Columnistas

¿Quién hace respetar a Colombia?
Autor: Iván Guzmán López
30 de Junio de 2015


Sin duda, el gobierno venezolano está metido en una “sinsalida”, por el trato poco claro que le da a la oposición.

ivanguzman790@gmail.com


Sin duda, el gobierno venezolano está metido en una “sinsalida”, por el trato poco claro que le da a la oposición.  Así las cosas, pensamos que el decreto número 1787, expedido el pasado 26 de mayo de 2015, mediante el cual la “hermanita” república bolivariana de Venezuela establece las Zonas Operativas de Defensa Integral Marítima e Insular (Zodimain) y automáticamente dispone de aguas que hacen parte del histórico diferendo entre ambos países (que ya completa más de dos siglos), no es más que una soberana cortina de humo. Aunque, según precisa la revista Semana, “El decreto de las Zodimain está basado en la Ley de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana emitida el 17 de noviembre del 2014 mediante un decreto del propio Maduro. Según esa ley, las “zonas operativas de defensa integral” son “una agrupación territorial de fuerzas y medios en un espacio geográfico (...) donde se conducirán las operaciones para la defensa...”. “En la práctica, la definición de esa Zodimain y su publicación oficial significaba una delimitación territorial unilateral por parte de Venezuela, dejando a un lado los mecanismos diplomáticos”. Lo malo es que el decreto tiene también un preocupante ¡componente bélico! Aunque Maduro reiteró su disposición de abordar “debidamente las delimitaciones pendientes” con Bogotá para así establecer un “diálogo leal y fraterno”, no es bueno que el gobierno Santos se quede en meras noticas de cancillería, máxime cuando la Holguín acaba de dejarse arrebatar medio San Andrés, y, advertida de que los Nicas vienen por más, aupados por los chinos que tienen intereses y negocios con Managua y Caracas. María Ángela debe cambiar las sonrisitas con Maduro, por una actitud de verdadera representante de una Nación soberana, como lo es Colombia. Recuerde, señora Holguín, que China viene con toda y el dragón apunta hacia la presencia en Centroamérica y América Latina, donde ha aumentado su participación en el mercado en los últimos años, y que el canal interoceánico que le aprobó Ortega, es un golazo geopolítico frente a Estados Unidos y una respuesta a lo que hace Washington, al trabar alianzas en la región cercana al país asiático. 


Así pues: ¿Es una amenaza a la soberanía nacional, el citado decreto? Un gobierno como el de Maduro, acorralado por la situación interna y acosado por la presión internacional, hace cualquier cosa, hasta una guerra, donde sólo basta una cancillería con los calzones bien puestos. Recientemente la cancillería colombiana entregó a la representación diplomática venezolana en Bogotá, una nota de protesta formal a través de la cual solicitó a Caracas adoptar las medidas necesarias para corregir el citado decreto No. 1787”. De nota en nota, hemos perdido media Colombia. Recordemos que Colombia es una nación desmembrada, y que en buena parte, ello se debe a la incapacidad de una clase política dura con sus compatriotas, pero históricamente genuflexa ante los intereses extranjeros: en 1833, el señor Santos Michelena, a la sazón embajador de Venezuela en Colombia (de quien nuestro canciller de entonces, Lino de Pombo, dijo que le parecía “una persona muy seria”), trazó a su amaño los límites entre las dos naciones (la historia dice que jamás visitaron las zonas), quitándonos un 50% de los llanos Orientales y partiendo a la Guajira  en dos, arrebatándonos así el litoral sobre el hoy llamado Golfo de Venezuela; el despojo del territorio trajo consigo la pérdida de la plataforma submarina y el mar territorial. En 1907, luego de continuas agresiones e invasiones del Brasil, el señor Alfredo Vásquez Cobo, firmó el tratado del 24 de abril, otorgando así a los brasileños todos los territorios arrebatados con anterioridad a Colombia. En 1916, el tratado con Ecuador permitió igual cosa que con Brasil; en 1924, Colombia y Panamá firmaron un tratado de límites que protocolizaba y legalizaba la pérdida de Panamá, promovida por los Estados Unidos, nuestro siempre “mejor amigo”. En 1932, Perú invadió por tercera vez territorio patrio, no contento con el tratado de 1922, que legalizaba la pérdida de parte de nuestro suelo. En 1952 Colombia entregó cándidamente a Venezuela los 5 islotes de Los Monjes; para entonces, el canciller Juan Uribe Holguín, dejando a un lado el concepto de expertos colombianos, envió una nota diplomática a Venezuela, que decía: “El gobierno de Colombia declara que no objeta la soberanía de los Estados Unidos de Venezuela sobre el archipiélago de Los Monjes y que, en consecuencia, no se opone ni tiene reclamación alguna que formular al ejercicio de la misma o a cualquier acto de dominio por parte de este país sobre el archipiélago en referencia”. ¿Quién hace respetar a Colombia?


Puntada final: aunque creemos que esta crisis es una jugada para solventar el mal momento de Maduro, no olvidemos que el ungido de Chávez, por salvar su pellejo, es capaz de inventarse una guerra. Recordemos que la guerra de las Malvinas, fue una guerra inventada contra el Reino Unido, para desviar la atención social argentina, de los problemas del momento. Quién quita que Maduro ¿quiera repetir jugada?