EEUU y Rusia en Europa del este. Pero no fue así, los escudos antimisiles estadounidenses cercanos a las fronteras rusas no fueron abandonados, sino ampliados para consolidar más el dominio estratégico de EEUU en Eurasia.


La respuesta de Rusia fue impulsar una alianza con Irán y China para afrontar el cerco de las bases militares de EE. UU. y de la Otan en Asia Central y el Medio Oriente. Además, buscó consolidar una unión aduanera Euroasiática con Kazajstán, Bielorrusia, Ucrania y otros que formaron parte de su antigua órbita. Alianza que significaba para EEUU y la UE la pérdida de una gran torta de un mercado en una región supremamente estratégica.


Ahora parte de las rivalidades de EEUU y la UE con Rusia en Asia Central tienen mucho que ver con el control de las rutas de transito de energía y, sobre todo, por la construcción de un corredor energético que desde el mar Caspio llegue a China. Se atribuye que parte de la inestabilidad política de Pakistán, obedece en gran medida a la oposición de EEUU y la UE a la creación de una ruta de abastecimiento energético a China.


Por eso los acuerdos de cooperación militar que han suscrito los rusos con Irán y China para crear un escudo de misiles, son para contrarrestar los despliegues militares de EEUU y la Otan, un asunto que amerita ser examinado dentro del marco de lo que significa Eurasia en el nuevo orden mundial. 


Para Noam Chomsky, uno de los grandes intelectuales norteamericanos, Rusia tiene motivos legítimos para preocuparse por la expansión de la Otan hacia sus fronteras, porque está rodeada de sistemas de armamento ofensivo estadounidenses. En su opinión, ningún líder ruso, sin importar quién sea, puede tolerar que Ucrania, el núcleo geoestratégico de Moscú, pase a formar parte de una alianza militar hostil para los rusos.


La meta de EEUU y la UE es controlar el mercado ucraniano, en razón de que, Ucrania es uno de los países más ricos en recursos mineros en el mundo, tiene uno de los depósitos de uranio, hierro y magnesio más grandes del mundo. Una de las mejores tierras en el mundo. De manera que es uno de los países con las mayores producciones de trigo y maíz en el mundo, y en el pasado fue el granero de Europa. 


En consecuencia, es un territorio estratégico en el tablero del control euroasiático debido a que se encuentra en el centro y no en la periferia de una histórica lucha geopolítica entre Rusia y Occidente. Es un país que hace parte de la identidad rusa. En conclusión: está en la zaga de los intereses estratégicos de las potencias porque sus relaciones con EEUU y la UE se perciben en Rusia como unas amenazas directas a sus intereses estratégicos.