Columnistas

El Toyo, gratis. El Poblado paga.
Autor: Guillermo Maya Muñoz
8 de Junio de 2015


Con el cobro de valorización de las obras de El Poblado les llegó a los propietarios de la zona un folleto titulado Nuestra Nueva Medellín, Proyecto Valorización El Poblado (Pvep), "con el pago oportuno de la contribución gana usted gana la ciudad".

Uno. Con el cobro de valorización de las obras de El Poblado les llegó a los propietarios de la zona un folleto titulado Nuestra Nueva Medellín, Proyecto Valorización El Poblado (PVEP), en  el que se afirma: “con el pago oportuno de la contribución gana usted y gana la ciudad”. 


Estas obras valen casi 500.000 millones de pesos (mdp) que son pagados por los propietarios, supuestamente beneficiados por las obras. Sin embargo, siguiendo la costumbre de la ciudad, y aunque el alcalde y sus segundos digan que la ciudad es para el peatón, en los andenes de los dos puente terminados del PVEP apenas si cabe una persona caminando. Si se encuentra con otra en sentido contrario, una de la dos tiene que bajarse a la vía, y poner su vida en peligro.


La tacañería en las obras de El Poblado se supera con los generosos aportes que el Concejo de la ciudad y los alcaldes Alonso Salazar y Aníbal Gaviria aprobaron para el Túnel del Toyo, en la Vía al Mar (Urabá). Sin embargo, Entre los folletos entregados por la Alcaldía no figura el Túnel del Toyo (¡Qué va a figurar!), ni tampoco cuáles son sus beneficios, y por qué todos los medellinenses tenemos que pagarlo (Si está a más de 100 kilómetros). 


Los medellinenses pagamos impuestos nacionales, departamentales y municipales. Es de estricto cumplimiento que los impuestos municipales se gasten allí en donde son recaudados, para el desarrollo económico y el bienestar social, especialmente de los más pobres, de la ciudad de Medellín.


El gasto público en infraestructura, hoy convertido en negocio privado, en carreteras, puertos, aeropuertos, hospitales, etc., genera una valoración automática en los bienes inmuebles localizados dentro de su zona de influencia, tanto en zonas urbanas como rurales. Esas mejoras, por el aumento en el valor, de la tierra, por ejemplo, debería ser objeto de imposiciones económicas para devolverle a la sociedad parte de la plusvalía en que aumentaron esos valores inmobiliarios. Pero eso no se hace, porque lo fácil es meterle la mano al presupuesto de la ciudad con la complicidad de sus dirigentes.


Dos. ¿Cómo respondió el alcalde, a través del Director General de Fonvalmed, las innumerables solicitudes de reposición para que se disminuyera total o parcialmente el pago que los propietarios de El Poblado tienen que asumir? 


Las consideraciones de Fonvalmed a las reposiciones fueron que: “(...) no se evidencia irregularidad alguna que justifique la aplicación de medidas de corrección (...)”. Debido a que se aplicó la metodología del Beneficio local” para calcular: El beneficio del Proyecto es $701.452.741.916. La capacidad de pago es: $1.123.383.742.448. El presupuesto total del proyecto es: $494.930.717.990. (Calculan hasta el último peso sin redondeos para aparentar justicia y eficiencia). Comentarios en paréntesis.


Continúa: “Los avalúos utilizados en el estudio fueron realizados por la Corporación Lonja de Propiedad Raíz de Medellín y Antioquia”. (Entidad privada, con intereses en el sector inmobiliario, la misma que hace los estudios para indemnizar a los propietarios que son expropiados de sus predios por obras de “beneficio común”, (léase intereses inmobiliarios) como Naranjal, a “precios de huevo”; mientras el bulldozer del IDU legitima la expropiación a los sectores más vulnerables, con el POT en la mano, que no es más que el plan de rezonificación de la plusvalía urbana, para ser capturada por los privados, mientras los más pobres se retiran a las márgenes de la ciudad).


Sigue Fonvalmed: “En este orden de ideas, se evidencia que el valor obtenido como beneficio del proyecto es superior al presupuesto de distribución, situación que hace perfectamente viable en los términos de la ley (…) la financiación  de las obras a través de la contribución por valorización”. (Aunque los beneficios son enormes para los hacendados y los grandes grupos económicos paisas –pagan bajos salarios y venden a precios de monopolio- capturando las plusvalías por zonificación portuaria y urbana, y el costo del túnel llega a los dos billones de pesos, no se les cobra nada: Un regalo).


La Jurisprudencia colombiana al respecto, afirma Fonvalmed, es que: “el tributo de contribución de valorización es una contribución especial no un impuesto” (sentencia C-155), “(...) como consecuencia de un servicio u obra realizada por una entidad” (Se van a beneficiar con el Túnel y no van a pagar “ninguna contribución especial” (¡Qué sentencias ni qué ocho cuartos!).


La Constitución Política de 1991 (art 317: inciso 1), define que: “la contribución por valorización (…) es un gravamen especial que recae sobre la propiedad inmueble y que puede ser exigido no solo por los municipios, sino por la Nación o cualquier otro organismo público que realice una obra de beneficio social y que redunde en un incremento de la propiedad inmueble” (El Departamento también pone 780.000 mdp, sin ninguna contraprestación. Parte de La cuota inicial de una candidatura presidencial).


Resuelve: “no acceder a las pretensiones del (de la) recurrente (solicitante). (...) Contra la presente resolución no procede recurso alguno, por lo tanto, queda concluido el procedimiento administrativo”. (Chupe por bobo, si tuviera una finca bananera no pagaría ninguna “contribución especial” de valorización, pero como tiene un apartamento  de clase media en El Poblado, le tocó pagar los puentes sin aceras).


No se trata de no hacer el Túnel, se trata de que quien se beneficia pague por los beneficios económicos derivados, y que la ciudad recupere su dinero ¿Colombia es una democracia o una oligarquía?