Columnistas

Bienvenidos al circo de Donald Trump
Autor: Rafael Bravo
19 de Junio de 2015


Aunque es muy prematuro hablar de los aspirantes a la Presidencia por el partido Republicano, se hace necesario destacar la absoluta falta de seriedad de personajes de la talla del estrambótico y narcisista Donald Trump.

Aunque es muy prematuro hablar de los aspirantes a la Presidencia por el partido Republicano, se hace necesario destacar la absoluta falta de seriedad de personajes de la talla del estrambótico y narcisista Donald Trump. Con la fantochería que lo distingue, esta semana decidió entrar en la ya amplia baraja de candidatos apelando a su ego y codicia como argumentos centrales. Como si no fuera una realidad contundente que el ansiado Sueño Americano para millones se está volviendo un imposible, escuchar a la estrella del “reality show” hacer alarde de su fortuna es simplemente una aberrante humillación. Según Trump, quienes no han logrado llegar al exclusivo club de los multimillonarios es porque son unos imbéciles, tarados y  perdedores.


Gracias al monstruoso fallo de las cortes, los montos ilimitados que ingresan a las campañas políticas permiten que candidatos como Trump pongan en igualdad de condiciones al dinero con la libertad de expresión, es decir que por ser acaudalado se pueda justificar cualquier cantidad de exageraciones mentiras, y contradicciones. Sin sonrojarse, nos hizo saber que su patrimonio de casi 9.000 millones dólares es motivo suficiente para estar calificado como presidente de los Estados Unidos, olvidando que otro magnate de nombre Mitt Romney, fracasó en su empeño por derrotar a Obama precisamente porque el electorado lo veía como un candidato poco inclinado a resolver las necesidades de la mayoría.


En su diatriba contra todos acusó a China de robarse los empleos de los norteamericanos, al tiempo que se ufanaba de haberle vendido un apartamento a un millonario de ese país por 15 millones de dólares. En un monólogo de comediante que no dejó títere con cabeza, se burló desde la forma como Obama juega golf hasta del reciente accidente en su bicicleta del Secretario de Estado John Kerry. Hay que tomar el discurso de lanzamiento de su candidatura como un espectáculo circense y vergonzoso.


Pero sin lugar a dudas lo que dejó a todos estupefactos fueron sus comentarios sobre la comunidad inmigrante de origen mexicano. De acuerdo con su visión, México es un país que está inundando a los Estados Unidos de criminales, violadores y que solo traen droga. De llegar a la Presidencia, construirá un muro con dinero del gobierno mexicano. Una retórica que alimenta los sentimientos xenofóbicos de una derecha delirante opuesta a cualquier solución a la problemática migratoria. Una ofensa no solo a los mexicanos sino a toda la comunidad hispana.


Y mientras Trump es una de tantas personalidades que hacen el ridículo y sin opción alguna de ganar la nominación, se une a otros tantos que a lo único que aspiran es tener un momento de celebridad y fama. ¿Remember un tal Ted Cruz? Lo más triste de todo es que los medios y otros políticos tomen en serio al Donald quien no deja de aprovechar la oportunidad para promocionarse e incrementar sus jugosos negocios sin invertir un centavo en publicidad.


Hay que darle la bienvenida al debate a los aspirantes que promuevan propuestas sensatas y de futuro. A Trump no se le puede tomar en serio ni con credibilidad  luego de sus arengas al purismo y la discriminación. Y bueno sería que alguien le hiciera una auditoria a sus balances para verificar de donde salen los millones que dice tener.