Columnistas

Cuatro libros antioqueños recientes
Autor: José Alvear Sanin
27 de Mayo de 2015


Entre los tomos que se amontonan en la mesa, quiero destacar cuatro de gran interés, recientemente publicados en Medellín.

“Economía política y justicia social”.  En medio de tantos escritos sobre economía, el tema de su relación con la justicia social cada vez es menos atendido. La estrecha relación que debe haber entre la actividad crematística y la búsqueda de la justicia distributiva es el tema de este magnífico y extenso libro de Gustavo Patiño Duque, incansable estudioso, matemático e historiador de excepcional perspicacia.  


La inspiración de este valioso estudio radica en la doctrina social pontificia, cuyo abandono en Colombia ha resultado trágico porque abrió de par en par las puertas a los excesos neoliberales.


“Régimen jurídico de las elecciones en Colombia”. Siempre que se habla de comicios recuerdo a Ortega y Gasset:


“La salud de las democracias, cualquiera que sea su tipo y su grado, depende de un mínimo detalle técnico, el procedimiento electoral. Todo lo demás es secundario. Si el régimen electoral es acertado, si se ajusta  a la realidad, toda va bien. Si no, aunque el resto marche óptimamente, todo va mal”. (La rebelión de las masas. Madrid: Espasa Calpe; 1961. P. 132).


Celebro entonces el acierto de Ediciones Unaula con la publicación de esta importante obra, insuperable guía para entender el complejo y enrevesado sistema electoral colombiano. Su autor, Guillermo Mejía Mejía, expresidente del Consejo Nacional Electoral, esclarece todos los recovecos de la legislación de manera tan didáctica como precisa. Su libro, que en este año electoral es de la mayor oportunidad, viene precedido de un autorizado y extenso prólogo de Armando Estrada Villa.


“Iglesia y colonización en Urabá y el Darién”.  En dos voluminosos tomos, que suman 784 páginas, Ediciones Unaula ha comprimido los cinco tomos de la obra del padre Severino de Santa Teresa, misionero carmelita que evangelizó en el Urabá antioqueño, a partir de Frontino donde su orden estuvo activa entre 1914 y 1947. El acucioso compilador y editor del libro del padre Severino (1885-1962) es el doctor Ramón Elejalde Arbeláez, además prologuista de esta importante obra, que trata detenidamente de la historia de Urabá desde la conquista y la colonización. Finaliza con la relación de la labor evangelizadora de esos esforzados misioneros de la primera mitad del siglo XX. 


“De caminos y autopistas” Como autor de la “Historia del transporte y la infraestructura en Colombia, 1492-2007” (Bogotá: Mintransporte; 2008) y de otros ensayos sobre esa actividad, he estudiado con especial interés esta “Historia de la infraestructura vial en Antioquia”, publicada por la Secretaría Departamental de Infraestructura y por el Grupo de Investigación en Historia Empresarial, de Eafit. 


Desde el punto de vista gráfico el libro constituye magnífico alarde. La abundante iconografía y la interesante cartografía (solo hasta 1982), muy bien escogidas por Karim León Vargas y Leidy Lezcano García, merecen especial elogio. 


El libro viene precedido por un sobresaliente prólogo, firmado por el rector Juan Luis Mejía, sin duda las mejores páginas de la obra.  


Consta de ocho capítulos que constituyen valiosos ensayos sobre generalidades de la historia antioqueña, escritos por distintos autores, por lo cual el análisis carece de la unidad de criterio que podría esperar el lector.


Aunque los caminos y las autopistas son el tema, algo se habla de vapores, ferrocarriles, cables y aviones. Del Metro, la mayor inversión en infraestructura de transporte en Colombia, apenas detecté 37 líneas. Del tranvía de Oriente, apenas una foto. En ninguna parte se tratan los aspectos económicos, de coste, presupuestales y financieros de la infraestructura; en consecuencia, hace falta discusión sobre coste/beneficio de las obras emprendidas. Tampoco se debaten con algún detenimiento los problemas técnicos  ni las dificultades que ofrecen la topografía y la geología.


Sobre el paulatino mejoramiento de las carreteras (pico y pala, ensanches, ampliaciones, rectificaciones, pavimentación, maquinaria; que son la historia de una carretera…) poco se habla, y del parque automotor apenas se dan cifras generales, pasando por alto lo referente a su evolución (equipos, procedencia, combustibles, capacidad, costos, distribución geográfica). 


El libro no trata sobre el aporte de la Escuela de Minas en el desarrollo de la vialidad en Antioquia ni acerca de los ingenieros que allí se formaron y que luego tuvieron en sus manos el trazado y construcción de las vías. Además, a pesar de ser obra de consulta, carece, inexplicablemente, de un índice analítico.


Sin desconocer la importancia de la obra, hago estas observaciones porque sería conveniente una segunda edición en la que no se omitan aspectos como los glosados.