Editorial

El relevo en Mintic
13 de Mayo de 2015


Asume cuando se debate el perfil del tercer canal, se mantienen preguntas sobre la reversión de las redes celulares y crecen las expectativas por el futuro de las cadenas radiales y canales de televisión regionales, locales y comunitarios.

En la tarde del lunes fue anunciado el retiro de Diego Molano Vega del cargo de ministro de Tecnologías de Información y la Comunicación que había asumido el 7 de agosto de 2010, cuando el presidente Santos lo invitó a seguir construyendo el camino de apertura, modernización, extensión y privatización del sector de telecomunicaciones que diseñó entre los años 1996 y 2000, cuando dirigió la Comisión de Regulación de las Comunicaciones. Entre 2000 y 2010, el ingeniero Molano fue directivo en multinacionales del sector, como BellSouth y Telefónica, y desde su experiencia como ministro impulsó la Asociación Latinoamericana de Reguladores de Comunicaciones. 


Habiéndose propuesto desarrollar su gestión bajo el lema “la tecnología para combatir la pobreza”, el ministro saliente demostró liderazgo incontrovertible en el impulso de las convicciones sobre el aporte de las nuevas tecnologías al desarrollo intelectual, cultural, económico y humano del país y sus habitantes, campaña que estuvo acompañada, y fue validada, por el crecimiento de coberturas y uso de internet y redes celulares para la transmisión de datos. En su balance, el doctor Molano Vega ha destacado que las conexiones a banda ancha pasaron de 2.2 millones a 9.9 millones y la cobertura pasó de 200 a 1.078 municipios, hecho que garantiza que el 80% de los habitantes urbanos del país accedan a internet mediante este vehículo que garantiza calidad de la conexión. En el período también se pasó del 16% al 42% de colombianos con computador, actividad que atribuye al abaratamiento de los equipos por decisiones del Gobierno. Asimismo rescata que se pasó de tener 265.674 computadores para alumnos de las instituciones educativas públicas, a dos millones de terminales entre computadores y tabletas. Complementando estos logros, el exministro resalta el fortalecimiento de la innovación digital, mediante la participación de 62.000 emprendedores en proyectos de empresas tecnológicas. 


El saliente ministro también buscó promover la competencia, que define como la mejor reguladora, y el control a los operadores de telecomunicaciones con medidas como la eliminación de las cláusulas de permanencia, la portabilidad numérica, las regulaciones al abuso de posiciones dominantes en el mercado y la prohibición de cierre de bandas de los equipos. A la consolidación del modelo de libertad de mercado con protagonismo del Estado como guía del sector, contribuyeron de manera significativa los debates al ministro, la CRC y el sector, promovidos por el doctor Eugenio Prieto, durante su ejercicio como senador. No obstante los logros en control a los operadores, el doctor Molano Vega queda en deuda por eludir el cumplimiento de la Sentencia C555 de la Corte Constitucional, sobre la obligatoriedad de revertir la totalidad de redes y equipos usados por los operadores Claro y Telefónica, según la ley y los contratos de concesión que suscribieron con el Estado colombiano, sobre los cuales fijaron tarifas, ampliaron coberturas y crecieron servicios. En un Gobierno que proclama el cumplimiento de las sentencias de la Corte Constitucional como razón para tomar decisiones en políticas públicas como la fumigación con glifosato, las excusas sobre las diversas interpretaciones de la norma no parecen ser suficientes para explicar una indecisión que favorece abiertamente el interés de dos grandes operadores.


Dadas la formación y enfoque del ministro saliente, cabía esperar que su gestión se concentrara en el desarrollo de redes e impulso al acceso a ellas, más que en el fortalecimiento de los medios de comunicación pública y comunitaria. En el desarrollo de los medios análogos, el doctor Molano presidió el cambio de la cuestionada e inestable Cntv a la Autoridad Nacional de Televisión, cuya gestión transcurre sin sobresaltos. También deja inquietudes sobre el artículo aprobado a última hora en el Plan Nacional de Desarrollo que permite, contrariando el interés general, privatizar el Canal Uno, en medida que dejaría por fuera del sistema de televisión a programadores que tienen mediana capacidad y cuya presencia enriquece el acceso a contenidos y el debate sobre los temas de interés nacional. El doctor David Luna, a quien le deseamos éxitos, asume cuando se debate el perfil del tercer canal, se mantienen preguntas sobre la reversión de las redes celulares y crecen las expectativas por el futuro de las cadenas radiales y canales de televisión regionales, locales y comunitarios, medios análogos que son fundamentales para el impulso a la diversidad comunicativa, ciudadana y cultural del país y sus regiones.