Columnistas

Mejorar vidas mejorando v韆s
23 de Junio de 2015


El escritor e ilustre exprimer ministro franc閟 蒬ouard Herriot dec韆 que el valor de una civilizaci髇 se mide no por lo que sabe crear, sino por lo que sabe conservar. Las carreteras proporcionan la capilaridad necesaria para acceder a servicios tan b醩icos como la sanidad, educaci髇, centros de trabajo, cultura, especialmente en el medio suburbano.

Raúl Rodríguez Molina


En este sentido, invertir en preservar el patrimonio vial es una necesidad obvia. El mantenimiento vial preventivo es conveniente desde el punto de vista económico y social, ya que hace sostenibles nuestras inversiones públicas reduciendo costes futuros que la sociedad tendría que asumir, previniendo además  accidentes y aumentando la confiabilidad al servicio.


Pero, ¿qué tal si pudiésemos implementar un sistema de conservación competitivo y eficiente, que además contribuyese a la reducción de la pobreza, a la inclusión laboral de sectores desfavorecidos de la población, a luchar contra la desigualdad de género y a evitar la despoblación del medio rural? No, esto no es ciencia ficción, ni reflejo de un complicado paper económico basado en una utopía. El Fomav o Fondo de Mantenimiento Vial de Nicaragua es un ente autónomo del estado creado para garantizar la conservación del patrimonio vial. El Fomav cuenta con 57 empleados, que con unos reducidos costos operativos del 3,5% gestionan un presupuesto medio anual de US $36 millones* provenientes de un impuesto sobre el combustible, para mantener 3.600 km de vías mediante contratos con empresas en Nicaragua.


Algunos de los aspectos más destacados son que el 42% del personal del Fomav son mujeres y superan el 50% en los puestos técnicos y gerenciales. Cuando le preguntamos a la Ingeniera Karen Molina, directora ejecutiva sobre las medidas adoptadas para lograr estas cuotas de género, en un sector donde la participación de la mujer difícilmente supera el 15%, respondió contundentemente: aplicar absoluta imparcialidad en los procesos de selección.


El asunto más innovador y socialmente responsable se refiere a la contratación de los servicios de mantenimiento rutinario como la limpieza de cunetas, drenajes y señalización vial, labores de emergencia, que son adjudicadas a microempresas asociativas, creadas hace 14 años bajo el amparo del Ministerio de Transporte e  Infraestructura, para paliar los altos índices de desempleo en zonas rurales. En 2010, cumpliendo con su compromiso de desarrollo social, el Fomav adoptó los servicios de dichas microempresas implementando una serie de reformas en su constitución y funcionamiento para mejorar la eficiencia del servicio y amplificar sus impactos sociales. Estas son algunas de las medidas adoptadas:


Las microempresas tienen un máximo de 12 personas, mayores de edad, con un mínimo de dos mujeres – aunque lo habitual es que sean tres o más – y con no más de dos miembros por familia, incentivando así la participación y diversidad. Generalmente son campesinos que practican agricultura de subsistencia con oportunidades laborales reducidas y no pueden ser profesionales. Tienen que vivir cerca de las vías, asegurando así su disponibilidad inmediata en caso de emergencia y fácil acceso a la vez que se incentiva la permanencia en los lugares donde siempre habitaron.


La contratación se hace por niveles de servicio, no se paga por horas o actividades sino por el cumplimiento de servicios como limpieza de obstáculos, altura de la vegetación y estado de los drenajes. Promueven así la eficiencia, la responsabilidad colectiva, y proporcionan flexibilidad para organizar las labores de manera que puedan compaginar sus tareas tradicionales con las de mantenimiento. Son microempresas autogestionadas, para ello se ofrece un programa anual de capacitación en administración, seguridad y salud, medio ambiente, género, etc. Reciben un salario mensual competitivo que les ayuda a mejorar su nivel de vida y poder planificar su economía, lo que difícilmente logran con las actividades previas cuyos ingresos son difíciles de prever.


Los resultados son tangibles. Los niveles de servicio contratados con las microempresas se están cumpliendo y los costos son significativamente inferiores. Hay empresas privadas que están empezando a contratar las microempresas que han pasado de 32 en 2010 a 54 en 2012. Dos, están integradas exclusivamente por mujeres como la de Yacihualt Mujeres Guerreras. Las microempresas contribuyen a la inclusión económica de sus miembros, empoderándoles, dándoles confianza y capacitación para superarse y mejorar en sus actividades de siempre o buscar otras nuevas. Muchos han concluido sus estudios (algunos universitarios), ayudándoles a insertarse en el mercado laboral y posibilitando el acceso a nuevos microempresarios. Se genera un círculo virtuoso para superar la pobreza.


Cuando se lanzó la nueva imagen corporativa del BID participé en la realización de un video promocional donde me preguntaron cómo creía que nuestro trabajo podía contribuir a mejorar vidas. Pues bien, un magnífico ejemplo es ayudando a mejorar vías. El BID apoya tanto técnica como financieramente** al Fomav en su excelente labor.


** El presupuesto medio anual de Fomav es de US$45 millones, de los cuales por ley deben transferir el 20% a las municipalidades para que ellas mantengan directamente sus vías urbanas.


*** Programa de Apoyo al Sector Transporte I, II y III (préstamos 2427/BL-NI;2840/BL-NI y 2979/BL-NI, respectivamente).


 *Publicado originalmente en el blog Moviliblog del Banco Interamericano de Desarrollo