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Lo que todos los ni駉s deben aprender por nivel de formaci髇
Autor: Mar韆 Victoria Angulo
3 de Julio de 2015


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Reiteradamente, en Colombia escuchamos hablar del derecho a la educación, por lo cual considero importante recordar, para iniciar este artículo, que de acuerdo con Unesco/Unicef, éste se puede abordar desde tres dimensiones: el acceso, sobre la base de la igualdad de oportunidades; la calidad, para el logro del potencial individual y el desarrollo de competencias para la vida, lo cual requiere un currículo amplio, centrado en el estudiante y con recursos apropiados; y el respeto a la dignidad y los derechos humanos  en el ambiente de aprendizaje. 


El pasado 30 de junio el Ministerio de Educación lanzó los Derechos Básicos de Aprendizaje (DBA), una propuesta que va más allá de los lineamientos curriculares y los estántares de competencias y detalla conceptos y conocimientos mínimos para las áreas de matemáticas y lenguaje, de modo que nuestros niños avancen de la mano de escenarios que despierten en ellos la capacidad de indagar y de resolver problemas con otros.


Si bien de acuerdo con el Artículo 76 de la Ley 115 de 1994 entendemos el currículo como el mapa de lo que los estudiantes aprenden, cómo lo aprenden, cómo se evalúan esos aprendizajes y para qué lo aprenden, hay dos formas de ver la propuesta del gobierno nacional: una que afirme que limita a los maestros pues la libertad curricular permite que cada docente, en el marco de cada Proyecto Educativo Institucional, haga una apuesta pedagógica; y otra corriente, que es la que comparto, puede asumir la propuesta como una oportunidad. 


En este sentido, vale la pena mencionar que en su visita a Colombia, el Dr. Andreas Schleicher, asesor en política educativa de Ocde, afirmó que más allá de entrar en una férrea pelea sobre si es o no es políticamente correcto hablar de currículo único en el país, para que los maestros tengan posibilidades de crear escenarios de aprendizaje y de trabajar en comunidades y redes, deben contar con unos referentes básicos que propicien poner su creatividad al servicio de las didácticas para que los niños tengan aprendizajes significativos y, además, se diviertan en el proceso. Los maestros en Colombia enfrentan múltiples retos y esta propuesta se constituye en un referente que apoya su quehacer y deja espacios para la creatividad y las propuestas de contexto.


Según los DBA, al finalizar tercero de primaria un estudiante debe poder ubicar el parque de la esquina de la calle 27 con carrera 18 y describir distintas formas de llegar; o hablar tranquilamente sobre un tema tratado en clase, una lectura o un evento significativo, para lo cual  el estudiante contesta, pregunta o da su opinión. Este es solo un ejemplo de cómo los DBA se convierten en un instrumento para que los maestros puedan hacer apuestas pedagógicas mucho más asertivas.


Claramente, este es un primer paso para el análisis curricular en Colombia. Yo diría que el reto es redimensionar la interpretación que podemos dar al currículo, y seguramente los académicos harán importantes aportes. Además, están en el tintero iniciativas como la política de textos escolares, que según los estudios, y más en países donde los recursos de aprendizaje son limitados en las regiones, podría marcar la diferencia; o esfuerzos como los realizados en Brasil donde se establecieron los estándares básicos de competencias, luego se construyeron referentes curriculares y ahora, desde el sistema de evaluación, crearon una plataforma en la que los profesores pueden ver, por institución educativa, más allá de en qué posición quedó cada colegio, cuáles son los problemas reales de aprendizaje de los niños y comprender cómo las preguntas en las que los niños tienen errores sistemáticos dan indicios de dónde se debe hacer mayor trabajo pedagógico y así incidir y acompañar las propuestas didácticas.


Que todos los niños del país aprendan lo que deben aprender por nivel de formación no es un reto menor, es la clave de la transformación. Los DBA, son un paso importante que merece toda la retroalimentación, la oportunidad de ser puestos en práctica para entender su alcance y se constituyen en un buen pretexto para hablar de temas de fondo y poner en la misma mesa evaluación, currículo, prácticas docentes y, en el centro, a nuestros niños. 


* Directora Ejecutiva de la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos del sector empresarial, para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.